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Velen y estén preparados

La Iglesia, Madre y Maestra, nos llama a prepararnos para la venida de Jesucristo

GUADALAJARA, JALISCO (01/DIC/2013).- Hoy es el primer domingo de Adviento. El pueblo de Dios, la Iglesia, en cuatro semanas realiza los preparativos destinados a celebrar con fe y alegría la primera venida de Cristo, el Verbo de Dios hecho hombre en el seno de María y nacido para salvar a todos los necesitados.

La liturgia del Adviento tiene dos características: austeridad y esperanza. Son los preparativos, y por lo tanto no es el momento de ponerse los vestidos de fiesta, ni de celebrar anticipadamente el glorioso acontecimiento.

Adviento es una palabra que quiere decir “a la venida”, mas la Iglesia, Madre y Maestra, recuerda a los cristianos en este tiempo las tres venidas de Cristo: Es la primera el motivo de gozo, que llena de fiesta a chicos y grandes en los últimos días del año. Es el tierno afecto al contemplar al recién nacido envuelto en pañales y recostado en un pesebre. La segunda es la invisible permanencia de Cristo en su Iglesia con sus gracias, sus dones, su palabra, sus sacramentos, porque “quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad”. La tercera y la última es el ineludible momento en que cada mortal se ha de presentar ante Cristo juez, sentado en su trono con gran poder y majestad.

El evangelio de este domingo es una llamada a estar preparados: “Velen pues y estén preparados, porque no saben qué día va a venir el Señor”. Y es San Pablo, en su Carta a los Romanos, quien exhorta a esta disposición interior en este tiempo.

LA PALABRA DE DIOS


• PRIMERA LECTURA:

Isaías 2, 1-5


“Vengan, subamos al monte del Señor, a la casa del Dios, para que Él nos instruya en sus caminos y podamos marchar por sus sendas”.

• SEGUNDA LECTURA:

San Pablo a los romanos 13, 11-14

“Ya es hora de que se despierten del sueño, porque ahora nuestra salvación está más cerca que cuando empezamos a creer”.

• EVANGELIO:

San Mateo 24, 37-44

“También ustedes estén preparados, porque a la hora que menos lo piensen, vendrá el Hijo del hombre”.

• Las tradiciones decembrinas


Las fiestas que iniciamos en este peculiar y colorido mes, sin duda son de las más populares. No olvidemos que si bien ésta es una tradición universal entre los pueblos cristianos, en cada país, las festividades tienen modalidades e interpretaciones diferentes. Su origen se vincula al surgimiento del cristianismo que celebra y rememora el Advenimiento, de Jesucristo, a través de las posadas, la Natividad del Señor Jesús y la Epifanía.

Dada su condición de inicio y nacimiento que tienen estas fiestas es que la Iglesia Católica con este primer domingo de Adviento, celebra también el inicio del nuevo año litúrgico.

En los albores del cristianismo no estaba determinada la fecha de la celebración de la Navidad de Jesús, pero se tienen noticias de que ya en el siglo IV estaba instituida en las distintas comunidades cristianas. Se considera que su fijación en el 25 de diciembre, obedeció a la ventaja de poder evangelizar una fiesta pagana que se realizaba en torno a esas fechas en el desarrollo del solsticio de invierno en el Hemisferio Norte, en donde se conmemoraba el nacimiento del nuevo sol, tomando esta imagen, se instauró el hecho histórico del nacimiento de Jesús en esa fecha, como el Sol que nace de lo alto, ya que la Sagrada Escritura no hace referencia exacta a la fecha en la que nació.

Con las celebraciones del nacimiento, permitió organizar de una manera que favoreciera a la comprensión, todo el misterio de Cristo, desde la Encarnación hasta la Ascensión, Pentecostés y la expectativa de la dichosa espera y venida definitiva del Señor.

NUESTRA VISIÓN DE LA VIDA

En nuestro mundo abundan las personas cuya motivación en la vida es tan pobre que la pasan renegando y reclamando, en todos los ambientes en los que se desenvuelven; aun teniendo abundantes conocimientos, capacidades o habilidades, su existencia llega a caer en la mediocridad, que enfrentan constantemente conflictos, fracasos, frustraciones, desesperanza, angustia, repercutiendo en forma negativa en las personas que las rodean. Por el contrario, existen otras personas que, sin ser conformistas, viven felices con lo que son y lo que tienen, sin renunciar a seguir luchando por una mejoría y por progresar en todos los aspectos de su vida; suelen ser productivas en el trabajo, llevar magníficas relaciones con quienes están en contacto, prestar ayuda y servicios a quienes lo necesitan, siendo así útiles en su familia, trabajo, sociedad e Iglesia. Libres de cualquier atavismo, alcanzan una plena realización humana, la cual, la mayoría de las veces pasa desapercibida, pero que, en su interior, y en su círculo de vida cercano, dejan un gran ejemplo, una rica enseñanza, llegando a ser fecundos agentes de transformación.

En nuestra humilde opinión, mucho de ello estriba precisamente, en la diferente visión de la vida y del futuro, que tienen los unos y los otros.

Es evidente que los primeros tienen una visión corta, que les permite ver tan sólo lo negativo; una visión materialista, inmediatista, que anula toda esperanza, y que provoca impaciencia, que cuando llega una crisis, recurren a falsos caminos y las falsas soluciones.

En cambio, los que tienen una visión 'de largo alcance', una visión de eternidad, en la que, ciertamente, viviendo al día, sin preocupaciones, pero poniendo lo mejor de sí mismos, tienen cifrada su esperanza en un futuro incomparablemente superior al presente que viven, en una vida verdaderamente sublime y sobrenatural, en una vida divina, viven felices, a pesar de que enfrenten conflictos y problemas de todo tipo, dolor, enfermedades, etc. Ellos, a diferencia de los demás, viven para construir grandes obras.

¿Puede haber obra más grande que nuestra propia vida y nuestro destino eterno, que se edifican día a día?

El Evangelio de hoy nos recuerda la consigna de Jesús de 'estar siempre preparados, porque no sabemos el día en que Él venga por nosotros'. La mejor forma de hacerlo es construyendo, insistimos, día a día, nuestra propia vida con la visión de construir también, con la acción del Espíritu Santo, quien viene a ser como el Arquitecto y el Ingeniero encargado de la misma, esa obra Magna.

Francisco Javier Cruz Luna.

LOS MILAGROS DE LA FE
Santo Toribio Romo


Un santo muy popular, especialmente entre los emigrantes y los indocumentados que intentan trasladarse a otras tierras en busca de novedades, de aventuras o con ánimo de mejorar su situación económica.

Nunca se imaginan que las ventajas que puede reportarles el hecho de cambiar de patria trae consigo también muchos otros inconvenientes.

Entonces, cuando se sufren las consecuencias de pérdidas, deterioros o la desilusión de aquello que se había perfilado como un sueño, entonces lo único que resta es alzar los ojos al cielo e invocar la ayuda divina.

Santo Toribio Romo se ha vuelto un ícono de estas situaciones al grado de que hay quienes hasta le llaman “el santo pollero”.

Su fama se ha acrecentado y extendido a causa de los testimonios de personas que en situaciones límites le han invocado para que les alcance de Dios la ayuda que en ese momento necesitan.

Santo Toribio Romo

Nació en Jalostotitlán, Jal el 16 de abril de 1900.

Tenía 13 años cuando ingresó al seminario de San Juan de Lagos, y en 1920 pasó al seminario de Guadalajara donde alternó sus estudios con el trabajo en la Acción Católica y en actividad en obras sociales.

Fue ordenado sacerdote en 1922 antes de cumplir los 23 años. Murió arteramente asesinado cuando estaba a punto de cumplir 28 años, es el sacerdote más joven de los caídos en esta absurda lucha.

En los seis años de su ministerio dejó honda huella en los lugares a los cuales fue destinado: Sayula, después Tuxpan, Yahualica, Cuquío y finalmente Tequila…

Dedicaba su tiempo especialmente a dar catecismo preparando grupos para la Primera Comunión colectiva, y además desempeñaba una amplia labor de apostolado entre los obreros.

Propagó la devoción eucarística por medio de la "Cruzada Eucarística".

La persecución le obligó a vivir una vida de nómada junto con su párroco Justino Orona.

Fundó su centro de actividades en una fábrica abandonada a mitad de una hermosa barranca, y acudía por la noche a la ciudad de Tequila.

Al amanecer del 25 de febrero de 1928 una tropa de federales y agraristas irrumpió en la casa y en la habitación del padre.

Al reconocerlo lo acribillaron en medio de insultos; los soldados le quitaron el traje, y llevaron el cadáver a Tequila donde lo tiraron frente a la presidencia municipal.

Después de 20 años sus restos fueron trasladados a su pueblo natal y colocados en la capilla que él mismo había iniciado a construir.

Los milagros y la fe

Es un hecho que sólo Dios es el que hace los milagros, y que sólo quien tiene una fe muy grande es capaz de lograrlos. Pero personas de carne y hueso que un día vivieron en nuestra tierra y que entregaron hasta su sangre, por tal de que no se apague en nosotros la fe, son voces que claman ante Dios y nos ayudan a alcanzar, en calidad de “milagro” todo aquello que pedimos.

ORACION


Señor, Tú guías nuestros pasos

por los caminos de nuestra vida.

A Ti queremos acudir

cuando la angustia o la necesitad

nos amenazan y nos acorralan.

A Ti te invocamos por medio de tus santos, especialmente por intercesión de aquellos que dieron su vida por la fe en Ti,

y por el amor de tu nombre.

Amén.

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