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¿Eres o te haces? Tu reputación en un link

El publicar todos los aspectos la vida, de forma indiscriminada, en las redes sociales no siempre es tan conveniente

GUADALAJARA, JALISCO (23/JUL/2013).- El dicho popular no se equivoca. "No hagas cosas buenas que parezcan malas", y viceversa. Aunque el ego se explota de igual manera en hombres y mujeres, lo cierto es que las damas son más "tentadas" a presumir cuanta cosa sea posible con tal de demostrar su popularidad, belleza y poder económico en los ámbitos familiares, sociales y laborales.

El andar pregonando todos los detalles de la vida personal no siempre es tan adecuado como uno cree, sobre todo, cuando en estas "presunciones" mezclan aspectos muy directos con lo profesional y lo personal, sin importar que se hagan con alguna malicia o con toda la buena fe del mundo.

Por ejemplo, con los cambios de "privacidad" de las redes sociales y las opciones que estas plataformas digitales brindan para verter toda la vida íntima de cada persona en breves párrafos, las posibilidades de que gente desconocida e indeseada conozca de tu vida incrementan a niveles apocalípticos.

Muchos son los escándalos y difamaciones que han brotado de las redes sociales, a tal grado de llegar al bullying o incluso, generar despidos laborales, todo, por no cuidar el contenido "multimedia íntimo" que cada persona genera conscientemente entre fotografías, videos y audios digitales.

Todo inicia desde el momento en que decidimos qué tipo de red social se abrirá y cuál será el propósito de su uso: desde lo más personal, hasta lo más social y público, o solamente en el orden estricto laboral.

Partiendo de este punto habrá que pensar en el tipo de información que estará disponible en este perfil virtual, y que se quiera o no, demuestra un poco de la personalidad real de la persona que hay detrás del monitor.

¿A qué va todo esto? No es novedad que en cuestión de minutos nazca y sea mundialmente conocido un nuevo "viral digital" empleando una imagen, un video o hasta un audio de cualquier persona por más desconocida que sea. ¿De dónde salen? De los mismos perfiles sociales.

Basta con recordar el auge que las edecanes de determinada compañía telefónica tuvieron a propósito de videos filtrados en los que se muestran a las chicas en actividades sexuales en su ámbito personal, o las imágenes de jovencitos -de escasos 15 años- portando armas en poses delictivas. O simplemente los "estados/status" que se han difundido de adolescentes que detallan sus primeras experiencias íntimas, con el alcohol o las drogas.

Todo pareciera ser simplemente un acto de diversión entre amigos, pero qué pasa cuando en tu lista de contactos se encuentran personas relacionadas al trabajo o la escuela, sin que necesariamente tengan alguna relación de amistad más allá de lo profesional.

Puede pasar mucho. Aunque las redes sociales carguen con una visión de conectividad y amistad, lo cierto es que los compañeros de trabajo o escuela siempre estarán al pendiente de las publicaciones "extravagantes" que realices y tengan toda la intención de presumir algo o llamar la atención.

Entre lo público y lo privado

Entre las principales sugerencias que los expertos en seguridad virtual apuntan, está el solo establecer contacto con personas realmente cercanas a nuestra vida, pues esto reduce las posibilidades de que extraño o ajenos a tu vida tengan conocimiento de dónde y qué es lo que haces.

Si tu "perfil es público" ten en cuenta que todos, absolutamente todos, estén agregados o tu lista de contacto no, pueden conocer los detalles que expones sobre tus gustos, pensamientos o imágenes, desde saber en qué ciudad es la que habitas, hasta quiénes son tus amigos y familiares cercanos, hasta qué tipo de profesión desempeñas.

El delimitar tu privacidad evita confusiones o malas interpretaciones. Si tus publicaciones son constantes en detallar que eres muy "fiesta" y tus fotografías te muestran bebiendo directamente de la botella de alcohol, seguramente darás la "impresión" de que lo único que saber hacer en tus horas fuera de la oficina es: tomar alcohol a diestra y siniestra.

También están aquellas publicaciones que descargan toda su frustración o malestar laboral despotricando hacia actitudes o características físicas o emocionales de los jefes o compañeros de trabajo. Aunque esta publicación sea de carácter personal, no dejes de tener en cuenta que esas "habladurías" pueden llegar hasta los oídos u ojos de tu propio jefe laboral.

Cuidar la reputación es un aspecto básico en las redes sociales. Recuerda que las "recomendaciones" o "desprestigios" de en boca en boca, pueden adquirir más fuerza y "veracidad" que lo que realmente eres en persona.

La ley de las redes sociales es que no publiques algo que es "intimo/personal" en un espacio que puede ser intervenido y visto por cualquier otra persona, con la misma consiga: lo tengas o no agregado a tus contactos. La imagen que proyectas a través de estas plataformas puede ligarte a actitudes o grupos a los que realmente no perteneces.

También evita el expresar detalles que te proyecten como una persona "interesante, de mundo" al detallar de cuánto es tu salario o los recursos que te brinda la empresa, como los son los coches, teléfonos, computadoras o cualquier otro artículo (que pueda ser considerado de lujo) que te muestre con un alto poder adquisitivo. Esto puede hacer un "blanco fácil" para secuestradores o ladrones que solo se dedican a rastrear gente de donde puedan sacar provecho, incluso, hasta dentro de los mismo círculos personales y familiares.

EL INFORMADOR / NORMA GUTIÉRREZ

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