Cerro Cuchumaá, patrimonio en riesgo
La construcción del muro fronterizo ha causado daños a este patrimonio cultural y sitio sagrado de los kumeyaay en la frontera México-Estados Unidos
Los agentes de deterioro que asolan nuestro patrimonio cultural son muchos y variados, y deterioran y/o destruyen el bien cultural en su materia. Los más frecuentes son la luz directa del sol, la temperatura, la humedad, el calor, el viento y los ataques biológicos de bacterias y hongos, entre otros.
A esos agentes se les agregan los derivados del cambio climático, producidos por el calentamiento global de nuestro planeta.
Pero también existen otros agentes producidos por el ser humano, por causas sociales o políticas no menos agresivas y destructivas, que igualmente conducen a pérdidas irreparables del patrimonio cultural y natural, material e inmaterial.
Este es el caso de la destrucción por detonaciones de dinamita que se realizaron en las faldas del cerro Cuchumaá, zona arqueológica y sitio ceremonial yumano de la zona fronteriza de Tecate, en Baja California, y Tecate Peak, en California, Estados Unidos, a raíz de las obras del muro fronterizo entre ambos países.
En una nota de La Jornada de Baja California del 5 de abril del presente año se informó que la montaña sagrada del pueblo kumiai, zona compartida por Baja California y California, por donde se realizan las obras fronterizas entre México y Estados Unidos, había sido dinamitada.
A pesar de tratarse de una región cultural compartida entre ambos países y de tener un valor cultural común, no se consideró dicho valor ante la presión política. Tecate Peak, reconocido por Estados Unidos desde 1992 con su inscripción en el Registro Nacional de Sitios Históricos, mientras que en el lado mexicano está protegido por la Ley Federal sobre Monumentos y Zonas Arqueológicos, Artísticos e Históricos, fue igualmente afectado por las explosiones.
La consecuente destrucción del patrimonio compartido se ha registrado como daño a la tierra, los acuíferos y el medio ambiente, que constituyen la envolvente cultural del pueblo kumiai y de su patrimonio intangible.
El cerro Cuchumaá constituye un paisaje sagrado vivo del pueblo kumeyaay, cuyas prácticas ceremoniales, espirituales y de sanación son anteriores a cualquier frontera política y continúan hasta el presente. Para este pueblo, el cerro no es un sitio arqueológico ni un vestigio del pasado: es un centro espiritual activo, un lugar de cantos, iniciación y transmisión de conocimiento ancestral. Su significado trasciende la categoría de monumento o recurso natural; es un territorio donde convergen la memoria, la espiritualidad y la identidad de un pueblo originario cuya presencia en la región se remonta a miles de años.
La falta de protección del patrimonio cultural por causas sociales o políticas sigue siendo una gran laguna, a pesar de la existencia de instrumentos legales. Son urgentes los mecanismos para acordar modos e instrumentos que permitan atender las expresiones sociales y políticas de autoridades o comunidades sin la pérdida sistemática de los bienes culturales, que, recordemos, todos estamos llamados a proteger.
La transmisión del patrimonio intangible depende de los grupos portadores de los saberes ancestrales y del reconocimiento de todos nosotros.
Para saber
Esta entidad está compuesta por aspectos de índole multicultural que durante su proceso evolutivo ha forjado de manera distintiva su identidad. Sus habitantes como parte esencial de sus componentes producen la herencia cultural material e inmaterial, representada por su entorno natural, arquitectura, urbanismo y tradiciones, los cuales, se encuentran sujetos a un proceso constante de adaptación a los tiempos modernos.