Gael García Bernal reivindica el cine sin expectativas
Al recibir el reconocimiento Master of Cinema en el Atlàntida Mallorca Film Fest, el actor reflexiona sobre un cine que nació lejos de los algoritmos
En una industria donde cada proyecto parece medirse por la taquilla, las plataformas o los algoritmos, Gael García Bernal reivindica una forma distinta de hacer cine. Para el actor y director mexicano, las películas más importantes de su generación surgieron precisamente cuando nadie esperaba que fueran un éxito.
Ayer, durante un encuentro con el público del Atlàntida Mallorca Film Fest, donde recibió el reconocimiento Master of Cinema, García Bernal repasó más de dos décadas de trayectoria y recordó que “Amores perros” (2000), la cinta que marcó el inicio de su carrera internacional bajo la dirección de Alejandro González Iñárritu, estuvo a punto de no existir.
“Lo normal era que esa película no existiera”, afirmó al evocar un rodaje marcado por la incertidumbre y la falta de recursos.
Cuando recibió la invitación para participar en el proyecto estudiaba teatro en Londres. Había llegado a Reino Unido después de interrumpir temporalmente sus estudios de Filosofía en México, a raíz de una prolongada huelga universitaria de año y medio. Aceptó el papel sin imaginar que aquella decisión cambiaría su vida.
El actor recordó que el equipo trabajó con presupuestos muy limitados y constantes problemas técnicos.
“Teníamos prácticamente una toma por plano y muchas veces había que detener el rodaje porque se acababa el material”, relató.
Incluso parte del negativo utilizado para completar la filmación, explicó, provenía de material sobrante donado por otras producciones, entre ellas “Titanic”.
Al concluir el rodaje, sus expectativas eran mínimas. “Yo solo quería tener dos copias en VHS para enseñárselas a mi familia”, recordó entre risas.
Nunca imaginó que la película terminaría proyectándose en el Festival de Cannes y se convertiría en una de las obras fundamentales del nuevo cine mexicano y latinoamericano.
El privilegio de filmar sin expectativas
Más allá de la anécdota, García Bernal utilizó ese recuerdo para reflexionar sobre la libertad creativa con la que, asegura, trabajó su generación. A su juicio, la ausencia de expectativas comerciales fue una ventaja.
“Nunca esperábamos que alguien viera nuestras películas porque lo normal era que nadie las viera”, dijo.
Esa falta de presión permitió que directores y actores se concentraran en la creación y no en la recepción de las obras.
“Hacer cine es un acto de fe”, afirmó, al advertir que pensar demasiado en el público, en los premios o en el rendimiento comercial puede terminar condicionando las decisiones creativas.
Su reflexión llega en un momento en que buena parte de la industria audiovisual está marcada por las plataformas digitales, las métricas de audiencia y la búsqueda constante de contenidos con potencial masivo.
Mirar hacia otros formatos
Durante la charla también habló de su interés por experimentar con distintos formatos audiovisuales. Recordó que algunos soportes, como el Super-8, fueron considerados durante años tecnologías obsoletas. Sin embargo, con el paso del tiempo adquirieron un valor emocional que hoy los convierte en objetos de memoria.
Comparó esas imágenes con un álbum familiar: más allá de su calidad técnica, conservan la capacidad de transportar a quienes las observan hacia otro momento y otro lugar.
Con esa misma idea cerró una conversación atravesada por la nostalgia, la libertad creativa y la defensa de un cine que, antes de buscar espectadores, nace del deseo de contar una historia. Para García Bernal, esa sigue siendo la esencia del oficio: filmar sin miedo al resultado y confiar en que, si la película encuentra su camino, el público llegará después.
La amistad como forma de hacer cine
Otro de los temas centrales de la conversación fue la amistad, un elemento que, según confesó, ha definido buena parte de su carrera.
Incluso bromeó al asegurar que una de las razones por las que quiso dedicarse al cine fue para hacer amigos.
Esa filosofía continúa guiando la elección de muchos de sus proyectos. Antes de aceptar un personaje, explicó, suele pensar en las personas con las que compartirá el proceso creativo.
Entre esos vínculos ocupa un lugar especial Diego Luna, con quien ha construido una relación profesional que se ha extendido durante décadas.
Juntos fundaron la productora Canana y más tarde impulsaron Ambulante, el festival itinerante de documentales que desde hace años recorre distintas regiones de México con el propósito de acercar el cine documental a públicos que difícilmente tienen acceso a este tipo de obras.
Para García Bernal, el documental posee una capacidad única para ampliar la mirada sobre la realidad.
“Los documentales complejizan la realidad y la hacen mucho más interesante que cualquier discurso político”, sostuvo.
Sin embargo, considera que el tiempo para construir relaciones creativas como las que marcaron sus primeros años se ha reducido.
“La amistad vive una especie de crisis”, lamentó.
Cada vez resulta más difícil reunirse, conversar durante horas o dejar que las ideas aparezcan de manera espontánea.
“Las mejores ideas siempre surgían con los amigos”, añadió.
Una carrera construida desde la diversidad
Tras el éxito de “Amores perros”, García Bernal consolidó una de las trayectorias más sólidas del cine iberoamericano con películas como “Y tu mamá también” (2001), dirigida por Alfonso Cuarón; “El crimen del padre Amaro” (2002), de Carlos Carrera; “Diarios de motocicleta” (2004), de Walter Salles; “La mala educación” (2004), de Pedro Almodóvar, y “Babel” (2006), nuevamente bajo la dirección de Iñárritu.
A pesar de esa diversidad de personajes y directores, aseguró que nunca ha intentado construir un estilo interpretativo reconocible.
Prefiere entender cada papel como una oportunidad para observar el mundo desde otra perspectiva.
Esa exploración constante también ha influido en su trabajo como director, aunque considera que la identidad artística no puede definirse mientras una carrera sigue en marcha. “Solo al final puede verse realmente cuál fue el camino”, sugirió.