Suplementos
Adiós a los propósitos
Inicia el 2012 con un replanteamiento de tu vida y tu relación con el mundo
GUADALAJARA, JALISCO (30/DIC/2011).- Según el calendario gregoriano, el año nuevo comienza este domingo 1 de enero; el chino, dice que el ciclo empieza el 23 de enero de 2012; aunque algunos aseguran que éste inicia justo el día del cumpleaños de cada persona… sea como sea, siempre en éstas, ésas o aquellas fechas se piensa en un sinnúmero de acciones a desarrollar en los siguientes 365 días, propósitos que la mayoría de las veces se quedan solamente en palabras y luego de cierto tiempo se convierten en una pesada carga de culpabilidad por no haber alcanzado siquiera la mitad de todas las intenciones.
Bajar de peso y hacer ejercicio son sin duda los propósitos más comunes, repetidos hasta el cansancio e inalcanzables en la mayoría de los casos, siempre hay una excusa para dejarlos de lado.
Dejar de fumar o beber, hacer a un lado la comida chatarra, pensar en pasar más tiempo con la familia y amigos, y viajar son otras ideas que llegan a la mente esta temporada.
Cada año es lo mismo… la historia se repite hasta el infinito, aunque algunas personas optan por disminuir el número de propósitos y probablemente son pocos individuos los que alcanzan la meta trazada en ese primer día del año.
Sin embargo, hay quienes opinan que debe desaparecer esta tradición de hacer en cada nuevo ciclo propósitos casi inalcanzables, e ir un poco más allá, logrando que ese nuevo año se convierta en la oportunidad de establecer o dar los primeros pasos para alcanzar un proyecto de vida personal, como asegura el sacerdote jesuita José Martín del Campo Casillas, integrante del Centro Universitario Ignaciano del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente (ITESO).
“No tienes por qué hacer un propósito el primero de enero. No, si tienes un proyecto de vida, en el cual tú dices ‘yo quiero lograr esto’ y te pones metas y lo vas logrando. Es un proceso de la vida. Es diferente un proyecto de vida para un universitario que para uno que ya es profesional o que está casado, o uno que ya lleva muchos años de casado. Siempre tienes que revisar cómo vas en tu vida; si tienes un proyecto de vida y te apasiona, pues lo vas cumpliendo. Si te haces un proyecto que no está adecuado a tu manera de ser y todos los días tienes que hacerte consciente de ello, pues algo está mal”, advierte.
Bienestar colectivo
Y para que el año fluya mejor, sin duda una buena recomendación es pensar más allá del propio bienestar. Antonio Sánchez Antillón, jefe del Departamento de Salud, Psicología y Comunidad del ITESO, sugiere que cuando inicie el año procuremos pensar también en quienes nos rodean, pues al final de cuentas formamos parte de una comunidad y seguramente habrá un mejor desarrollo personal si todo a nuestro alrededor crece.
“Ojalá lleguemos a acordarnos que los propósitos personales siempre sean sociales; o sea, pasar de una ética del individualismo a una ética social. Si yo pienso: ‘Quiero alcanzar tal cosa, porque yo y los otros vamos a estar bien’, si mi principio ético de reflexión de los ideales está ahí, podemos avanzar”, explica Sánchez Antillón.
Más allá de los propósitos, lo mejor para tener un año exitoso es trabajar en ser una mejor persona.
Cada individuo encontrará sin duda la forma de alcanzar la meta, tal vez con un poco de espiritualidad, cercanía con la iglesia, ejercicio para liberarse del estrés, comida sana para sentirse más ligero (incluso hay quienes afirman que la alimentación también contribuye para tener paz espiritual), procurar mejores hábitos que nos ayuden a convivir con los que nos rodean, sin afectarlos, pero tampoco permitiendo que éstos nos afecten.
FRASE
"Ojalá que los propósitos del próximo año estén colocados en el campo de la vida social, no en el campo del individualismo absurdo o de la satisfacción inmediata "
Antonio Sánchez Antillón,
jefe del Departamento de Salud, Psicología y Comunidad del ITESO
Toma nota
Algunas recomendaciones
Si no hay celebración del año nuevo sin propósitos, entonces opta por aquellos que tengas mayor facilidad de cumplir y procura no llenar a tope la lista, para que efectivamente puedas cumplirlos.
Busca otros propósitos cuyos resultados puedan verse reflejados en tu intelecto; por ejemplo, si no eres un gran lector, busca terminar un libro más del que sueles leer durante el año; o busca mejorar o aprender algún idioma.
Si no estás convencido, evita hacer un propósito tajante, como dejar de fumar; al menos procurar disminuir a la mitad el número de cigarros que consumes al día. Si tu intención es hacer ejercicio, evita verlo como lo más terrible del mundo, piensa: “Voy a pasear más en bici (o patines)”.
Cambia la estructura del propósito. Por ejemplo, en lugar de decir “este año voy a adelgazar” (lo cual supone una dieta súper estricta y sufrida), piensa “voy a comer sano”; seguro será más sencillo alcanzar la meta.
Bajar de peso y hacer ejercicio son sin duda los propósitos más comunes, repetidos hasta el cansancio e inalcanzables en la mayoría de los casos, siempre hay una excusa para dejarlos de lado.
Dejar de fumar o beber, hacer a un lado la comida chatarra, pensar en pasar más tiempo con la familia y amigos, y viajar son otras ideas que llegan a la mente esta temporada.
Cada año es lo mismo… la historia se repite hasta el infinito, aunque algunas personas optan por disminuir el número de propósitos y probablemente son pocos individuos los que alcanzan la meta trazada en ese primer día del año.
Sin embargo, hay quienes opinan que debe desaparecer esta tradición de hacer en cada nuevo ciclo propósitos casi inalcanzables, e ir un poco más allá, logrando que ese nuevo año se convierta en la oportunidad de establecer o dar los primeros pasos para alcanzar un proyecto de vida personal, como asegura el sacerdote jesuita José Martín del Campo Casillas, integrante del Centro Universitario Ignaciano del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente (ITESO).
“No tienes por qué hacer un propósito el primero de enero. No, si tienes un proyecto de vida, en el cual tú dices ‘yo quiero lograr esto’ y te pones metas y lo vas logrando. Es un proceso de la vida. Es diferente un proyecto de vida para un universitario que para uno que ya es profesional o que está casado, o uno que ya lleva muchos años de casado. Siempre tienes que revisar cómo vas en tu vida; si tienes un proyecto de vida y te apasiona, pues lo vas cumpliendo. Si te haces un proyecto que no está adecuado a tu manera de ser y todos los días tienes que hacerte consciente de ello, pues algo está mal”, advierte.
Bienestar colectivo
Y para que el año fluya mejor, sin duda una buena recomendación es pensar más allá del propio bienestar. Antonio Sánchez Antillón, jefe del Departamento de Salud, Psicología y Comunidad del ITESO, sugiere que cuando inicie el año procuremos pensar también en quienes nos rodean, pues al final de cuentas formamos parte de una comunidad y seguramente habrá un mejor desarrollo personal si todo a nuestro alrededor crece.
“Ojalá lleguemos a acordarnos que los propósitos personales siempre sean sociales; o sea, pasar de una ética del individualismo a una ética social. Si yo pienso: ‘Quiero alcanzar tal cosa, porque yo y los otros vamos a estar bien’, si mi principio ético de reflexión de los ideales está ahí, podemos avanzar”, explica Sánchez Antillón.
Más allá de los propósitos, lo mejor para tener un año exitoso es trabajar en ser una mejor persona.
Cada individuo encontrará sin duda la forma de alcanzar la meta, tal vez con un poco de espiritualidad, cercanía con la iglesia, ejercicio para liberarse del estrés, comida sana para sentirse más ligero (incluso hay quienes afirman que la alimentación también contribuye para tener paz espiritual), procurar mejores hábitos que nos ayuden a convivir con los que nos rodean, sin afectarlos, pero tampoco permitiendo que éstos nos afecten.
FRASE
"Ojalá que los propósitos del próximo año estén colocados en el campo de la vida social, no en el campo del individualismo absurdo o de la satisfacción inmediata "
Antonio Sánchez Antillón,
jefe del Departamento de Salud, Psicología y Comunidad del ITESO
Toma nota
Algunas recomendaciones
Si no hay celebración del año nuevo sin propósitos, entonces opta por aquellos que tengas mayor facilidad de cumplir y procura no llenar a tope la lista, para que efectivamente puedas cumplirlos.
Busca otros propósitos cuyos resultados puedan verse reflejados en tu intelecto; por ejemplo, si no eres un gran lector, busca terminar un libro más del que sueles leer durante el año; o busca mejorar o aprender algún idioma.
Si no estás convencido, evita hacer un propósito tajante, como dejar de fumar; al menos procurar disminuir a la mitad el número de cigarros que consumes al día. Si tu intención es hacer ejercicio, evita verlo como lo más terrible del mundo, piensa: “Voy a pasear más en bici (o patines)”.
Cambia la estructura del propósito. Por ejemplo, en lugar de decir “este año voy a adelgazar” (lo cual supone una dieta súper estricta y sufrida), piensa “voy a comer sano”; seguro será más sencillo alcanzar la meta.