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Mikel Arriola, entre los avances de gestión y el desgaste de la FMF

La permanencia del ascenso y descenso se convirtió en el principal foco de conflicto para una administración cuestionada por clubes, jugadores y aficionados

La gestión de Mikel Arriola al frente de la Federación Mexicana de Futbol atraviesa uno de sus momentos de mayor cuestionamiento. A casi dos años de haber asumido como comisionado presidente, el dirigente carga con un balance dividido: mientras presume indicadores de crecimiento en la Liga MX y una estructura administrativa más ordenada, las decisiones deportivas han provocado críticas de clubes, jugadores y aficionados.

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El punto de mayor fricción ha sido la permanencia de la suspensión del ascenso y descenso, un tema que ha terminado por desgastar la relación entre la FMF y la Liga de Expansión, lo que ha causado una animadversión dentro de la afición hacia el dirigente, a tal grado de ser increpado en un avión o abucheado en el Estadio Azteca durante la premiación del campeonato Sub-20 de la Concacaf.

El desgaste de Arriola no proviene únicamente de los resultados deportivos. Se concentra en la percepción de que la Federación ha privilegiado la estabilidad económica y comercial sobre la competencia deportiva.

Con el Mundial de 2026 ya celebrado y un nuevo ciclo rumbo a 2030, el reto de su administración será demostrar que ambas prioridades pueden convivir. Hasta ahora, los números administrativos respaldan una parte de su proyecto; las controversias institucionales explican por qué su figura enfrenta uno de los periodos de mayor cuestionamiento desde que asumió el mando de la FMF.

¿Cómo llegó a la Federación?

Arriola no llegó directamente a la presidencia de la FMF. Su entrada al futbol mexicano se produjo en diciembre de 2020, cuando fue designado presidente ejecutivo de la Liga MX, después de una trayectoria en la administración pública y de haber sido candidato del PRI a la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de México.

Durante cuatro años encabezó la Liga MX y se convirtió en uno de los principales operadores del futbol profesional. En diciembre de 2024, tras la renuncia de Juan Carlos "La Bomba" Rodríguez, la Asamblea de Dueños lo designó comisionado presidente de la FMF, inicialmente como una figura de continuidad mientras se reorganizaba la estructura directiva.

El proyecto que prometió

Desde su llegada, Arriola planteó una agenda basada en tres ejes: profesionalizar la gestión de los clubes, fortalecer el producto comercial de la Liga MX y mejorar el rendimiento deportivo rumbo al Mundial de 2026.

También habló de procesos de certificación, mayor control financiero, desarrollo de jugadores jóvenes y una relación más estrecha con la MLS a través de competencias como la Leagues Cup.

En el discurso, la intención era combinar crecimiento económico con resultados deportivos.

Lo que sí puede presumir

En el terreno administrativo, existen números que respaldan parte de su gestión. La Liga MX registró alrededor de 7.8 millones de asistentes durante 2024, una de las cifras más altas de su historia reciente. La audiencia acumulada en México y Estados Unidos superó los 49 millones de personas, mientras que el promedio de goles fue de 2.83 por partido.

También se impulsaron controles financieros y prácticas de gobierno corporativo para los clubes, además de una expansión de la presencia comercial de la liga en Norteamérica.

Dónde comenzó el desgaste

El problema más serio apareció en la Liga de Expansión. Los clubes de la categoría sostuvieron durante meses reuniones con la FMF para trabajar en un sistema de certificación que, según sus dirigentes, debía abrir la puerta al regreso del ascenso y descenso.

Sin embargo, la restitución del sistema volvió a quedar fuera del calendario inmediato. La decisión provocó que 10 clubes presentaran una demanda ante el Tribunal de Arbitraje Deportivo y que dirigentes como Alberto Castellanos, presidente de Leones Negros, acusaran públicamente a la Federación de haber prolongado las negociaciones sin cumplir las expectativas generadas.

La polémica central

Para Arriola, la Liga de Expansión debe cumplir una función de desarrollo de jugadores y de estabilidad financiera antes que una competencia con ascenso automático.

Sus críticos sostienen lo contrario: que eliminar el premio deportivo ha reducido asistencias, patrocinadores e inversión en los clubes de segunda división.

La diferencia de visiones se ha convertido en el principal conflicto de su administración y ha alimentado protestas en redes sociales, donde el regreso del ascenso y descenso se mantiene como una de las demandas más repetidas por aficionados y futbolistas.

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El balance

La gestión de Mikel Arriola deja avances administrativos medibles, pero también asuntos que siguen sin resolverse.

Lo cumplido

  • Mayor asistencia y audiencia de la Liga MX.
  • Controles financieros y administrativos.
  • Consolidación comercial de la competencia.

Lo pendiente o cuestionado

  • Regreso del ascenso y descenso.
  • Relación con la Liga de Expansión.
  • Mayor transparencia en decisiones de la Asamblea.
  • Recuperar confianza entre clubes y aficionados.

SV

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