David Byrne lleva su música y movimiento al Auditorio Telmex
El músico, compositor y exlíder de Talking Heads se presentó este martes con un show que dejó satisfechos a sus fans
David Byrne llegó al Auditorio Telmex con un escenario casi vacío, 12 músicos y una idea que ha acompañado sus recientes giras: prescindir de la estructura tradicional de un concierto para colocar en el centro la música, el movimiento y quienes están sobre el escenario.
El músico, compositor y exlíder de TalkingHeads se presentó este martes en Guadalajara ante tres mil 406 asistentes de acuerdo con cifras de Protección Civil -aunque Ocesa reportó tres mil 500- como parte de la gira de Who Is the Sky?, su nuevo álbum de estudio, publicado como continuación de American Utopia (2018).
Poco después de las 21:00 horas, las luces bajaron y Byrne apareció junto a su banda para comenzar la velada con “Heaven”, de Talking Heads, seguida de “Everybody Laughs”. Al terminar, dirigió al público un “gracias” en español.
Desde los primeros minutos quedó planteada la dinámica del espectáculo. No había una fila de instrumentos instalada sobre el escenario ni cables atravesándolo. Los músicos cargaban sus propios instrumentos mientras se desplazaban por el espacio siguiendo una coreografía. Byrne hacía lo mismo, convirtiendo cada interpretación en una combinación de música y movimiento.
Los 13 integrantes en escena, incluido Byrne, vestían de azul. Detrás de ellos, una pantalla de gran formato mostraba imágenes de ciudades, arquitecturas y paisajes naturales que cambiaban de acuerdo con cada canción.
El repertorio avanzó entre composiciones de Byrne y temas de Talking Heads. “And She Was”, “Strange Overtones” y “Houses in Motion” mantuvieron el ritmo de una presentación en la que cada pieza tenía movimientos y una atmósfera distinta.
En distintos momentos, Byrne volvió a agradecer al público en español. La conexión con Guadalajara tuvo otro momento durante “T Shirt”, cuando en la pantalla aparecieron las frases “Make America Gay Again” y “I love Guadalajara”, provocando la respuesta de los asistentes.
Después llegaron “Nothing But Flowers” y “This Must Be the Place (Naive Melody)”, dos de las canciones asociadas al repertorio de Talking Heads que el público reconoció desde los primeros compases.
La presentación también abrió espacio para material de su etapa solista. “What Is the Reason for It?” apareció con un ritmo cercano a la cumbia y recordó la versión que Byrne interpreta en español junto a Natalia Lafourcade. Más adelante sonaron “Like Humans Do”, “When We Are Singing”, “Independence Day” y “I Met the Buddha”, además de “My Apartment Is”, “Air” y “Slippery People”.
Pero uno de los momentos más esperados llegó con “Psycho Killer”. La canción comenzó con su reconocible batería, ejecutada en esta ocasión con un solo tom suspendido del cuerpo de uno de los músicos en el escenario. Poco a poco, las luces incorporaron a los músicos mientras las tonalidades blancas y negras acompañaban la interpretación. El público tomó la canción y la convirtió en uno de los momentos de mayor participación de la noche.
La propuesta escénica retoma una búsqueda que Byrne ha desarrollado durante sus últimos recorridos: reducir los elementos tradicionales de una producción para que el espacio sea ocupado por los músicos y sus desplazamientos. La idea también tiene un antecedente en Stop Making Sense, la película de 1984 que documentó a Talking Heads y que convirtió el escenario en parte fundamental de la narrativa del concierto.
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Para esta nueva etapa, Byrne trabajó en Who Is the Sky? con el productor Kid Harpoon, conocido por sus colaboraciones con Harry Styles y Miley Cyrus. El álbum reúne 12 canciones y cuenta con participaciones de Hayley Williams, St. Vincent y Tom Skinner, baterista de The Smile.
En Guadalajara, sin embargo, el nuevo material convivió con las canciones que han acompañado a Byrne desde Talking Heads. La recta final llegó con “Life During Wartime”, “Once in a Lifetime” y “Everybody’s Coming to My House”.
El cierre quedó reservado para “Burning Down the House”. Con ella, Byrne terminó una noche en la que si bien el recinto no lució a su máxima capacidad, los asistentes quedaron ampliamente satisfechos.
JM