Suplementos
¿Quíen dice la gente que soy yo?
Las personas pueden dar muchas respuestas ante la pregunta, sin embargo, la respuesta debe ser personal y no sólo lo que aprendí de mis padres o lo que dice el catecismo, sino de la vivencia y la experiencia que he tenido de Dios, pero dar una respuesta concreta
LA PALABRA DE DIOS
-PRIMERA LECTURA:
Del profeta Zacarías 12, 10-11
"Mirarán al que traspasaron”.
SEGUNDA LECTURA:
San Pablo a los gálatas 3, 26-29
“Cuantos han sido bautizados en Cristo se han revestido de Cristo”.
EVANGELIO:
San Lucas 9, 18–24
“Tú eres el Mesías de Dios… Es necesario que el Hijo del hombre sufra mucho”.
REFLEXIONANDO LA FE…
• Jesucristo, buena noticia
La buena noticia es el anuncio de Jesucristo el Hijo de Dios vivo, muerto y resucitado. En tiempos del rey Herodes y del emperador César Augusto, Dios cumplió las promesas hechas al pueblo de Israel desde sus inicios, enviando a su Hijo, nacido de mujer, nacido bajo la ley, para rescatar a los que se hallaban bajo la ley, y para adoptarnos como hijos.
Desde el primer momento, los discípulos desearon ardientemente anunciar a Cristo, a fin de lleva a todos los hombres a la Fe en Él. También hoy, el deseo de evangelizar y catequizar, es decir, de revelar en la persona de Cristo todo el designio de Dios, y de poner a la humanidad en comunión con Jesús, nace de este conocimiento amoroso de Cristo que debemos de tener todos los que creemos en Jesús.
El nombre de Jesús, dado por el ángel en el momento de la anunciación, significa Dios salva. Expresa a la vez, su identidad y su misión, porque Él salvará al pueblo de sus pecados y por tanto a cada uno de nosotros sus hijos.
Las primeras confesiones de Fe cristina proclaman que el poder, el honor y la gloria que se deben a Dios Padre se le deben también a Jesús: Dios le ha dado el nombre sobre todo nombre. Él es el Señor del mundo y de la historia, el único que nos puede salvar.
• ¿Qué es lo que esperan?
Y ustedes, ¿quién dicen que soy yo? Pedro toma la iniciativa y responde inspirado por el espíritu de Dios, pero el conjunto de los apóstoles tenía ciertas dudas de lo que debería ser y hacer el Mesías.
Una buena parte del pueblo de Israel está pensando que el Mesías debía ser un triunfador que llevara hasta la gloria a su nación, un caudillo que derrotara y aniquilara a los enemigos de su pueblo, en definitiva, uno de “los suyos” que les ayudara a salir de la esclavitud y ser más poderoso que los otros. Por eso, Jesús les prohíbe que digan a nadie que Él es el Mesías.
Sin embargo, para otra parte es Juan el Bautista o algún profeta Importante, aunque para Jesús la respuesta importante vendrá después, la personal, pero el primer paso es que los apóstoles le compartan las inquietudes de la comunidad, como lo ven, que esperan de él.
• ¿Y quién soy yo para ustedes?
La pregunta no sólo fue para los apóstoles en su tiempo, sigue siendo actual y para cada uno de nosotros, donde a través de nuestra respuesta concreta iremos caminando por la vida. La inmensa mayoría de los cristianos, fundamenta su fe en Jesucristo, en creer en una serie de verdades y en guardar una serie de preceptos que a veces se reduce sólo a rezar unas oraciones y en el mejor de los casos, a cumplir con los sacramentos y alguna cosa más.
La vida del cristiano tiene que tener una visión más trascendente, buscar hacer la voluntad de Dios dentro de nuestra vida ordinaria, donde cada vez tendrá que existir más compromiso en lo que se piensa, se hace y se dice. Nuestra vida tiene que dar una respuesta como papás o como esposos, buscando mejorar, por ejemplo, la comunicación como pareja o hacia los hijos y dar a conocer que creemos en Cristo, que vivimos como Él quiere comunicando nuestras alegrías, nuestras tristezas, mirando nuestras limitaciones y poniéndonos en las manos de Dios resolver nuestras diferencias.
La respuesta de Pedro es clara y contundente para su vida: Tú eres el Mesías de Dios, que equivale a decir Tú eres mi Señor, el único Señor de todo lo creado y esto es lo que debemos asumir también nosotros con nuestra manera de vivir, que Dios es nuestro único Señor, en quien tenemos puesta nuestra esperanza.
• Un cristiano sigue a Jesús
El evangelio termina con las palabras de Jesús que nos hace una invitación: el que quiera seguirme, que se niegue a sí mismo, que tome su cruz y me siga. Cuando decimos que somos cristianos decimos la verdad ya que creemos en Cristo, en sus palabras, en sus enseñanzas, pero cuidemos que nuestra vida no se confunda con el dinero, el poder, el bienestar y el gozar sólo los placeres de esta vida, sino motivarnos a seguir al maestro con el testimonio, puesto al servicio de los demás como él lo hizo.
El seguir a Cristo implica sacrificio, porque en algún momento de nuestra vida tendremos que salir de nuestro confort para cumplir con lo que nos pide. Cuando tenemos que perdonar a alguien que me ha ofendido, que me ha criticado, que me ha levantado un falso, cuando me tengo que dar al otro al realizar una obra de caridad, por ejemplo al dedicar tiempo al que tiene necesidad de que se le escuche, al visitar un enfermo y tengo que dejar otras cosas que tengo que hacer, que para mí son muy importantes. Sí, Jesús nunca dijo que fuera fácil, pero tampoco que fuera imposible.
DESDE LAS LETRAS
Jesús tú eres...
Si me abrasa la fiebre,
Tú eres la fuente que refresca.
Si me oprimen las culpas,
Tú eres la liberación.
Si necesito ayuda,
Tú eres la fuerza.
Si tengo miedo a la muerte,
Tú eres la vida.
Si deseo el cielo,
Tú eres el camino.
Si huyo de las tinieblas,
Tú eres la luz.
Si me falta nutrirme,
Tu eres el alimento.
San Ambrosio
-PRIMERA LECTURA:
Del profeta Zacarías 12, 10-11
"Mirarán al que traspasaron”.
SEGUNDA LECTURA:
San Pablo a los gálatas 3, 26-29
“Cuantos han sido bautizados en Cristo se han revestido de Cristo”.
EVANGELIO:
San Lucas 9, 18–24
“Tú eres el Mesías de Dios… Es necesario que el Hijo del hombre sufra mucho”.
REFLEXIONANDO LA FE…
• Jesucristo, buena noticia
La buena noticia es el anuncio de Jesucristo el Hijo de Dios vivo, muerto y resucitado. En tiempos del rey Herodes y del emperador César Augusto, Dios cumplió las promesas hechas al pueblo de Israel desde sus inicios, enviando a su Hijo, nacido de mujer, nacido bajo la ley, para rescatar a los que se hallaban bajo la ley, y para adoptarnos como hijos.
Desde el primer momento, los discípulos desearon ardientemente anunciar a Cristo, a fin de lleva a todos los hombres a la Fe en Él. También hoy, el deseo de evangelizar y catequizar, es decir, de revelar en la persona de Cristo todo el designio de Dios, y de poner a la humanidad en comunión con Jesús, nace de este conocimiento amoroso de Cristo que debemos de tener todos los que creemos en Jesús.
El nombre de Jesús, dado por el ángel en el momento de la anunciación, significa Dios salva. Expresa a la vez, su identidad y su misión, porque Él salvará al pueblo de sus pecados y por tanto a cada uno de nosotros sus hijos.
Las primeras confesiones de Fe cristina proclaman que el poder, el honor y la gloria que se deben a Dios Padre se le deben también a Jesús: Dios le ha dado el nombre sobre todo nombre. Él es el Señor del mundo y de la historia, el único que nos puede salvar.
• ¿Qué es lo que esperan?
Y ustedes, ¿quién dicen que soy yo? Pedro toma la iniciativa y responde inspirado por el espíritu de Dios, pero el conjunto de los apóstoles tenía ciertas dudas de lo que debería ser y hacer el Mesías.
Una buena parte del pueblo de Israel está pensando que el Mesías debía ser un triunfador que llevara hasta la gloria a su nación, un caudillo que derrotara y aniquilara a los enemigos de su pueblo, en definitiva, uno de “los suyos” que les ayudara a salir de la esclavitud y ser más poderoso que los otros. Por eso, Jesús les prohíbe que digan a nadie que Él es el Mesías.
Sin embargo, para otra parte es Juan el Bautista o algún profeta Importante, aunque para Jesús la respuesta importante vendrá después, la personal, pero el primer paso es que los apóstoles le compartan las inquietudes de la comunidad, como lo ven, que esperan de él.
• ¿Y quién soy yo para ustedes?
La pregunta no sólo fue para los apóstoles en su tiempo, sigue siendo actual y para cada uno de nosotros, donde a través de nuestra respuesta concreta iremos caminando por la vida. La inmensa mayoría de los cristianos, fundamenta su fe en Jesucristo, en creer en una serie de verdades y en guardar una serie de preceptos que a veces se reduce sólo a rezar unas oraciones y en el mejor de los casos, a cumplir con los sacramentos y alguna cosa más.
La vida del cristiano tiene que tener una visión más trascendente, buscar hacer la voluntad de Dios dentro de nuestra vida ordinaria, donde cada vez tendrá que existir más compromiso en lo que se piensa, se hace y se dice. Nuestra vida tiene que dar una respuesta como papás o como esposos, buscando mejorar, por ejemplo, la comunicación como pareja o hacia los hijos y dar a conocer que creemos en Cristo, que vivimos como Él quiere comunicando nuestras alegrías, nuestras tristezas, mirando nuestras limitaciones y poniéndonos en las manos de Dios resolver nuestras diferencias.
La respuesta de Pedro es clara y contundente para su vida: Tú eres el Mesías de Dios, que equivale a decir Tú eres mi Señor, el único Señor de todo lo creado y esto es lo que debemos asumir también nosotros con nuestra manera de vivir, que Dios es nuestro único Señor, en quien tenemos puesta nuestra esperanza.
• Un cristiano sigue a Jesús
El evangelio termina con las palabras de Jesús que nos hace una invitación: el que quiera seguirme, que se niegue a sí mismo, que tome su cruz y me siga. Cuando decimos que somos cristianos decimos la verdad ya que creemos en Cristo, en sus palabras, en sus enseñanzas, pero cuidemos que nuestra vida no se confunda con el dinero, el poder, el bienestar y el gozar sólo los placeres de esta vida, sino motivarnos a seguir al maestro con el testimonio, puesto al servicio de los demás como él lo hizo.
El seguir a Cristo implica sacrificio, porque en algún momento de nuestra vida tendremos que salir de nuestro confort para cumplir con lo que nos pide. Cuando tenemos que perdonar a alguien que me ha ofendido, que me ha criticado, que me ha levantado un falso, cuando me tengo que dar al otro al realizar una obra de caridad, por ejemplo al dedicar tiempo al que tiene necesidad de que se le escuche, al visitar un enfermo y tengo que dejar otras cosas que tengo que hacer, que para mí son muy importantes. Sí, Jesús nunca dijo que fuera fácil, pero tampoco que fuera imposible.
DESDE LAS LETRAS
Jesús tú eres...
Si me abrasa la fiebre,
Tú eres la fuente que refresca.
Si me oprimen las culpas,
Tú eres la liberación.
Si necesito ayuda,
Tú eres la fuerza.
Si tengo miedo a la muerte,
Tú eres la vida.
Si deseo el cielo,
Tú eres el camino.
Si huyo de las tinieblas,
Tú eres la luz.
Si me falta nutrirme,
Tu eres el alimento.
San Ambrosio