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Creatividad y color para habitar
Deja que la imaginación vuele y haz de tu casa un espacio libre y lleno de armonía y estilo
GUADALAJARA, JALISCO (24/JUN/2011).-“Todo cabe en un jarrito sabiéndolo acomodar”, así reza el popular refrán que puede aplicarse en el diseño de interiores de prácticamente cualquier espacio: desde una imponente residencia hasta una casa de interés social.
El estilo y diseño de cada espacio dependen de la creatividad e ingenio de quien ahí reside. Es común que en alguna parte de la casa se tenga por ley al llamado estilo “chilaquil”: una silla de madera en tono chocolate, los muros en verde pastel, las cortinas blancas con estampados florales, una mesa rectangular en matices claros y cubierta por un mantel bordado a punto de cruz, una cama con un edredón que desentona con los cojines de diversas formas y colores distribuidos a lo largo de ésta, una sala de tres piezas de un estilo barroco y oscuro, entre otros elementos que no se rigen sobre una línea ni un concepto en particular.
“Como Dios nos da entender” se acomodan los muebles, espejos, lámparas, cuadros, etc., asegura Julio César Chávez Espino, presidente de la Sociedad Mexicana de Interioristas, el único grupo nacional reconocido a nivel mundial por la International Federation of Interior Architects/Designers (IFI).
A decir de Chávez Espino, el interiorismo, o diseño de interiores, se basa en “crear el espacio integral del hombre para mejorar la vivencia del ser humano en todos los aspectos: comercial, emocional, familiar, deportivo, recreativo, entre otros”; es por ello que contar con la asesoría de un experto en dar vida atmósferas confortables y más libres, siempre será una de las mejores opciones para sacar provecho a cada centímetro de la casa.
Lamentablemente, se tiene un “mal” concepto sobre los interioristas, pues este tipo de expertos son ligados únicamente a enormes casas y residencias, en las que –por lógica– la capacidad para amueblar y decorar es de mayor escala. Pero no es así. El diseño de interiores aplica a cualquier espacio, por muy grande o pequeño que sea.
La mayoría de los inmuebles habitables en México son de estructura de casas de interés social, en las que la sala y el comedor se separan por unos cuantos centímetros, se cuenta con un solo cuarto de baño y las habitaciones individuales no sobrepasan los cinco metros en cada lado del perímetro.
“El hecho de que sea pequeño o muy grande no tiene nada qué ver con el interiorismo, puedes dejar igual de bonito y crear una atmósfera o un espacio sabiendo hacer y utilizar el diseño de interiores”, explica el experto.
Un interiorista conoce cada detalle del color y la psicología que desenvuelve al interactuar con ciertos tonos en la pared y la decoración, así como la estructura y estilo ideal de cada mueble, todo a través de los llamados “renders”, una programación virtual que permite visualizar un panorama de la posible estructura física a implementar en el espacio.
¡Que se haga la luz!
Es posible que el ritmo de vida impida que durante todo el día se realicen acciones de limpieza y orden. Para algunas personas, la habitación, sala y baño se desorganizan “por arte de magia”, si a esto se suma la poca iluminación de estas áreas, es probable que el ánimo para reestructurar y ubicar a cada artículo decorativo jamás se manifieste.
Uno de los primeros aspectos a valorar, antes de agregar cualquier artículo, es el color de los muros. Entre más claro sea el tono de la pared, el espacio lucirá más amplio. En este aspecto, Chávez Espino recomienda utilizar una guía basada en la paleta de tonos claros que abarcan desde la gama de blancos, arenas, amarillos y verdes. De lo contrario, los colores oscuros, intermedios o muy fuertes (primarios), como los rojos, azules, amarillos, etc., reducirán la sensación de libertad y movilidad.
Material y presupuestos “ad hoc”
El resultado de un diseño de interiores es como la medicina, en el que cada paciente tiene su propia reacción: idéntica, similar o totalmente diferente. Así pasa con esta noble profesión, todo depende del presupuesto y “buen gusto” que tenga el cliente, y obviamente de las posibilidades que brinde el espacio a adecuar.
Es aquí donde entran en juego la creatividad e ingenio, tanto del cliente como del interiorista, cada asesoría tiene un costo. El arquitecto Chávez Espino sugiere que si no es muy conocedor en este terreno del diseño y tampoco se requiere de una gran inversión en elementos, muebles y asesoría, el cliente puede optar por solicitar el apoyo de algún estudiante avanzado de esta licenciatura.
Aunque no lo parezca, contratar los servicios de un experto resulta un poco más “barato” con respecto a que una persona ajena al tema consiga cada pieza por separado. Los interioristas saben en qué lugares comprar y los materiales idóneos para cada tipo de familia y estructura del inmueble.
Por ejemplo, para dar más vida a la casa, el tapiz es un elemento básico. Con 500 pesos, aproximadamente, se pueden comprar hasta cinco metros cuadrados para decorar el muro y así brindar una textura distinta a lo clásico. También están las impresiones o diseños en forma de calcomanía para crear una habitación temática por medio de la computadora. Se imprimen y pegan los recortes y siluetas animales o florales en los muros, esto puede tener un costo no mayor a los 200 pesos.
Otro conflicto muy común y que reduce el espacio, es la selección de muebles y comedores. El interiorista analiza el área y de ser necesario adecua la estructura de la mesa y sillas, quizá con un estilo y forma que no existen en el mercado –él se encarga de conseguirlo–, dependiendo de las necesidades del espacio y presupuesto.
En el caso de los muebles, generalmente sólo se adquieren los que se venden comercialmente, de una, dos y tres piezas, para ganar espacio lo recomendable es colocar piezas de dos plazas y un taburete de intermedio. Si de plano no existe presupuesto para cambiar la sala, los tapices son una opción, la piel y sus derivados sintéticos otorgan un estilo elegante, limpio y más amplio.
Acentos y tendencias
Un aspecto inamovible es que los techos y bóvedas sean de color blanco, que acompañadas de una duela laminada en tono claro siempre harán que el espacio luzca alto y abierto.
Dentro del interiorismo existen los acentos, puntos que centran colores más fuertes y cálidos al resto del ambiente. Ejemplo: si la casa conserva una línea de tonos blancos, toques y detalles en rojos, azul marino y hasta negros lograrán un contraste balanceado que resaltarán a cada elemento decorativo. Un solo muro puede ser llevar este tipo de colores sólidos.
Chávez Espino asegura que la tendencia que próximamente entrará es la veta de la madera: la apreciación de su textura y raíz, que brindarán una atmósfera natural y sencilla, por lo que las texturas en tonos chocolate van de salida en el mercado.
¿Minimalismo saturado?
El concepto y estilo del minimalismo ha sido mal ofertado en el mercado, pues a decir del experto, la tendencia minimalista es aquella en la que están presentes “el mínimo de elementos y el máximo de expresión”, lo que implica que el portarretrato, el cojín y demás artículos, como los centros de mesa y manteles, queden fuera para dar entrada a “espacios limpios y elementos simples”.
''La diferencia en un espacio pequeño es la creatividad'', Julio César Chávez Espino, arquitecto e interiorista.
El estilo y diseño de cada espacio dependen de la creatividad e ingenio de quien ahí reside. Es común que en alguna parte de la casa se tenga por ley al llamado estilo “chilaquil”: una silla de madera en tono chocolate, los muros en verde pastel, las cortinas blancas con estampados florales, una mesa rectangular en matices claros y cubierta por un mantel bordado a punto de cruz, una cama con un edredón que desentona con los cojines de diversas formas y colores distribuidos a lo largo de ésta, una sala de tres piezas de un estilo barroco y oscuro, entre otros elementos que no se rigen sobre una línea ni un concepto en particular.
“Como Dios nos da entender” se acomodan los muebles, espejos, lámparas, cuadros, etc., asegura Julio César Chávez Espino, presidente de la Sociedad Mexicana de Interioristas, el único grupo nacional reconocido a nivel mundial por la International Federation of Interior Architects/Designers (IFI).
A decir de Chávez Espino, el interiorismo, o diseño de interiores, se basa en “crear el espacio integral del hombre para mejorar la vivencia del ser humano en todos los aspectos: comercial, emocional, familiar, deportivo, recreativo, entre otros”; es por ello que contar con la asesoría de un experto en dar vida atmósferas confortables y más libres, siempre será una de las mejores opciones para sacar provecho a cada centímetro de la casa.
Lamentablemente, se tiene un “mal” concepto sobre los interioristas, pues este tipo de expertos son ligados únicamente a enormes casas y residencias, en las que –por lógica– la capacidad para amueblar y decorar es de mayor escala. Pero no es así. El diseño de interiores aplica a cualquier espacio, por muy grande o pequeño que sea.
La mayoría de los inmuebles habitables en México son de estructura de casas de interés social, en las que la sala y el comedor se separan por unos cuantos centímetros, se cuenta con un solo cuarto de baño y las habitaciones individuales no sobrepasan los cinco metros en cada lado del perímetro.
“El hecho de que sea pequeño o muy grande no tiene nada qué ver con el interiorismo, puedes dejar igual de bonito y crear una atmósfera o un espacio sabiendo hacer y utilizar el diseño de interiores”, explica el experto.
Un interiorista conoce cada detalle del color y la psicología que desenvuelve al interactuar con ciertos tonos en la pared y la decoración, así como la estructura y estilo ideal de cada mueble, todo a través de los llamados “renders”, una programación virtual que permite visualizar un panorama de la posible estructura física a implementar en el espacio.
¡Que se haga la luz!
Es posible que el ritmo de vida impida que durante todo el día se realicen acciones de limpieza y orden. Para algunas personas, la habitación, sala y baño se desorganizan “por arte de magia”, si a esto se suma la poca iluminación de estas áreas, es probable que el ánimo para reestructurar y ubicar a cada artículo decorativo jamás se manifieste.
Uno de los primeros aspectos a valorar, antes de agregar cualquier artículo, es el color de los muros. Entre más claro sea el tono de la pared, el espacio lucirá más amplio. En este aspecto, Chávez Espino recomienda utilizar una guía basada en la paleta de tonos claros que abarcan desde la gama de blancos, arenas, amarillos y verdes. De lo contrario, los colores oscuros, intermedios o muy fuertes (primarios), como los rojos, azules, amarillos, etc., reducirán la sensación de libertad y movilidad.
Material y presupuestos “ad hoc”
El resultado de un diseño de interiores es como la medicina, en el que cada paciente tiene su propia reacción: idéntica, similar o totalmente diferente. Así pasa con esta noble profesión, todo depende del presupuesto y “buen gusto” que tenga el cliente, y obviamente de las posibilidades que brinde el espacio a adecuar.
Es aquí donde entran en juego la creatividad e ingenio, tanto del cliente como del interiorista, cada asesoría tiene un costo. El arquitecto Chávez Espino sugiere que si no es muy conocedor en este terreno del diseño y tampoco se requiere de una gran inversión en elementos, muebles y asesoría, el cliente puede optar por solicitar el apoyo de algún estudiante avanzado de esta licenciatura.
Aunque no lo parezca, contratar los servicios de un experto resulta un poco más “barato” con respecto a que una persona ajena al tema consiga cada pieza por separado. Los interioristas saben en qué lugares comprar y los materiales idóneos para cada tipo de familia y estructura del inmueble.
Por ejemplo, para dar más vida a la casa, el tapiz es un elemento básico. Con 500 pesos, aproximadamente, se pueden comprar hasta cinco metros cuadrados para decorar el muro y así brindar una textura distinta a lo clásico. También están las impresiones o diseños en forma de calcomanía para crear una habitación temática por medio de la computadora. Se imprimen y pegan los recortes y siluetas animales o florales en los muros, esto puede tener un costo no mayor a los 200 pesos.
Otro conflicto muy común y que reduce el espacio, es la selección de muebles y comedores. El interiorista analiza el área y de ser necesario adecua la estructura de la mesa y sillas, quizá con un estilo y forma que no existen en el mercado –él se encarga de conseguirlo–, dependiendo de las necesidades del espacio y presupuesto.
En el caso de los muebles, generalmente sólo se adquieren los que se venden comercialmente, de una, dos y tres piezas, para ganar espacio lo recomendable es colocar piezas de dos plazas y un taburete de intermedio. Si de plano no existe presupuesto para cambiar la sala, los tapices son una opción, la piel y sus derivados sintéticos otorgan un estilo elegante, limpio y más amplio.
Acentos y tendencias
Un aspecto inamovible es que los techos y bóvedas sean de color blanco, que acompañadas de una duela laminada en tono claro siempre harán que el espacio luzca alto y abierto.
Dentro del interiorismo existen los acentos, puntos que centran colores más fuertes y cálidos al resto del ambiente. Ejemplo: si la casa conserva una línea de tonos blancos, toques y detalles en rojos, azul marino y hasta negros lograrán un contraste balanceado que resaltarán a cada elemento decorativo. Un solo muro puede ser llevar este tipo de colores sólidos.
Chávez Espino asegura que la tendencia que próximamente entrará es la veta de la madera: la apreciación de su textura y raíz, que brindarán una atmósfera natural y sencilla, por lo que las texturas en tonos chocolate van de salida en el mercado.
¿Minimalismo saturado?
El concepto y estilo del minimalismo ha sido mal ofertado en el mercado, pues a decir del experto, la tendencia minimalista es aquella en la que están presentes “el mínimo de elementos y el máximo de expresión”, lo que implica que el portarretrato, el cojín y demás artículos, como los centros de mesa y manteles, queden fuera para dar entrada a “espacios limpios y elementos simples”.
''La diferencia en un espacio pequeño es la creatividad'', Julio César Chávez Espino, arquitecto e interiorista.