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La Granja VIP 2: La Coreañera rompe en llanto y comparte que fue víctima de una secta

Su historia, contada desde el interior del reality, explica por qué el encierro dentro del programa despertó recuerdos que creía haber dejado atrás 

Apenas unas horas después de entrar a La Granja VIP 2, “La Coreañera” se quebró emocionalmente frente a las cámaras. Lo que parecía una crisis por el encierro terminó revelando un episodio desconocido de su vida: su paso por una organización que ella describe como una secta en el Ajusco y de la que asegura haber sido rescatada años después.

La confesión de la influencer sorprendió tanto a sus compañeros como a la audiencia del reality. Mientras Natalia Alcocer y otras participantes intentaban consolarla, figuras como Kunno y Manelyk González no comprendían el motivo detrás de su reacción. Más tarde, durante una conversación con Mónica Escobedo, "La Coreañera" explicó que el encierro dentro del programa le hizo revivir recuerdos de una etapa difícil que vivió en la Ciudad de México, cuando terminó formando parte de una organización ubicada en la zona del Ajusco.

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¿Qué le ocurrió a La Coreañera antes de ser influencer?

La participante relató que todo comenzó cuando se postuló para lo que creyó era un programa de servicio social relacionado con una beca de lingüística. Según contó, nunca investigó a profundidad la organización antes de ingresar y pronto descubrió que las condiciones eran muy distintas a las que esperaba.

“No sabía que me iban a encerrar en el Ajusco”, recordó durante la conversación.

La Coreañera explicó que dentro de la agrupación existía una fuerte admiración hacia un fundador japonés, cuya figura era central para las actividades que realizaban los integrantes. De acuerdo con su testimonio, las dinámicas incluían reuniones grupales donde los participantes escuchaban grabaciones y repetían frases relacionadas con el líder de la organización.

 INSTAGRAM/lacoreanera

El fundador japonés y los rituales que despertaron sospechas

Uno de los aspectos que más llamó la atención de su relato fue la manera en que se desarrollaban las sesiones dentro del grupo. La influencer describió que los integrantes se colocaban en círculo, tomados de las manos, mientras escuchaban audios que repetían mensajes de veneración hacia el fundador en distintos idiomas.

La Coreañera aseguró que incluso había frases en lenguas que ella no entendía. Con el paso del tiempo comenzó a cuestionar la naturaleza de la organización, especialmente por las condiciones laborales que observó dentro del lugar. Mientras algunas familias pagaban por inscribir a menores en programas relacionados con la agrupación, quienes trabajaban ahí no recibían salario, sino únicamente hospedaje.

“Realmente parecía como una red de tráfico de personas”, afirmó al recordar la impresión que tuvo cuando comenzó a analizar el funcionamiento interno del grupo.

Una carta cambió el rumbo de su vida

El momento que marcó un antes y un después ocurrió cuando una mujer se postuló para convertirse en madre adoptiva dentro del programa. La Coreañera explicó que no recibió fotografías ni información previa sobre la familia, lo que incrementó su preocupación. Temía que aquel traslado significara terminar nuevamente bajo el control de otra familia vinculada con la organización.

Sin embargo, la situación tomó un rumbo inesperado. Durante el trayecto, la mujer que la recibiría le aclaró que no formaba parte del grupo.

“Yo soy normal, yo no estoy metida en esa cosa”, recordó que le dijo.

Para la influencer, aquel encuentro representó mucho más que una simple reubicación.

“Yo lo vi como un rescate”, aseguró al describir la sensación que experimentó al salir de aquel entorno.

La familia mexicana que le devolvió la libertad

Tras abandonar la organización, La Coreañera comenzó a convivir con quien hoy considera su madre adoptiva y con la hija de ésta, a quien llama su hermana. La conexión entre ambas fue inmediata gracias a intereses compartidos como la música y el baile. Con el paso de los meses, el vínculo se fortaleció hasta convertirse en una relación familiar que continúa vigente.

La influencer relató que su nueva familia le brindó una libertad que nunca había experimentado durante su estancia en la organización. Mientras la madre adoptiva aseguraba que la llevaría y recogería de las actividades relacionadas con el programa, La Coreañera nunca volvió a las oficinas del grupo.

En cambio, continuó desarrollando proyectos personales, incluyendo actividades musicales fuera de la organización. Finalmente, recibió la invitación para quedarse a vivir con ellas mientras concluía sus estudios.

“Sentimos que somos familia desde mucho antes”, recordó sobre la relación que construyeron con el tiempo.

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El pasado que volvió a perseguirla

Años después, cuando su carrera en redes sociales y proyectos artísticos comenzó a crecer, surgieron publicaciones que la relacionaban nuevamente con la organización. Además, algunas entrevistas donde hablaba sobre aspectos personales de su historia fueron compartidas en internet sin su consentimiento.

La situación la llevó a tomar medidas para proteger su privacidad. “Temo por mí, por mi familia, por mi vida personal”, expresó al explicar por qué decidió bloquear cuentas vinculadas con ese pasado y pedir que dejaran de exponer información relacionada con ella.

La revelación de La Coreañera se convirtió en uno de los momentos más impactantes de La Granja VIP 2, no sólo por la carga emocional del testimonio, sino porque mostró una faceta desconocida de la influencer. Su historia, contada desde el interior del reality, explica por qué el encierro dentro del programa despertó recuerdos que creía haber dejado atrás y cómo una familia mexicana terminó cambiando el rumbo de su vida.

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