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Cuidado personal
En el capítulo 2 del evangelio de Mateo, podemos leer acerca de los peligros que corrió esa familia, y la manera en que Dios los protegió
José y María realizaron una labor extraordinaria como los padres de Jesús, durante el tiempo que estuvo bajo su cuidado. Desde el momento mismo en el que se anunció su nacimiento, hasta el día que Jesús inició su ministerio en Israel, son palpables el cuidado y el amor que, en su caso, le prodigaron tanto José como María, cada uno en la responsabilidad que le tocó, y por el tiempo que les correspondió hacerlo.
En el capítulo 2 del evangelio de Mateo, podemos leer acerca de los peligros que corrió esa familia, y la manera en que Dios los protegió. Su pricipal enemigo era el rey Herodes, quien al enterarse de que había nacido el rey de los judíos, buscó por todas las formas posibles acabar con él. Primero intentó con astucia dar con el paradero del niño, consultando con los escribas sobre la ciudad donde debía de hacer el futuro rey, y luego pidiendo a los magos que vinieron de Oriente que le dieran la ubicación exacta del niño, cuando lo encontraran en Belén.
Con una astucia diabólica, el rey Herodes fingió tener el deseo de él mismo ira adorar al nuevo rey, para ganar la confianza de los magos y así poder asestar su golpe mortal sobre el bebé, una vez que supiera su identidad. Pero cuando los magos fueron avisados de que no dieran la vital información a Herodes, sino que volvieran a casa por otro camino, el malvado rey montó en cólera y decidió entonces matar a todo niño varón, menor de dos años que viviera en Belén. Con esta malvada maniobra, el astuto rey intentaba acabar con el peligro de que años después el recién nacido rey pudiera pelear contra él y derrocarlo de su trono. Lo que este malvado rey ignoraba era que, poco tiempo después, él moriría mientras el futuro rey Jesús se encontraba en Egipto.
Evidentemente Dios estaba protegiendo a su Hijo, nacido de la bienaventurada virgen María, de esta y otras asechanzas. Lo interesante es considerar cuál fue la manera en la que Dios lo protegió. Según el pasaje de Mateo 2, Dios confió en la sensibilidad y la obediencia de José para proteger a la sagrada familia. Por eso mandó a un ángel para que le hablara en sueños, dándole la indicación de que José tomara a María y el niño y huyera a Egipto, y se quedaran allí hasta recibir nuevas indicaciones.
Esta no era una decisión fácil por varias razones. En primer lugar, las condiciones de María no eran las mejores para hacer un viaje tan largo, y menos a lomo de un burro. Esta santa mujer había dado luz a su hijo poco días antes y si algo necesitaba era reposo, incluso era más recomendable que regresaran a Nazaret, donde familiares y amigos podrían ayudarles en todo, desde cuidar al niño hasta protegerlos de los peligros.
Otra de las razones que hacían difícil tomar esa decisión, era que seguramente Egipto era una tierra extraña para ellos, donde no tendrían conocidos, ni quien les ayudara en este comienzo. José no era un hombre de recursos económicos abundantes, y salvo los regalos de los magos, que incluían oro, no tenían mucho dinero para comenzar una nueva vida en Egipto.
Podríamos encontrar otras razones que se opusieran a la idea de un viaje a Egipto, pero lo que el evangelista nos relata, es que José tomó a su familia esa misma noche, e inició el viaje a Egipto. No dudó, y todo parece indicar que María le apoyó en esa decisión. ¿Cuál fue el resultado? Que gracias a la obediencia y disposición para hacer la voluntad de Dios, por parte de José y María, salvaron la vida del niño y la voluntad de Dios prevaleció. Gracias a Dios por los padres obedientes, que son capaces de tomar decisiones valientes por el bien de su familia.
Angel Flores Rivero
iglefamiliar@hotmail.com
En el capítulo 2 del evangelio de Mateo, podemos leer acerca de los peligros que corrió esa familia, y la manera en que Dios los protegió. Su pricipal enemigo era el rey Herodes, quien al enterarse de que había nacido el rey de los judíos, buscó por todas las formas posibles acabar con él. Primero intentó con astucia dar con el paradero del niño, consultando con los escribas sobre la ciudad donde debía de hacer el futuro rey, y luego pidiendo a los magos que vinieron de Oriente que le dieran la ubicación exacta del niño, cuando lo encontraran en Belén.
Con una astucia diabólica, el rey Herodes fingió tener el deseo de él mismo ira adorar al nuevo rey, para ganar la confianza de los magos y así poder asestar su golpe mortal sobre el bebé, una vez que supiera su identidad. Pero cuando los magos fueron avisados de que no dieran la vital información a Herodes, sino que volvieran a casa por otro camino, el malvado rey montó en cólera y decidió entonces matar a todo niño varón, menor de dos años que viviera en Belén. Con esta malvada maniobra, el astuto rey intentaba acabar con el peligro de que años después el recién nacido rey pudiera pelear contra él y derrocarlo de su trono. Lo que este malvado rey ignoraba era que, poco tiempo después, él moriría mientras el futuro rey Jesús se encontraba en Egipto.
Evidentemente Dios estaba protegiendo a su Hijo, nacido de la bienaventurada virgen María, de esta y otras asechanzas. Lo interesante es considerar cuál fue la manera en la que Dios lo protegió. Según el pasaje de Mateo 2, Dios confió en la sensibilidad y la obediencia de José para proteger a la sagrada familia. Por eso mandó a un ángel para que le hablara en sueños, dándole la indicación de que José tomara a María y el niño y huyera a Egipto, y se quedaran allí hasta recibir nuevas indicaciones.
Esta no era una decisión fácil por varias razones. En primer lugar, las condiciones de María no eran las mejores para hacer un viaje tan largo, y menos a lomo de un burro. Esta santa mujer había dado luz a su hijo poco días antes y si algo necesitaba era reposo, incluso era más recomendable que regresaran a Nazaret, donde familiares y amigos podrían ayudarles en todo, desde cuidar al niño hasta protegerlos de los peligros.
Otra de las razones que hacían difícil tomar esa decisión, era que seguramente Egipto era una tierra extraña para ellos, donde no tendrían conocidos, ni quien les ayudara en este comienzo. José no era un hombre de recursos económicos abundantes, y salvo los regalos de los magos, que incluían oro, no tenían mucho dinero para comenzar una nueva vida en Egipto.
Podríamos encontrar otras razones que se opusieran a la idea de un viaje a Egipto, pero lo que el evangelista nos relata, es que José tomó a su familia esa misma noche, e inició el viaje a Egipto. No dudó, y todo parece indicar que María le apoyó en esa decisión. ¿Cuál fue el resultado? Que gracias a la obediencia y disposición para hacer la voluntad de Dios, por parte de José y María, salvaron la vida del niño y la voluntad de Dios prevaleció. Gracias a Dios por los padres obedientes, que son capaces de tomar decisiones valientes por el bien de su familia.
Angel Flores Rivero
iglefamiliar@hotmail.com