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Pitzy, la abeja floja
Había una vez una abejita muy floja que se llamaba Pitzy. Ella nunca trabajaba como los demás, y sus amigos del panal la observaban y no les gustaba lo que veían. Los demás sí hacían cosas y ella no.
Un día decidieron darle la oportunidad de que trabajara más, de otra forma le iban a decir a la reina, pero a Pitzy no le importó y siguió de floja.
Otro día pasaron sus compañeros por el cuarto de Pitzy, y la vieron dormida mientras todos los demás trabajaban. Entonces le dijeron a la reina: "Pitzy ha estado flojeando mucho y decidimos que hay que sacarla del panal". Fue cuando hicieron un plan: cuando fueron a recolectar polen, a Pitzy la dejaron al final. Después, cuando iba a entrar, le cerraron la puerta del panal y se quedó afuera.
Llegó el invierno y Pitzy estaba muy sola y triste, y de repente oyó una voz de un caracolito que le dijo: "Si quieres, ven a vivir conmigo. Pero con una condición, que seas más trabajadora", y Pitzy aceptó y aprendió con el caracol a trabajar porque eran sólo los dos. Entonces se enseñó a ir por comida, a recoger la casa y a cocinar.
Pasó el invierno y llegó la primavera y Pitzy extrañaba mucho el panal. Fue al panal y dijo: "¿Me dejarían entrar? Ya nunca volveré a ser tan floja, se los prometo".
Y desde entonces Pitzy recoge el panal, cocina y trabaja con sus compañeros.
Juan Francisco Arriaga Salinas.
Segundo de primaria.
Escuela IT Campus Guadalajara S.C.
Un día decidieron darle la oportunidad de que trabajara más, de otra forma le iban a decir a la reina, pero a Pitzy no le importó y siguió de floja.
Otro día pasaron sus compañeros por el cuarto de Pitzy, y la vieron dormida mientras todos los demás trabajaban. Entonces le dijeron a la reina: "Pitzy ha estado flojeando mucho y decidimos que hay que sacarla del panal". Fue cuando hicieron un plan: cuando fueron a recolectar polen, a Pitzy la dejaron al final. Después, cuando iba a entrar, le cerraron la puerta del panal y se quedó afuera.
Llegó el invierno y Pitzy estaba muy sola y triste, y de repente oyó una voz de un caracolito que le dijo: "Si quieres, ven a vivir conmigo. Pero con una condición, que seas más trabajadora", y Pitzy aceptó y aprendió con el caracol a trabajar porque eran sólo los dos. Entonces se enseñó a ir por comida, a recoger la casa y a cocinar.
Pasó el invierno y llegó la primavera y Pitzy extrañaba mucho el panal. Fue al panal y dijo: "¿Me dejarían entrar? Ya nunca volveré a ser tan floja, se los prometo".
Y desde entonces Pitzy recoge el panal, cocina y trabaja con sus compañeros.
Juan Francisco Arriaga Salinas.
Segundo de primaria.
Escuela IT Campus Guadalajara S.C.