Modalidad 40 del IMSS: ¿Vale la pena pagarla con los nuevos cambios?
Conoce quiénes podrían beneficiarse y qué alternativas existen
La Modalidad 40 del IMSS perdió atractivo para algunos trabajadores que buscan aumentar su pensión, luego de que el instituto anunciara cambios en las condiciones de contratación a partir del 22 de octubre de 2026. A las nuevas restricciones se suma el incremento gradual de las cuotas, que llegará a 18.8% en 2030.
La Continuación Voluntaria en el Régimen Obligatorio, conocida como Modalidad 40, permite a ciertos trabajadores continuar cotizando por su cuenta ante el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) después de dejar un empleo formal. Esta opción es especialmente relevante para quienes pertenecen a la Ley 73, es decir, quienes comenzaron a cotizar antes del 1 de julio de 1997.
Sin embargo, los ajustes anunciados por el instituto modifican las posibilidades de elegir un salario de cotización elevado, un factor que puede influir en el monto de la pensión. Por ello, especialistas en finanzas y pensiones recomiendan analizar cada caso antes de contratarla.
¿Cuáles son los nuevos cambios en la Modalidad 40 del IMSS?
Los ajustes anunciados por el IMSS establecen nuevas condiciones para las personas que ingresen a la Modalidad 40 a partir del 22 de octubre de 2026. Quienes se incorporaron hasta el 21 de octubre conservarán las condiciones de registro señaladas para su caso, de acuerdo con la información proporcionada sobre los cambios.
Entre las principales modificaciones se encuentran:
- Límite al salario de cotización: los nuevos ingresos podrán registrarse con el último Salario Base de Cotización (SBC) de su empleo, más un margen de hasta una Unidad de Medida y Actualización (UMA).
- Salario mínimo como referencia inferior: el salario registrado no podrá ser menor al mínimo general aplicable.
- Sin contratación retroactiva: ya no estará disponible la incorporación retroactiva bajo el esquema descrito.
- Restricciones para trabajadores independientes: quienes cotizan en la Modalidad 10 ya no podrán pasar directamente a la Modalidad 40.
La diferencia es importante porque anteriormente se podía cotizar hasta por 25 UMAs. Con el valor de la UMA de 2026, de 117.31 pesos diarios, ese límite equivale a 2,932.75 pesos al día, sujeto a las reglas aplicables.
Con el nuevo esquema, una persona cuyo último salario registrado fue de 400 pesos diarios podría cotizar hasta por 517.31 pesos diarios, al sumar una UMA. En cambio, alguien con un salario previo de 2,800 pesos diarios podría alcanzar 2,917.31 pesos.
Esto significa que los trabajadores cuyo salario registrado era bajo tendrán un margen menor para elevar su base de cotización mediante esta modalidad.
¿Cuánto costará la Modalidad 40 hasta 2030?
Otro factor que deben considerar los interesados es el aumento progresivo de las cuotas. Desde 2023, el porcentaje de aportación se ha incrementado gradualmente y continuará haciéndolo durante los próximos años.
De acuerdo con los porcentajes proporcionados, la evolución será la siguiente:
| Año | Porcentaje de cuota |
| 2023 | 11.166% |
| 2024 | 12.256% |
| 2025 | 13.347% |
| 2026 | 14.438% |
| 2027 | 15.528% |
| 2028 | 16.619% |
| 2029 | 17.709% |
| 2030 | 18.800% |
La cuota se calcula con base en el salario registrado, por lo que el desembolso puede aumentar considerablemente cuando se elige una base de cotización alta.
Por esta razón, antes de incorporarse conviene calcular cuánto se pagará durante el periodo previsto y comparar ese gasto con el posible incremento de la pensión.
¿A quién le conviene pagar la Modalidad 40?
Se considera que la utilidad de esta alternativa depende de factores como el salario registrado, las semanas cotizadas y la edad de retiro.
Aunque los cambios reducen las posibilidades de aumentar considerablemente el salario de cotización en algunos casos, la Modalidad 40 todavía puede servir para sumar semanas ante el IMSS.
Por ejemplo, una persona inscrita en la Ley 73 que dejó de trabajar y tiene 400 semanas cotizadas podría evaluar esta opción para acercarse a las 500 semanas requeridas para tener derecho a una pensión, siempre que cumpla los demás requisitos legales.
Los trabajadores con ingresos relativamente altos podrían encontrar motivos para considerar esta alternativa. Como referencia, menciona ingresos de entre tres y cuatro salarios mínimos mensuales, aunque aclara que no existe una cantidad universal que garantice que la contratación será conveniente.
También, se destaca la importancia de revisar las semanas acumuladas. Tener alrededor de 1,000 semanas puede ser un elemento favorable en determinados escenarios, pero no garantiza por sí solo una pensión mayor ni que la inversión resulte rentable.
También importa la edad a la que se solicita la pensión. Para quienes cumplen los requisitos de la Ley 73, la pensión por cesantía en edad avanzada se calcula con un porcentaje relacionado con la edad de retiro: a los 60 años corresponde, en términos generales, al 75% de la cuantía de vejez, mientras que a los 65 años se alcanza el 100%, conforme a las reglas aplicables.
Cuatro ejemplos para saber si conviene la Modalidad 40
Los siguientes escenarios ilustran por qué es necesario revisar las condiciones de cada trabajador antes de tomar una decisión.
1. Ingresos de 20 mil pesos mensuales y mil semanas cotizadas
Si una persona percibe 20 mil pesos mensuales, pero su empleador la registró ante el IMSS con el salario mínimo, el nuevo límite podría impedirle cotizar por una cantidad cercana a su ingreso real. En ese caso, sería conveniente comparar la Modalidad 40 con alternativas de ahorro privado para el retiro.
2. Ingresos de 15 mil pesos mensuales y 600 semanas cotizadas
Una persona con este salario y un historial de 600 semanas tendría que revisar si el costo de las aportaciones se justifica por el aumento esperado de su pensión. También podría analizar otras estrategias de ahorro, de acuerdo con su edad y sus posibilidades económicas.
3. Ingresos de 30 mil pesos mensuales y mil semanas cotizadas
En este escenario, la Modalidad 40 podría ser una alternativa a evaluar, especialmente si la persona ha mantenido ese nivel de ingresos durante varios años. El resultado dependerá de su salario registrado, el tiempo que cotice y la edad a la que solicite la pensión.
4. Ingresos superiores a 50 mil pesos mensuales y mil 300 semanas cotizadas
Para alguien con una trayectoria laboral prolongada y un número elevado de semanas, la modalidad podría ayudar a mejorar su pensión. No obstante, también tendría que comparar el costo de las cuotas con el rendimiento potencial de otras opciones de inversión.
Estos ejemplos no constituyen una estimación personalizada de pensión. El resultado real depende del historial de cotización y de los requisitos aplicables a cada persona.
¿Qué alternativas existen a la Modalidad 40?
Ante las nuevas restricciones y el aumento de las cuotas, los trabajadores pueden comparar la Modalidad 40 con otras herramientas financieras para complementar sus ingresos durante la jubilación.
Entre las opciones están los planes personales de retiro (PPR) y los fondos de inversión, cuyo funcionamiento, costos, riesgos y beneficios fiscales son diferentes.
La decisión debe considerar cuánto dinero se destinaría a las aportaciones, el plazo disponible para invertir, la liquidez necesaria y el ingreso que se espera recibir al retirarse. A diferencia de la Modalidad 40, estas alternativas no sustituyen las semanas de cotización requeridas ante el IMSS.
También es importante recordar que las condiciones de la Modalidad 40 podrían cambiar nuevamente, pues los ajustes anunciados fueron presentados como temporales y se prevé un análisis posterior.
Por lo tanto, la Modalidad 40 no dejó de ser útil para todos, pero ya no ofrece las mismas posibilidades a quienes buscan elevar su pensión. Antes de contratarla, lo recomendable es solicitar una proyección con el historial laboral completo y comparar el costo de las cuotas con el beneficio estimado. Así será posible determinar si conviene continuar cotizando ante el IMSS o complementar el retiro mediante otras estrategias de ahorro e inversión.
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