Suplementos

¿Glamour o salud? ¡Cuidado con los tacones!

El desbalance en la distribución del peso hace que claramente se modifique que la postura general del cuerpo

GUADALAJARA, JALISCO (11/JUL/2013).- La realidad y las estadísticas muestran que las mujeres padecen hasta cuatro veces más problemas en los pies que los hombres, y gran parte de estos datos se deben a la utilización de tacones, que cuánto más altos y estrechos sean, más consecuencias ocasionan. Ahora bien, ¿qué sucede en los pies cuando se usan tacones? ¿Cuáles son sus riesgos?
 
Cuando apoyamos el pie totalmente descalzo en una superficie la parte delantera del mismo, es decir, el metatarso, soporta 43% del peso corporal con cada paso, mientras que la parte trasera del pie soporta 57% del peso corporal restante.
 
Cuando elevamos el punto de apoyo de la parte trasera del pie, por ejemplo, al usar tacones, la balanza se inclina a favor de la parte delantera y contrario a lo que sucede cuando estamos descalzos, con un tacón de cuatro centímetros de alto la parte trasera soporta 43% del peso mientras que la delantera soporta 57% del peso corporal.
 
Si elevamos un poco más el tacón a seis centímetros, el peso se distribuye en 75% para la porción delantera del pie, quedando sólo 25% para la zona del calcáneo, si el tacón del zapato es de 10 centímetros o más, casi la totalidad del peso recae en la delantera del pie.
 
Este desbalance en la distribución del peso hace que claramente se modifique que la postura general del cuerpo y la primer articulación que sufre es el tobillo, aumentando el riesgo de sufrir un esguince en hasta tres veces respecto al apoyo normal del pie.
 
Por otro lado, la porción posterior de la pierna debe compensar el peso desplazado hacia adelante, y para ello, se contrae y acorta automáticamente, pudiendo provocar contracturas y molestias en los músculos gemelos de la pantorrilla.
 
La rodilla, por su parte, es otra articulación que se sobrecarga al usar tacones, porque la tensión de los músculos situados en la porción posterior de la pierna incrementa la tensión en un mínimo de 30% sobre la rodilla, y automáticamente se produce la flexión de esta articulación, para después necesitar un equilibrio mediante la contracción del cuádriceps y recto anterior de la pierna.
 
Toda la postura se ve modificada a causa del desequilibrio en el apoyo que ocasionan los tacones, y claro está que pueden surgir consecuencias menores como las callosidades, juanetes y demás deformidades si empleas tacones todo el día de manera habitual.
 
EL INFORMADOR/ ÉDGAR FLORES

Temas

Sigue navegando