Tecnología
Médicos alemanes operan enfermos cardíacos sin abrir el tórax
Un equipo médico del Centro Cardíaco Universitario de Hamburgo, logró operar un corazón sin necesidad de abrir el tórax
Berlín.- Un equipo médico del Centro Cardíaco Universitario de Hamburgo (
UHZ), del clínico universitario de Eppendorf, logró operar un corazón sin necesidad de abrir el tórax.
Este avance médico da nuevas esperanzas a enfermos del corazón que no podían ser operados hasta ahora debido a su edad o por otras enfermedades.
Desde hace seis meses los especialistas han atendido a 14 pacientes con este nuevo método, que permite cambiar las válvulas coronarias defectuosas con ayuda de un catéter.
Este tratamiento es parte de un estudio en el que serán atendidos un total de 30 enfermos. Los operados hasta ahora tenían entre 70 y 90 años.
El primer paciente en ser operado fue un ex carpintero de 81 años que no era capaz de subir siquiera una escalera porque le faltaba el aire y se fatigaba mucho.
La calcificación de su aorta era considerada inoperable, pero el equipo del UHZ logró introducirle una válvula por catéter en octubre de 2007 y el hombre pudo volver a sostenerse en pie.
De los pacientes operados hasta el momento, a seis se les logró introducir una válvula coronaria probada en Estados Unidos.
A los otros ocho se les puso una válvula desarrollada por una empresa estadunidense con ayuda del equipo de Hamburgo, informó a la prensa el profesor Hermann Reichenspurner.
La ventaja de este producto es que permite a los médicos ser movido durante la operación, encaja mejor y en caso necesario, también puede retirarse.
La válvula desarrollada en Hamburgo consiste en un marco de plástico que encierra material biológico, en la mayoría de los casos de procedencia bovina, y se fija sin armazón de metal.
La válvula se introduce mediante un catéter de siete milímetros de diámetro desde la ingle hasta el corazón, por una arteria, y se fija con una sustancia de plástico tan estable como el hormigón, explicó el doctor.
En los casos en los que no es accesible por la ingle, se encuentra también una vía de acceso mínimamente invasiva hacia la válvula aorta por las costillas y por la parte superior del corazón.
Finalmente, se comprueba por ultrasonido o radiografía si la válvula se cierra y abre correctamente.
El director del proyecto de Hamburgo es el profesor Joachim Schofer, del Centro de Suministro Médico, quien cooperó estrechamente con los cirujanos de corazón.
Estos últimos fueron dirigidos por Reichenspurner y su superior Hendrik Treede, así como con el cardiólogo y profesor del UHZ Thomas Meinertz.
Dicho equipo es el único en el Norte de Alemania que practica este nuevo método.
Se calcula que unos 14 mil alemanes necesitan cada año una prótesis de válvula aorta, y la operación se desarrolla con éxito en la UHZ, normalmente con sólo un pequeño corte en el tórax.
Sin embargo, en algunos casos esa pequeña intervención ni siquiera es necesaria.
El aumento de la media de vida de la población, por un lado, y las enfermedades que acompañan el envejecimiento, por otro, no son operables en el 30 por ciento de los casos.
Esto reduce la esperanza de vida y aumenta las afecciones. Los enfermos sufren considerables limitaciones en su calidad de vida, en muchos casos por falta de aire y agobios.
En todo el mundo han sido realizadas unas mil 300 operaciones de válvulas coronarias por catéter para arreglar, en la mayoría de los casos, la válvula aorta y en el resto la mitral.
El riesgo de la intervención es superior al 10 por ciento, explicó Reichenspurner.
A pesar del éxito con el que fue realizada la intervención con el nuevo método en Hamburgo y el atractivo de operar sin abrir, no será utilizado en un tiempo previsible en pacientes habituales.
Reichenspurner explicó que esto se debe a que aún es necesario demostrar su efectividad.
Por el momento se limitará a los pacientes que de otro modo no serían operables, por ejemplo, quienes tienen la aorta calcificada en el corazón o que sufren cáncer u otras enfermedades que ponen en riesgo su vida.
Ahora puede ayudarse también a esas personas, pese a que el método puede practicarse en sólo unos pocos centros altamente especializados y exige el trabajo en equipo de cirujanos coronarios y cardiólogos.
'No es una lucha en solitario', explicó el doctor.
Este avance médico da nuevas esperanzas a enfermos del corazón que no podían ser operados hasta ahora debido a su edad o por otras enfermedades.
Desde hace seis meses los especialistas han atendido a 14 pacientes con este nuevo método, que permite cambiar las válvulas coronarias defectuosas con ayuda de un catéter.
Este tratamiento es parte de un estudio en el que serán atendidos un total de 30 enfermos. Los operados hasta ahora tenían entre 70 y 90 años.
El primer paciente en ser operado fue un ex carpintero de 81 años que no era capaz de subir siquiera una escalera porque le faltaba el aire y se fatigaba mucho.
La calcificación de su aorta era considerada inoperable, pero el equipo del UHZ logró introducirle una válvula por catéter en octubre de 2007 y el hombre pudo volver a sostenerse en pie.
De los pacientes operados hasta el momento, a seis se les logró introducir una válvula coronaria probada en Estados Unidos.
A los otros ocho se les puso una válvula desarrollada por una empresa estadunidense con ayuda del equipo de Hamburgo, informó a la prensa el profesor Hermann Reichenspurner.
La ventaja de este producto es que permite a los médicos ser movido durante la operación, encaja mejor y en caso necesario, también puede retirarse.
La válvula desarrollada en Hamburgo consiste en un marco de plástico que encierra material biológico, en la mayoría de los casos de procedencia bovina, y se fija sin armazón de metal.
La válvula se introduce mediante un catéter de siete milímetros de diámetro desde la ingle hasta el corazón, por una arteria, y se fija con una sustancia de plástico tan estable como el hormigón, explicó el doctor.
En los casos en los que no es accesible por la ingle, se encuentra también una vía de acceso mínimamente invasiva hacia la válvula aorta por las costillas y por la parte superior del corazón.
Finalmente, se comprueba por ultrasonido o radiografía si la válvula se cierra y abre correctamente.
El director del proyecto de Hamburgo es el profesor Joachim Schofer, del Centro de Suministro Médico, quien cooperó estrechamente con los cirujanos de corazón.
Estos últimos fueron dirigidos por Reichenspurner y su superior Hendrik Treede, así como con el cardiólogo y profesor del UHZ Thomas Meinertz.
Dicho equipo es el único en el Norte de Alemania que practica este nuevo método.
Se calcula que unos 14 mil alemanes necesitan cada año una prótesis de válvula aorta, y la operación se desarrolla con éxito en la UHZ, normalmente con sólo un pequeño corte en el tórax.
Sin embargo, en algunos casos esa pequeña intervención ni siquiera es necesaria.
El aumento de la media de vida de la población, por un lado, y las enfermedades que acompañan el envejecimiento, por otro, no son operables en el 30 por ciento de los casos.
Esto reduce la esperanza de vida y aumenta las afecciones. Los enfermos sufren considerables limitaciones en su calidad de vida, en muchos casos por falta de aire y agobios.
En todo el mundo han sido realizadas unas mil 300 operaciones de válvulas coronarias por catéter para arreglar, en la mayoría de los casos, la válvula aorta y en el resto la mitral.
El riesgo de la intervención es superior al 10 por ciento, explicó Reichenspurner.
A pesar del éxito con el que fue realizada la intervención con el nuevo método en Hamburgo y el atractivo de operar sin abrir, no será utilizado en un tiempo previsible en pacientes habituales.
Reichenspurner explicó que esto se debe a que aún es necesario demostrar su efectividad.
Por el momento se limitará a los pacientes que de otro modo no serían operables, por ejemplo, quienes tienen la aorta calcificada en el corazón o que sufren cáncer u otras enfermedades que ponen en riesgo su vida.
Ahora puede ayudarse también a esas personas, pese a que el método puede practicarse en sólo unos pocos centros altamente especializados y exige el trabajo en equipo de cirujanos coronarios y cardiólogos.
'No es una lucha en solitario', explicó el doctor.