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¿Está en riesgo el poder de Gianni Infantino en la FIFA tras el Mundial 2026?

Las polémicas del Mundial 2026 reavivaron el debate sobre el liderazgo de Infantino

La Copa del Mundo de 2026 terminó con España como campeona, pero también dejó a Gianni Infantino en el centro de una de las etapas más polémicas de su gestión al frente de la FIFA. Cuestionamientos por decisiones disciplinarias, acusaciones de una excesiva cercanía con actores políticos, críticas por cambios en el desarrollo de los partidos y nuevas propuestas de expansión han reabierto el debate sobre su futuro. Sin embargo, una cosa es el desgaste de imagen y otra muy distinta la posibilidad de perder la presidencia.

Hoy, el dirigente suizo-italiano sigue teniendo una posición sólida dentro de la FIFA. Su mandato concluye en 2027 y, por ahora, no existe un proceso formal para removerlo ni un bloque opositor con el respaldo suficiente para impulsar un relevo. La estructura política del organismo, integrada por 211 federaciones nacionales, continúa siendo favorable para Infantino gracias al apoyo que mantiene en confederaciones de África, Asia, Concacaf y buena parte de Oceanía.

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No obstante, el Mundial dejó heridas importantes. La decisión de revertir una sanción disciplinaria durante el torneo provocó un choque con la UEFA y con su presidente, Aleksander Ceferin, quien incluso decidió no asistir a la Final en señal de protesta. Las diferencias entre ambos organismos escalaron hasta convertirse en el conflicto institucional más fuerte de los últimos años. 

A ello se sumaron las críticas por la relación de Infantino con el presidente estadounidense Donald Trump. Diversos sectores del futbol internacional cuestionaron la cercanía entre ambos durante el torneo y consideraron que la FIFA perdió parte de la neutralidad política que históricamente ha defendido. Incluso hubo manifestaciones y protestas durante la Final en Nueva York, además de fuertes críticas de dirigentes y analistas. 

En el aspecto deportivo también hubo controversias. Las pausas obligatorias de hidratación, el espectáculo de medio tiempo en la Final y otras modificaciones al protocolo tradicional fueron señaladas como una "americanización" del Mundial. Infantino defendió cada una de estas medidas argumentando que buscan mejorar la experiencia comercial y proteger a los futbolistas. 

Pese a ello, el presidente de la FIFA sostiene que el torneo fue un éxito económico y de audiencia. La organización presume cifras récord de asistencia, ingresos comerciales y alcance global, elementos que fortalecen el discurso de una gestión financieramente exitosa.

¿Qué viene para Infantino?

El principal proyecto que impulsa ahora es estudiar la posibilidad de ampliar la Copa del Mundo de 48 a 64 selecciones para la edición de 2030. El argumento es abrir más espacios para federaciones emergentes y aumentar el alcance global del torneo. Sin embargo, la propuesta ha encontrado resistencia entre dirigentes, futbolistas y ligas, que consideran que un calendario aún más extenso afectaría la calidad deportiva y saturaría el calendario internacional. 

Además, la FIFA busca consolidar nuevos formatos comerciales para sus competiciones, incrementar los ingresos por derechos audiovisuales y fortalecer el crecimiento del Mundial de Clubes, una de las apuestas personales de Infantino desde que llegó al cargo.

¿Está en riesgo?

En el corto plazo, la respuesta parece ser “no”. Las polémicas han deteriorado su imagen pública y han incrementado la presión desde Europa, pero políticamente mantiene una mayoría que le permite gobernar con margen dentro de la FIFA.

El verdadero desafío para Infantino no será conservar el cargo durante los próximos meses, sino reconstruir la confianza de una parte del futbol internacional que considera que el organismo se ha alejado de sus principios deportivos para privilegiar intereses comerciales y políticos. Ese será el debate que marcará el camino rumbo al Congreso de la FIFA de 2027, cuando vuelva a ponerse sobre la mesa el futuro del dirigente que transformó —para bien y para mal— la forma de entender el negocio del futbol mundial.

Infantino armó una polémica que puede costarle el respaldo de Europa: Eduardo Lillingston

La Copa del Mundo 2026 dejó a España como campeona tras vencer 1-0 a Argentina en la Final disputada en Nueva York, pero también abrió un intenso debate sobre las decisiones tomadas por la FIFA durante el torneo y el futuro de su presidente, Gianni Infantino. Para el exfutbolista mexicano Eduardo Lillingston, el certamen será recordado tanto por el nivel futbolístico como por las controversias que marcaron su desarrollo.

En charla con EL INFORMADOR, el exdelantero de Toluca, Santos Laguna, Atlas, Tigres, Tecos, Chivas USA, Xolos de Tijuana, Indios de Ciudad Juárez y Necaxa consideró que el campeonato terminó haciendo justicia dentro de la cancha, al reconocer el desempeño de la selección española durante todo el torneo.

“En cuanto a la Final, fue muy tensa y sobre todo por la polémica que se ha generado alrededor de Argentina y el futbol hizo justicia. España empezó el Mundial de menos a más y terminó dando una cátedra de futbol ante Francia y Argentina, los desapareció del mapa y fue un deleite de futbol desde que comenzaron y hasta el último minuto del Mundial. Eso me deja un gran sabor de boca. Habrá gente que tenga opiniones diferentes, pero los que lo vivimos, los que gustamos de futbol, fue un deleite total”.

Sin embargo, Lillingston hizo una clara diferencia entre lo ocurrido en el terreno de juego y la organización del torneo. A su juicio, algunas de las modificaciones impulsadas por la FIFA privilegiaron el espectáculo comercial por encima del desarrollo natural del futbol.

“Yo creo que el Mundial con el tema de Infantino dejó mucho qué desear en ese aspecto. Recordemos que está la parte de futbol-espectáculo, lo cual se tira por la borda con la pausa de hidratación. Ahora Estados Unidos lo logró, querían hacerlo a cuatro cuartos como sus deportes y no podían. Si mal no recuerdo, en el Mundial de Estados Unidos 94 intentaron hacer eso, no los dejaron y en esta ocasión encontraron la palabra indicada: pausa de hidratación; empresarialmente, bárbaro, pero deportivamente habrá muchos a los que les guste y habrá muchos a los que no”.

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El exatacante también cuestionó algunas decisiones disciplinarias tomadas durante el campeonato, particularmente la revocación de una expulsión a un jugador de Estados Unidos y el criterio arbitral utilizado en los partidos de Argentina.

“El tema de la expulsión que se quita al jugador de Estados Unidos, eso no es parte del deportivismo, no es parte de las reglas, ahí hay un fallo. Otro fallo es que permitieron pegar demasiado a los argentinos, como si no hubiera represalias de las autoridades o de los árbitros. El deporte es caballerosidad, es aplaudir al rival, reconocerle su esfuerzo y que fue superior. Infantino armó una polémica que le costará que los países europeos no validen su candidatura. Se armará una polémica grande y lo principal es el deportivismo, la lealtad y el respeto, porque ellos son ejemplos para los niños y para las personas”.

SV

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