Tecnología
Beijing: menos petardos y sigue la contaminación
Gracias a la campaña emprendida días antes, las ventas de fuegos artificiales se han reducido en Beijing un 37 por ciento este año
BEIJING, CHINA (13/FEB/2013).- Los índices de contaminación en Beijing subieron hoy hasta niveles "peligrosos" para la salud, pese a que las ventas de fuegos artificiales, utilizados para celebrar estos días el Año Nuevo chino, han caído de forma significativa en contraste con 2012.
Al mediodía, el medidor de polución de la Embajada de Estados Unidos de la capital china registraba 398 microgramos por metro cúbico de partículas contaminantes con tamaño PM2,5 (diámetro menor a 2,5 micras), lo que se considera "peligroso" para la salud humana.
Este registro es superior, como ocurre con frecuencia, al que marcaba la Oficina Meteorológica de Beijing, que a la misma hora lo establecía entre 200 y 250, aunque aseguraba que "continuaba subiendo" y recomendaba a los ciudadanos evitar las actividades fuera de casa.
Pese a la petición a la población por parte de las autoridades de limitar el uso de petardos de pólvora estos días -por incidencia negativa en el medio ambiente-, cuatro días después del comienzo del Año Nuevo chino la capa de contaminación que envuelve Beijing volvió a espesarse.
El ayuntamiento pequinés atribuye el aumento de la contaminación a la falta de viento, pero continúa instando a la población a restringir los festivos petardos.
El Gobierno asegura que, gracias a la campaña emprendida días antes, las ventas de fuegos artificiales se han reducido en Beijing un 37 por ciento este año en contraste con el pasado, con 260.000 cartones vendidos desde el pasado día 5.
Beijing solo permite que los fuegos artificiales durante las actuales vacaciones (hasta el día 24), aunque para mejorar la calidad del aire, este año ha reducido las licencias a las tiendas de pirotecnia, que pasaron de 1.429 en 2012 a 1.337 en el actual periodo de la Serpiente.
Enero fue un mes negro para la capital china, cuando llegó a decretarse por primera vez en su historia la alerta naranja.
El día 12 del pasado mes la polución alcanzó un récord en Beijing, al ser 30,45 veces superior a los límites de seguridad recomendados por la Organización Mundial de la Salud (OMS), lo que disparó el uso de mascarillas.
Al mediodía, el medidor de polución de la Embajada de Estados Unidos de la capital china registraba 398 microgramos por metro cúbico de partículas contaminantes con tamaño PM2,5 (diámetro menor a 2,5 micras), lo que se considera "peligroso" para la salud humana.
Este registro es superior, como ocurre con frecuencia, al que marcaba la Oficina Meteorológica de Beijing, que a la misma hora lo establecía entre 200 y 250, aunque aseguraba que "continuaba subiendo" y recomendaba a los ciudadanos evitar las actividades fuera de casa.
Pese a la petición a la población por parte de las autoridades de limitar el uso de petardos de pólvora estos días -por incidencia negativa en el medio ambiente-, cuatro días después del comienzo del Año Nuevo chino la capa de contaminación que envuelve Beijing volvió a espesarse.
El ayuntamiento pequinés atribuye el aumento de la contaminación a la falta de viento, pero continúa instando a la población a restringir los festivos petardos.
El Gobierno asegura que, gracias a la campaña emprendida días antes, las ventas de fuegos artificiales se han reducido en Beijing un 37 por ciento este año en contraste con el pasado, con 260.000 cartones vendidos desde el pasado día 5.
Beijing solo permite que los fuegos artificiales durante las actuales vacaciones (hasta el día 24), aunque para mejorar la calidad del aire, este año ha reducido las licencias a las tiendas de pirotecnia, que pasaron de 1.429 en 2012 a 1.337 en el actual periodo de la Serpiente.
Enero fue un mes negro para la capital china, cuando llegó a decretarse por primera vez en su historia la alerta naranja.
El día 12 del pasado mes la polución alcanzó un récord en Beijing, al ser 30,45 veces superior a los límites de seguridad recomendados por la Organización Mundial de la Salud (OMS), lo que disparó el uso de mascarillas.