“Somos tod@s”: mirar la infancia para entender sus huellas
En este libro, Dafna Viniegra reúne 12 testimonios para explorar las marcas que dejan distintas experiencias de violencia y la importancia de escuchar, acompañar y prevenir
Hablar de experiencias de violencia durante la infancia implica mirar heridas que pueden permanecer durante años y reconocer que sus efectos no necesariamente terminan cuando una persona crece. Dafna Viniegra escuchó esas historias y las llevó al libro “Somos tod@s” como un ejercicio de prevención y acompañamiento para quienes aún buscan cómo nombrar lo que vivieron.
En entrevista con EL INFORMADOR, la escritora y activista, quien también ha atravesado una experiencia de abuso sexual durante su infancia, explicó que el libro reúne los testimonios de 12 personas que enfrentaron distintas formas de violencia durante esos años, entre ellas agresiones físicas y emocionales, situaciones de carácter sexual, abandono e indiferencia.
“En ‘Somos tod@s’ lo que se busca es realmente poner el acento en las infancias. Creo yo que hemos caído un poco en el adultocentrismo”, señaló.
Viniegra plantea como una de las preguntas centrales del libro qué están haciendo los adultos para proteger a niñas, niños y adolescentes. Considera que la atención a las infancias suele quedar relegada frente a las ocupaciones y preocupaciones de los adultos.
“El libro lo que hace es dar como una amplia gama de los diferentes tipos de abuso, el abuso físico, el emocional, el abuso sexual, la indiferencia, el abandono, de cómo impactan en la infancia”, explicó.
La autora sostiene que las distintas experiencias de violencia pueden dejar huellas en la vida adulta y que reconocerlas puede ayudar a comprender que la responsabilidad de lo ocurrido no corresponde a quienes las padecieron.
Durante la elaboración del libro, Viniegra se acercó a las historias de cada una de las personas entrevistadas. En algunos casos, escribió sus testimonios en primera persona, un ejercicio que, según relata, implicó involucrarse profundamente con sus experiencias para trasladarlas a las páginas.
“Cuando uno está escribiendo en primera persona, te metes dentro. Entras en esa persona, entras en esos ojos, en ese sentir, en esa relatoría desde ti”, contó.
El proceso también la llevó a reconocer elementos de su propia historia. Viniegra explica que la escritura se convirtió, años atrás, en una herramienta dentro de un proceso personal. Durante siete años escribió sobre su propia vida, inicialmente sin pensar en publicar un libro.
“Realmente era mi ejercicio de escritura terapéutica para poderme encontrar presente solamente”, recordó.
Esa experiencia terminó vinculándose con su trabajo como activista en la prevención de la violencia sexual contra niñas, niños y adolescentes. Viniegra es cofundadora de ILAS A.C. (Infancia Libre de Abuso Sexual), organización desde la que trabaja en prevención y atención del trauma.
“Cuando empezó la parte del servicio, el servicio a la prevención, que las cosas dejen de pasar, ahí fue cuando realmente yo me convertí en activista”, explicó.
En “Somos tod@s”, la autora también busca que quienes atravesaron situaciones de violencia durante su infancia puedan reconocerse en las experiencias de otras personas. De acuerdo con Viniegra, los 12 protagonistas del libro coincidieron en una idea después de leer sus historias: se sintieron vistos.
“Todos dijeron: ‘Me sentí visto por primera vez y reconocido desde otro punto, desde el punto del valor de la persona’”, relató.
Para ella, detrás de distintas experiencias existe una sensación común: no haber sido vistos, cuidados o protegidos durante la infancia.
“Te hayan hecho lo que te hayan hecho, todas terminan en una parte de ‘no me vieron’. No me vieron, no me cuidaron, no me protegieron”, expresó.
Uno de los testimonios es el de un hombre que creció en condiciones de pobreza y violencia en Valle de Bravo. Viniegra cuenta que, pese a las circunstancias que enfrentó durante su infancia, decidió construir una vida distinta para sus hijos.
Una experiencia individual
La autora considera que estas historias no deben utilizarse para comparar quién sufrió más o quién logró superar mayores dificultades, sino para comprender que cada persona enfrenta circunstancias distintas.
“Todos tenemos heridas diferentes y tal vez traes todas adentro, tal vez traes tres, cuatro, cinco. Cada quien tiene sus batallas todos los días”, dijo.
Otro de los temas que atraviesa el libro es la responsabilidad. Viniegra sostiene que quienes vivieron situaciones de violencia durante su infancia no deben cargar con la culpa de lo ocurrido.
“Lo que hay que hacer es regresarle la responsabilidad a quien le toca”, afirmó.
También plantea que reconstruir la relación con el pasado no significa negar lo ocurrido.
“Evidentemente no es pasar la página, no es decir: ‘No, ya, no me pasó nada’. No. Lo asimilo, lo integro, me abrazo y veo cada herida”, explicó.
Desde esa perspectiva, Viniegra plantea que el objetivo no es olvidar lo sucedido, sino evitar que esas experiencias continúen definiendo el presente.
“En la medida en la que dejamos que el pasado siga definiendo nuestro presente, ahí es en donde seguimos enganchados a ese dolor, a esa culpa, a ese miedo”, señaló.
Por ello, considera que “Somos tod@s” puede ser leído por padres, cuidadores, personas adultas y también por quienes buscan comprender sus propias experiencias de infancia. La autora insiste en que escuchar es una herramienta fundamental para acompañar a quienes atraviesan situaciones de vulnerabilidad.
“No se trata de comparar de ‘puedo estar peor o puedo estar mejor’, sino que cada quien tiene sus batallas todos los días”, afirmó.
Busca acercar el libro a los jóvenes
Viniegra también busca acercar el libro a las juventudes. Desde su propia experiencia, recuerda que durante esa etapa recurrió al consumo de drogas y alcohol, y considera que atender las heridas de la infancia antes de llegar a la vida adulta puede abrir otras posibilidades para enfrentar el futuro.
“Si les empezamos a llegar a las juventudes para que sanen sus heridas de infancia, en ese momento su vida adulta va a ser mucho más leve”, planteó.
Más que borrar lo vivido, Viniegra propone reconocer esas experiencias y recuperar, a partir de ellas, la posibilidad de mirarse con mayor comprensión. Para la autora, ese reconocimiento comienza por entender que ninguna circunstancia de la infancia define el valor de una persona.
CT