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Guadalajara vibró por tercera vez en un Mundial

En un estadio abarrotado por casi 45 mil almas, la afición tapatía forjó una alianza con los seguidores de Corea del Sur

Tuvieron que pasar cuatro décadas para que Guadalajara viviera, una vez más, la pasión de la Copa Mundial. Una ciudad llena de futbol semana a semana, se reencontró cuarenta años después con el torneo del que generaciones pasadas se enamoraron y 44 mil 985 almas respondieron al llamado del balón, ahora con el Estadio Guadalajara como su gran escenario.

La afición mexicana no esperó a que iniciara el partido para decantarse por un favorito. Desde horas antes, en la espera bajo el sol para que abrieran las puertas, los más tempraneros ya se tomaban fotos con la gente de Corea del Sur que se hizo presente en las inmediaciones del estadio, con una respuesta igual de afectuosa de los asiáticos que entre tequila y porras terminó de unir los lazos que ha creado la influencia de su país en México con comida, música, series, películas y tecnología.

Con las puertas abiertas y al ritmo del mariachi, después un DJ y en medio de muchas actividades preparadas, la fiesta siguió con un ambiente aún más festivo entre ambos países.

El apoyo a Corea del Sur era claro

Las gradas se fueron coloreando en su mayoría de verde, gracias a la gente que llevó su playera del Tri luego del triunfo y se hicieron sentir desde el calentamiento. La entrada de Chequia a la cancha vino acompañada de un fuerte abucheo, opacando las porras de los pequeños sectores de apoyo a los europeos, mientras que el nombre de Heung-min Son, cuando fue anunciado en la alineación tuvo un estruendoso apoyo. El ruido de la afición tapatía, coreana y checa superó los 120 decibeles, haciendo temblar el Estadio Guadalajara y mostrando que el público estaba listo para ver el inicio de la trilogía de mundiales en la capital jalisciense.

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Cada acción de los surcoreanos era aplaudida con fuerza, mientras que las posesiones de los checos eran reprobadas; los gritos de “¡ole, ole!” llegaron a la cancha desde temprano con cada pase de los Tigres de Asia, que lograban aumentar el volumen con las aproximaciones que lograron al inicio, pero con el partido decayendo en velocidad, intensidad y llegadas, también empezaron a diluirse las muestras de apoyo, que terminaron en un abucheo generalizado al medio tiempo por la falta de gol.

El comienzo de la parte complementaria reavivó las esperanzas de festejar en la tribuna. La afición de Corea del Sur, los “Red Devils”, que se apoderaron de la cabecera norte del estadio pintándola de rojo y colocando lonas en el segundo nivel, guiaron las porras más fuertes, que eran acompañadas de los aplausos rítmicos del público mexicano a sus costados.

Chequia abre el mercador 

Sin embargo, quienes abrieron el marcador fueron los Leones poniendo de pie a su gente, en su mayoría ubicada en las primeras filas del fondo opuesto y en el que cayó el tanto de su selección, haciendo que las banderas aparecieran y los mexicanos ubicados en la zona hicieron segunda a sus festejos y porras.

El silencio de los coreanos duró poco. Lentamente recuperaron el aliento y tuvieron su premio con un balón que entró de forma dramática en la portería y que hizo estallar no solo a su afición, sino a la mayoría de los espectadores que llevaron los puños al aire y terminó por reavivar la llama y subir el volumen una vez más con el grito de “¡Tejumingo!”, una expresión adoptada por los mexicanos en el torneo hace 24 años, que surgió de una alteración fonética de los entonces locales.

Los festejos volvieron al costado europeo con el gol que les daba la ventaja pero un fuera de lugar les cortó la voz primero e instantes después, el segundo tanto de Corea que hizo retumbar aún más fuerte el recinto zapopano y generó abrazos internacionales con más “¡Tejumingo!” y “¡Corea, Corea!” a todo pulmón, sin cesar hasta el final.

Finalmente, el inmenso apoyo a Corea del Sur tuvo su recompensa, con la gente presenciando la victoria de los Guerreros Taeguk y lo que se convirtió en una apagada primera mitad, terminó con el público emocionado por una remontada y el regreso de la fiesta mundialista a Guadalajara.

NG

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