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Vencer el mal con la fuerza del bien

Ser cristiano implica no dejarse llevar por el rencor, sino por la fuerza del perdón

GUADALAJARA, JALISCO (23/FEB/2014).- La religión cristiana, los consejos y los preceptos de Cristo, marca un camino difícil.

Nadie puede afirmar que es fácil ser cristiano, porque en el fondo del corazón el hombre siempre busca la ley del menor esfuerzo y el camino de la perfección cristiana es estricto y cuesta arriba.

San Juan de la Cruz, experto en el arte de la santidad y purificado en el crisol del sufrimiento, presenta la senda de la santidad con la imagen de un monte, el Monte Carmelo.

Vivir como cristiano es ese ir siempre hacia arriba, primero quitando pecado e imperfecciones; luego inundarse con la luz de Cristo, y que esa sea la única luz; y por fin ya en la cumbre, vivir en unión con Dios.

El camino de la perfección es sólo para los audaces . Más en 20 siglos de cristianismo han surgido luminosos  ejemplos de muchos hombres y mujeres que han sido capaces del heroísmo de la santidad.

En este domingo séptimo ordinario del año la palabra del Señor nos enseña que es mala la venganza y que no debe anidarse en el corazón del hombre.

No  tiene sentido para el cristiano la antigua ley del Talión: “Ojo por ojo, diente por diente”.

El Evangelio enseña la sabiduría del perdón y saber reprimir las reacciones primarias, resistir el mal y ofrecer la otra mejilla, siguiendo el ejemplo del Señor, es poner la mansedumbre frente a la violencia. Siempre se ha de luchar contra el mal, pero no querer resolverlo haciendo también el mal. La violencia engendra violencia siempre.

La verdadera respuesta es el heroísmo, posible con la gracia de Dios, de llegar a  amar con un amor sobrenatural a los enemigos, a orar por los que nos persiguen y calumnian.

Al cardenal Francois Xavier Nguyen Van Thuan —13 años prisionero en las cárceles de Tailandia, de 1975 a 1988—, los carceleros le vieron siempre el rostro sonriente, la palabra amable. Con el correr de los años aquellos hombre duros fueron viendo en el prisionero que todos los días celebraba la misa con un pedazo de pan y un poco de vino, con todas las partes asistían y hasta cantaban con él cantos e himnos que ellos ni siquiera alcanzaban a comprender. Allí en la cárcel escribió ''Caminos de la esperanza''.

Vencía el mal con la fuerza del bien. Esta es la sublime enseñaza de Cristo al abrir sus labios para pedir desde el tormento de la cruz “Padre perdónalos porque no saben lo que hacen”.

Hay ejemplos insignes de cristianos con la  valentía de hacer el bien al enemigo, cuando les es más fácil dejarse llevar por la venganza.

José R. Ramírez M.

LA PALABRA DE DIOS

• PRIMERA LECTURA:

Levítico 19,1-2.17-18

“No te vengarás ni guardarás rencor a tus parientes, sino que amarás a tu prójimo como a ti mismo.”

• SEGUNDA LECTURA:

Primera carta a los Corintios 3, 16-23


“¿No saben que son templos de Dios y que el Espíritu de Dios habita en ustedes?”

• EVANGELIO:

San Mateo 5, 38-48

“Si amas a los que te aman, ¿qué haces de extraordinario?”

• 50 años de una centenaria historia


En este mes de febrero que estamos por concluir, una edificación de esta gran metrópoli se engalana en su primer quincuagésimo aniversario de construcción, lo extraordinario no está en la temporalidad que ha vivido esta construcción, ya que si lo comparamos con otras de esta ciudad, sería verdaderamente insignificante.

Su grandeza está en todos los factores que la conforman en lo que es, en lo que hace su historia y los personajes que hicieron posible que se llegue a estos 50 años. Esta edificación es la casa del Seminario Menor Diocesano de Guadalajara.

Es una edificación que entregó a este pueblo el primer cardenal de México, el señor José Garibi Rivera, arzobispo de Guadalajara, ubicado en la entonces calle Las Torres, hoy Lázaro Cardenas.

La edificación, majestuosa en su conjunto, amplia en sus espacios, funcional y bella, es obra del destacado arquitecto Ignacio Díaz Morales; en los planos originales se puede constatar su tradicional estilo, los edificios conforman una cruz que tienen al centro la capilla circular, rodeada por una amplio patio, que desde su ingreso, gracias a sus jardines, cautiva a los presentes. Es una construcción esplendorosa en su austeridad.

Es casa de formación, es semillero de vocaciones, es gestora de grandes hombres para esta sociedad, que con su generosidad construyó y sostiene tan noble misión que se realiza en sus entrañas, y que desde hace algunos años en el ámbito académico porta un nombre digno de tan insigne tarea, Preparatoria Fray Antonio Alcalde.

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