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La migración nos mantiene vivos: Gael García Bernal

El actor y director mexicano cuestiona la instrumentalización política de los movimientos migratorios y reivindica el humor como una herramienta para combatir el pesimismo

La migración forma parte de la naturaleza humana, atraviesa culturas y sostiene la vida de las sociedades. Sin embargo, en el discurso político se ha convertido en un blanco fácil, un recurso para alimentar temores y dividir a la población. Así lo plantea el actor y director mexicano Gael García Bernal, quien resume esta contradicción con una frase contundente: “Se demoniza, pero nos mantiene vivos”.

“La migración es la moneda de cambio más fácil para la cuestión política, para los de un lado y para los del otro”, afirma en una entrevista durante la presentación de su película “Hombre al agua” en la Semana Internacional de Cine de Valladolid, en España.

Dirigida y protagonizada por García Bernal, la cinta recurre a la sátira para abordar el fenómeno migratorio, la instrumentalización política de los desplazamientos forzados y las consecuencias humanas de convertirlos en una herramienta de poder.

Para el cineasta, existe una contradicción en la manera en que las sociedades entienden las fronteras y los movimientos humanos. Mientras la creación del Estado nación se acepta como algo natural, la migración suele percibirse como una anomalía, incluso cuando responde a una dinámica inherente a la vida.

“Aceptamos la creación del Estado nación como algo completamente natural y como si existiese desde hace siglos y, en cambio, el fenómeno de la migración, que es un fenómeno biológico, lo vemos como extraño, que se manifiesta cuando las cosas no funcionan”, señala.

Frente a esa mirada, García Bernal reivindica la capacidad de las sociedades para enriquecerse con la diversidad. México, afirma, es un ejemplo de ese encuentro entre culturas, una suerte de “caldero fantástico” en el que confluyen personas de distintos países y experiencias.

Una masculinidad en plena transformación

La migración no es el único asunto que atraviesa Hombre al agua. La película también pone el foco en los privilegios, las expectativas sociales y los modelos de comportamiento que han definido tradicionalmente a los hombres en México.

García Bernal considera que la masculinidad atraviesa una crisis, aunque aclara que se trata de un proceso positivo, en la medida en que permite cuestionar los patrones heredados y abrir espacio a otras posibilidades.

“Gracias al feminismo logramos tener muchísimos más elementos y palabras”, destaca.

La incorporación de nuevas herramientas para comprender las relaciones de género permite, a su juicio, desacralizar y desmitificar la masculinidad tradicional, en lugar de asumirla como un modelo inamovible.

En ese proceso, el cine tiene una responsabilidad que va más allá de representar la realidad: puede explorar las transformaciones sociales e imaginar otras maneras de construir la identidad masculina.

Para García Bernal, examinar cómo han evolucionado los roles de género en los últimos años constituye tanto una necesidad artística como una oportunidad para pensar en formas distintas de relacionarse y habitar el mundo.

EFE

El humor como respuesta al pesimismo

Frente a la polarización y los discursos que anuncian el desastre, García Bernal apuesta por el humor para explorar las contradicciones del presente sin perder de vista la posibilidad de imaginar otros futuros.

El cineasta lo define como un “dispositivo fantástico” que permite observar las contradicciones sociales desde otra perspectiva y abrir caminos hacia nuevas interpretaciones de la realidad.

Su preocupación se extiende también al panorama político latinoamericano, donde observa con inquietud el auge de los discursos de derecha. A su juicio, estas posturas encuentran terreno fértil en la incertidumbre social y política, pero también alimentan la confrontación y profundizan las divisiones en una región marcada por la polarización.

García Bernal considera que es necesario contrarrestar el pesimismo que atraviesa México y producir narrativas capaces de conducir el pensamiento hacia otros lugares, sin renunciar a la crítica ni ignorar los problemas.

“Si nos quedamos ahí, es dialogar con el apocalipsis. Con la nada misma no se dialoga”, resume.

La frase sintetiza una apuesta artística que encuentra en la comedia algo más que una forma de entretenimiento: una posibilidad de cuestionar el poder, desmontar prejuicios e imaginar alternativas frente a un presente dominado por la incertidumbre.

CT

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