Diana Bracho mira de cerca el deseo maduro
La actriz apuesta por una mirada alejada de los estereotipos para reivindicar experiencias y emociones que rara vez encuentran espacio en la pantalla nacional
En el cine mexicano, a los personajes de la tercera edad, dice Diana Bracho, de 81 años, no les dan la importancia que deberían de tener. Y menos cuando se trata de un papel romántico y sexual.
“Y cuando se les ve, es con cierta lástima o precariedad en salud”, comenta la actriz. “Se piensa que a esa edad es el fin de la pasión, del amor, de la sexualidad y para nada es así, pero culturalmente se ha convertido en eso, se piensa que una no puede ser atractiva y gustarle a nadie, te congelas”
Y como de eso está convencida, aunque ella es una actriz que nunca ha dejado de tener trabajo, estuvo feliz de crear y protagonizar recientemente la cinta “Toda el agua del mundo”, ahora en posproducción.
La idea inicial era hacer una novela, la cual continuaría su libro de poemas editado hace tres años, pero cuando su amigo y realizador Diego del Río (“Todo el silencio”) supo de la historia, le dijo que era idónea para convertirla en película.
“Se trata de una historia de amor y pasión entre personas de la tercera edad que es algo que se ve muy poco en el cine. Es sobre un pintor francés y una concertista de piano mexicana internacionalmente famosa, pero que se va descomponiendo por los celos de él”, comenta la actriz.
Para Bracho, la tercera edad se ha resignificado más allá de los estereotipos. Adelanta que su filme tendrá escenas atrevidas, para las que no consideró necesario un coach de intimidad, figura que tuvo su origen en Estados Unidos usada para coordinar escenas íntimas entre actores.
“Hay escenas muy explícitas que se dan entre las parejas; (allá) las actrices no se quieren desnudar, ni enseñar nada, pero estamos en otra cosa nosotros. Los personajes están viviendo una pasión realmente, no es de ‘cuchi cuchi, mi viejito’”, recalca.
Fue la primera vez que la actriz trabajó con un actor natural (el francés Patrice Gouy) y al que le decía que no se preocupara de cómo reaccionar y que sólo la viera a los ojos.
Pocas historias
En México pocas han sido las cintas que abordan como protagonistas a gente de la tercera edad.
“Club Eutanasia”, una comedia de humor negro sobre viejos asesinos que buscan sobrevivir en un asilo; así como “Amar”, con Isela Vega y Xavier López “Chabelo” que interpretaban a una pareja a punto de ser separada por la muerte, son de los pocos ejemplos en los últimos 40 años.
En lo internacional se encuentran “Amor”, de Michael Haneke, a la que Diana menciona como referencia para esta nueva cinta y “Elsa y Fred”, una producción argentina.
“En lo general hay que ir reconociendo a personajes así, que haya más espacio (en México) para gente de esa edad. Luego no hay papeles para compañeros, es algo que debe resolverse”, apunta.
Pero para esta producción el mismo Eficine (estímulo fiscal para cine nacional) los bateó.
La actriz no sabe quiénes integraron el jurado y tampoco le interesa conocerlos.
“No quiero odiar a nadie”, finaliza de buen humor.