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Enfermedad silenciosa

Dentro de las múltiples complicaciones que genera la adicción al tabaco, estadísticamente la EPOC es más padecida

GUADALAJARA, JALISCO (10/DIC/2010).- Puede empezar todo como un juego y, normalmente, si no se detiene a tiempo, termina en tragedia. Actualmente, los altos índices de tabaquismo a nivel mundial han ido en aumento, las crecientes cifras son alarmantes y parece que muy poco es lo que se hace para detener esta adicción que culmina en fatales consecuencias.

A menudo se piensa como primer padecimiento en el cáncer, por las estadísticas de mortandad que se han suscitado, pero las complicaciones van más allá.

Dentro de esas múltiples afecciones que son obra del tabaco, se encuentra una cuyo tratamiento parece poco conocido, incluso entre la misma comunidad médica, debido a su escasa investigación: el EPOC (Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica). En días pasados se celebró el día mundial de esta enfermedad, que se considera una de las más importantes en personas con adicción al tabaquismo.

EPOC es una patología silenciosa, irreversible en sus daños y que es difícil para un fumador no padecerla, aunque sus víctimas pueden también ser aquellas personas que por mucho tiempo han tenido que convivir con el humo. Las estadísticas alarman, pues según datos proporcionados por el médico José Luis Natera, dos de cada tres fumadores padecerán esta enfermedad, pero cabe resaltar que el tercer paciente, si llega a vivir a hasta los 80 años de edad, seguramente la padecerá. Esto se ve reflejado en que actualmente la Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica es la cuarta causa de muerte en México y Estados Unidos.

Iniciativa global

“Los médicos en general nos dimos cuenta que conocíamos muy poco de la EPOC, que pocos la diagnosticábamos y esto se dio desde la escuela de medicina; por ejemplo, yo que salí de la facultad hace aproximadamente 20 años, no me enseñaron nada acerca de la patología, y es con base en esto como nace la iniciativa global Gold, que tiene como fin el informar a la comunidad médica y lograr un diagnóstico oportuno", explica José Luis Natera.

Prevención, diagnóstico y tratamiento

Actualmente, el estudio más preciso para detectar a tiempo esta patología se llama espirometría, que mide la función del pulmón en números.
Una vez detectada la enfermedad, se procede a aplicar el tratamiento que consiste en tres aspectos básicos. El primero de ellos es la prevención, que incluye como primera instancia dejar de fumar o convivir con las sustancias que ocasionaron la enfermedad; en segundo término, evitar que el paciente contraiga otras infecciones, esto mediante la aplicación de vacunas, a fin de evitar enfermedades como la neumonía y neumococo, entre otras. Tras esto, se da paso a la rehabilitación pulmonar, que consiste en ejercitarse de manera constante, para posteriormente comenzar con el tratamiento farmacológico.

Ya en una etapa más avanzada de la enfermedad puede contemplarse el método quirúrgico, e incluso el trasplante de pulmón.

¿Cómo saber si lo tengo?

En general, una persona que fuma padecerá esta enfermedad. A menudo se escucha la conocida frase: "tiene tos de fumador". Ante esto, Natera asevera que “en ningún caso la tos es un síntoma normal, y menos aún en un fumador. Se dice a manera de mito que es ‘normal’ que un fumador tosa o tenga flemas, cuando la verdad no es así, y estos síntomas deben tratarse, pues pueden ser la antesala de la EPOC”.

A su vez, la disminución en la capacidad respiratoria es un factor preponderante previo de la enfermedad, aunque debido a situaciones e ideas mal justificadas, no se le da la importancia adecuada.

Para saber

La falta de capacidad respiratoria es difícil de detectar, las personas sedentarias pueden vivir con 60% de su capacidad pulmonar y haber perdido por completo el otro 40% sin presentar complicaciones. Y termina así, tan triste e incapacitante como no poder siquiera ponerse un pantalón por la fatiga que esto llega a causarle.

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