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Guadalajara no duerme: el triunfo de México sobre Ecuador se celebra hasta el amanecer

La afición celebra en la glorieta Minerva la victoria sobre Ecuador 2-0 y el pase a los octavos de final 

La victoria de México sobre Ecuador desató una auténtica fiesta en la glorieta de La Minerva, en Guadalajara. Lo que comenzó como una tarde cargada de nerviosismo para la afición terminó convirtiéndose en una celebración inolvidable, donde niños, jóvenes y adultos festejaron a lo grande el primer triunfo de la Selección Mexicana en una fase final.

Figuras del “Pato Merlín”, Javier Aguirre y de los futbolistas mexicanos, además de cientos de banderas tricolores, llenaron de color las calles tapatías.

Desde las cuatro de la tarde comenzaron a llegar los primeros aficionados. Al ritmo de la música, entre cánticos y cervezas, la ilusión ya se respiraba en el ambiente. La confianza en una victoria sobre Ecuador era total.

Cuando llegó el primer gol, muchos ni siquiera pudieron verlo. La pantalla instalada en La Minerva sufrió una falla justo en el momento decisivo y la transmisión se interrumpió. Cuando la imagen regresó, lo único que aparecía era el festejo de los jugadores mexicanos. Durante unos segundos reinó la confusión, hasta que la euforia explotó.

Algunos celebraban de inmediato; otros intentaban confirmar lo ocurrido. Pero al ver a Quiñones y a todo el equipo festejando, La Minerva estalló en júbilo. Cervezas por los aires, banderas ondeando, abrazos, lágrimas y gritos transformaron el lugar en una auténtica sucursal del Estadio Azteca.

México ganaba 1-0 y la incredulidad poco a poco dio paso a la esperanza. Entre la multitud comenzó a escucharse una misma pregunta: “¿Y si sí?”.

Minutos después apareció Raúl Jiménez. Una gran jugada terminó con un disparo que hizo estallar nuevamente a toda La Minerva. La locura era total. El nerviosismo de los primeros minutos había quedado atrás y la fiesta ya era imparable.

EFE/F. Guasco

El cierre del encuentro fue de auténtico sufrimiento. México tuvo que resistir la presión ecuatoriana y la tensión volvió a apoderarse de la afición. Manos en el rostro, miradas de incredulidad y silencio absoluto acompañaban cada ataque rival. Pero cada barrida defensiva, cada atajada del Tala Rangel y cada despeje acertado levantaban nuevamente el ánimo de miles de aficionados.

Finalmente llegó el silbatazo final. Entonces sí, Guadalajara explotó. Gritos, abrazos, lágrimas, baile al ritmo de El Sonidito, música de banda y banderas ondeando por todos lados. La Minerva se convirtió en el punto de reunión de una ciudad que celebraba una noche memorable. México había ganado y la fiesta apenas comenzaba.

“Nunca pensé que podría vivir esto. Sinceramente es uno de los días más felices que he tenido. Venía de pasar momentos muy complicados y esta victoria me regaló una alegría enorme que voy a recordar toda la vida”, aseguró Juan Manuel Gutiérrez, uno de los aficionados presentes.

La celebración se prolongó hasta la madrugada y, para muchos, el triunfo significó mucho más que una clasificación. Fue también un golpe de autoridad del futbol mexicano frente a un representativo de CONMEBOL.

“Este mensaje también va para los ecuatorianos. Hablaron mucho antes del partido y aquí está la respuesta: sin polémicas, sin hablar del arbitraje. México ganó bien. Hicieron nueve horas de viaje para venir y ahora les toca hacer otras nueve, pero de regreso a casa”, comentó Saúl Gómez entre los festejos.

Guadalajara está de fiesta. México sigue ilusionando a su afición y ahora la mirada está puesta en el próximo domingo. Inglaterra o la República Democrática del Congo, sin importar el rival, la ilusión está más viva que nunca y La Minerva está lista para vivir otra noche que nadie querrá olvidar.

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