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Cancún, nueva escala hacia la solución sobre emisiones contaminantes
La decimosexta conferencia de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático tomará como eje el Fondo Global para el Clima
CANCÚN, MÉXICO (25/NOV/20109.- La Conferencia sobre Cambio Climático de Cancún servirá para fijar la contribución de los gobiernos para reducir la emisión global de gases de efecto invernadero, aunque dejará pendiente la firma de un documento vinculante sobre estos compromisos.
Así se percibe tras las últimas reuniones preparatorias, en vísperas de la decimosexta conferencia de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático ( COP16), que tendrá lugar en Cancún del 29 de noviembre al 10 de diciembre, donde se augura que el dinero será un aspecto clave en las deliberaciones.
Se espera, en concreto, que tome forma el Fondo Global para el Clima, un "Fondo verde" al que los países industrializados ya han comenzado a aportar parte de los 30 mil millones de dólares comprometidos entre 2010 a 2012 para los países en desarrollo.
Este fondo debe ayudar a paliar las secuelas del cambio climático en la agricultura de los países en desarrollo mediante 100 mil millones de dólares hasta 2020, pero no puede ser usado como una baza en las negociaciones para soslayar otros aspectos más urgentes, explicó a Efe José Antonio Hernández de Toro, de la ONG Intermón Oxfam.
El experto descarta que en Cancún se acuerden las reducciones en las emisiones de CO2 y otros gases y auguró que esta decisión será relegada a la siguiente edición de Johanesburgo en 2011.
Además, el antagonismo entre países ricos y pobres, la crisis financiera y la política de austeridad aplicada por muchos Estados para reducir el abultado déficit fiscal serán un obstáculo añadido en las negociaciones de México.
La costarricense Christiana Figueres, secretaria general de esta conferencia de la ONU, ya ha advertido de que no podrá restablecerse la confianza perdida en el pasado "de la noche a la mañana".
Y es que el acuerdo de mínimos de la cumbre de Copenhague, en diciembre de 2009, ha creados resquemores entre el Norte y el Sur y ha rebajado las expectativas sobre la reducción de gases contaminantes, apuntan negociadores y ONG de diverso signo.
"Había un optimismo desbordado hacia Copenhague. No buscamos que para México haya amplias expectativas, pero sí soluciones ambiciosas y realistas. México está buscando un trabajo conciliador, de reconciliación, ser un puente", comentó el secretario mexicano de Medio Ambiente y Recursos Naturales, Juan Elvira Quesada.
En Copenhague sólo se propugnó, por primera vez, que el calentamiento global no exceda en más de dos grados centígrados la temperatura de la era preindustrial, a mediados del siglo XIX, pero sin fijar una fecha para ese límite.
Ahora hay un factor apremiante: en 2012 expira el Protocolo de Kioto, el único documento vinculante vigente sobre emisiones, que no ha sido observado ni ratificado por países altamente contaminantes, entre ellos EU.
El calentamiento global, la desaparición de islas y zonas costeras del Pacífico amenazadas por la subida del nivel del mar, la conservación de la biodiversidad biológica, los devastadores efectos de la deforestación y las nuevas fuentes de energía renovable son otros retos a debatir en Cancún.
China, que se auto excluyó en Copenhague del cónclave de 25 "países relevantes" de la fase final de conferencia, sigue oponiéndose estrictamente al cálculo de emisiones de carbono por habitante.
En su lugar, propone una regulación por unidades del Producto Interior Bruto (PIB), hasta un recorte del 40 a 45 % en 2020 frente a los valores de 2005, para no perjudicar su elevado crecimiento económico en aras de consideraciones ecológicas.
Tim Gore, de Oxfam, comentó a Efe que China ya ha dejado bien sentado que quiere avances en el Fondo Verde y más transparencia por parte de los países ricos sobre las promesas de contribución hechas al respecto en Copenhague.
La India, que pese a las tensiones territoriales con China se aproximó a Pekín en Copenhague y demostró ser muy flexible en sus planteamientos ecológicos, podría aliarse de nuevo con Pekín en las exigencias para que el Norte pague los daños medioambientales causados por la industrialización.
En EU, la reciente pérdida de la mayoría en la Cámara de Representantes por los Demócratas de Barack Obama puede ser un obstáculo adicional para una legislación más proclive hacia la reducción de emisiones.
Por su parte, la Unión Europea, que pasó desapercibida en Copenhague, se ha limitado a proponer que el calentamiento quede por debajo de los 2 grados centígrados, para lo que los países ricos deberán reducir las emisiones entre el 80 % y 95 % hasta 2050 respecto a 1990, y el 30 % hasta 2020, un objetivo muy ambicioso.
Así se percibe tras las últimas reuniones preparatorias, en vísperas de la decimosexta conferencia de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático ( COP16), que tendrá lugar en Cancún del 29 de noviembre al 10 de diciembre, donde se augura que el dinero será un aspecto clave en las deliberaciones.
Se espera, en concreto, que tome forma el Fondo Global para el Clima, un "Fondo verde" al que los países industrializados ya han comenzado a aportar parte de los 30 mil millones de dólares comprometidos entre 2010 a 2012 para los países en desarrollo.
Este fondo debe ayudar a paliar las secuelas del cambio climático en la agricultura de los países en desarrollo mediante 100 mil millones de dólares hasta 2020, pero no puede ser usado como una baza en las negociaciones para soslayar otros aspectos más urgentes, explicó a Efe José Antonio Hernández de Toro, de la ONG Intermón Oxfam.
El experto descarta que en Cancún se acuerden las reducciones en las emisiones de CO2 y otros gases y auguró que esta decisión será relegada a la siguiente edición de Johanesburgo en 2011.
Además, el antagonismo entre países ricos y pobres, la crisis financiera y la política de austeridad aplicada por muchos Estados para reducir el abultado déficit fiscal serán un obstáculo añadido en las negociaciones de México.
La costarricense Christiana Figueres, secretaria general de esta conferencia de la ONU, ya ha advertido de que no podrá restablecerse la confianza perdida en el pasado "de la noche a la mañana".
Y es que el acuerdo de mínimos de la cumbre de Copenhague, en diciembre de 2009, ha creados resquemores entre el Norte y el Sur y ha rebajado las expectativas sobre la reducción de gases contaminantes, apuntan negociadores y ONG de diverso signo.
"Había un optimismo desbordado hacia Copenhague. No buscamos que para México haya amplias expectativas, pero sí soluciones ambiciosas y realistas. México está buscando un trabajo conciliador, de reconciliación, ser un puente", comentó el secretario mexicano de Medio Ambiente y Recursos Naturales, Juan Elvira Quesada.
En Copenhague sólo se propugnó, por primera vez, que el calentamiento global no exceda en más de dos grados centígrados la temperatura de la era preindustrial, a mediados del siglo XIX, pero sin fijar una fecha para ese límite.
Ahora hay un factor apremiante: en 2012 expira el Protocolo de Kioto, el único documento vinculante vigente sobre emisiones, que no ha sido observado ni ratificado por países altamente contaminantes, entre ellos EU.
El calentamiento global, la desaparición de islas y zonas costeras del Pacífico amenazadas por la subida del nivel del mar, la conservación de la biodiversidad biológica, los devastadores efectos de la deforestación y las nuevas fuentes de energía renovable son otros retos a debatir en Cancún.
China, que se auto excluyó en Copenhague del cónclave de 25 "países relevantes" de la fase final de conferencia, sigue oponiéndose estrictamente al cálculo de emisiones de carbono por habitante.
En su lugar, propone una regulación por unidades del Producto Interior Bruto (PIB), hasta un recorte del 40 a 45 % en 2020 frente a los valores de 2005, para no perjudicar su elevado crecimiento económico en aras de consideraciones ecológicas.
Tim Gore, de Oxfam, comentó a Efe que China ya ha dejado bien sentado que quiere avances en el Fondo Verde y más transparencia por parte de los países ricos sobre las promesas de contribución hechas al respecto en Copenhague.
La India, que pese a las tensiones territoriales con China se aproximó a Pekín en Copenhague y demostró ser muy flexible en sus planteamientos ecológicos, podría aliarse de nuevo con Pekín en las exigencias para que el Norte pague los daños medioambientales causados por la industrialización.
En EU, la reciente pérdida de la mayoría en la Cámara de Representantes por los Demócratas de Barack Obama puede ser un obstáculo adicional para una legislación más proclive hacia la reducción de emisiones.
Por su parte, la Unión Europea, que pasó desapercibida en Copenhague, se ha limitado a proponer que el calentamiento quede por debajo de los 2 grados centígrados, para lo que los países ricos deberán reducir las emisiones entre el 80 % y 95 % hasta 2050 respecto a 1990, y el 30 % hasta 2020, un objetivo muy ambicioso.