Suplementos
Una visita muy tradicional
Se encuentra en Prados del Nilo sobre Avenida Patria en el número 1088
GUADALAJARA, JALISCO (15/FEB/2013).- Con altas expectativas por descubrir el nuevo concepto que ofrece Cahita Restaurante, nos dirigimos rumbo a la colonia Prados del Nilo sobre Avenida Patria en el número 1088.
Al llegar, nos recibió un ambiente muy acogedor y sobre todo muy tradicional.
Según nos comentó el personal, la temática y el nombre de este restaurant es totalmente yoreme, tradicional y con un toque indígena. Según nos dicen, en la extensión territorial ubicada al norte del Estado de Sinaloa y al sur de Sonora, se encuentra la región Yoreme, que significa “el pueblo que respeta la tradición”. Previo a la conquista, esta zona fue habitada por el pueblo indígena cahita, el cual utilizaba también la lengua yoreme para comunicarse.
En la época prehispánica, los pueblos indígenas cahitas tuvieron una dieta basada principalmente en vegetales. Con el tiempo fueron añadiendo carnes rojas, blancas, mariscos y pescado conforme fueron desarrollando técnicas de caza y pesca. Todos estos ingredientes dieron como resultado una gastronomía que resalta en el Norte del país y muchos de estos platillos son reconocidos actualmente en todo el mundo.
La cocina prehispánica yoreme disponía de pocas técnicas de elaboración; sin embargo, sus alimentos se caracterizaban por un exquisito sabor, utilizaban el fogón tradicional en el que la leña fungía como combustible para la cocción de sus alimentos.
Al recibir la carta con el menú del restaurante, nuestra sorpresa aumentó al momento de leer los diversos nombres de los platillos típicos, los cuales –después nos explicaron– estaban escritos precisamente en lengua yoreme. En la carta aparecían términos como kabam (huevos), wakapopon (machaca), ba’akochi (camarón), taskarim (chilaquiles), kusia (enchiladas), wakabaki (res), taccarim (taco), lechim (leche), kuchu (pescado), kesukame (queso), kookoi (chiles), entre algunos otros.
Por sugerencia de los meseros, ordenamos un platillo tradicional, el cual es la especialidad de la casa: Kova Wakabaki (Cabeza de res). Uno de los tantos platillos preparados en fogón tradicional con un sazón muy especial, elaborado por manos artesanales de cocineros cahítas y supervisado por los chefs ejecutivos del restaurant.
En general, la visita a Cahita Restaurante fue muy agradable, con un trato amable, una comida con un sazón muy especial y lo que más me sorprendió fue el precio, a pesar de tratarse de un concepto gourmet, el precio fue reducido para mis expectativas.
Al llegar, nos recibió un ambiente muy acogedor y sobre todo muy tradicional.
Según nos comentó el personal, la temática y el nombre de este restaurant es totalmente yoreme, tradicional y con un toque indígena. Según nos dicen, en la extensión territorial ubicada al norte del Estado de Sinaloa y al sur de Sonora, se encuentra la región Yoreme, que significa “el pueblo que respeta la tradición”. Previo a la conquista, esta zona fue habitada por el pueblo indígena cahita, el cual utilizaba también la lengua yoreme para comunicarse.
En la época prehispánica, los pueblos indígenas cahitas tuvieron una dieta basada principalmente en vegetales. Con el tiempo fueron añadiendo carnes rojas, blancas, mariscos y pescado conforme fueron desarrollando técnicas de caza y pesca. Todos estos ingredientes dieron como resultado una gastronomía que resalta en el Norte del país y muchos de estos platillos son reconocidos actualmente en todo el mundo.
La cocina prehispánica yoreme disponía de pocas técnicas de elaboración; sin embargo, sus alimentos se caracterizaban por un exquisito sabor, utilizaban el fogón tradicional en el que la leña fungía como combustible para la cocción de sus alimentos.
Al recibir la carta con el menú del restaurante, nuestra sorpresa aumentó al momento de leer los diversos nombres de los platillos típicos, los cuales –después nos explicaron– estaban escritos precisamente en lengua yoreme. En la carta aparecían términos como kabam (huevos), wakapopon (machaca), ba’akochi (camarón), taskarim (chilaquiles), kusia (enchiladas), wakabaki (res), taccarim (taco), lechim (leche), kuchu (pescado), kesukame (queso), kookoi (chiles), entre algunos otros.
Por sugerencia de los meseros, ordenamos un platillo tradicional, el cual es la especialidad de la casa: Kova Wakabaki (Cabeza de res). Uno de los tantos platillos preparados en fogón tradicional con un sazón muy especial, elaborado por manos artesanales de cocineros cahítas y supervisado por los chefs ejecutivos del restaurant.
En general, la visita a Cahita Restaurante fue muy agradable, con un trato amable, una comida con un sazón muy especial y lo que más me sorprendió fue el precio, a pesar de tratarse de un concepto gourmet, el precio fue reducido para mis expectativas.