“Para el buen desarrollo de una sociedad democrática y armónica se requiere que el Estado tenga un papel estratégico. El Estado no puede ceder su papel histórico al mercado”, fueron las claras y fuertes palabras de José Narro, rector de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), en el Foro “México ante la crisis, ¿qué hacer para crecer?”; y agregó: “No se trata de percibir al Estado y al mercado como entidades antagónicas. Se trata de aceptar que sin la acción compensadora del Estado, el mercado no puede regularse por sí solo y menos resolver los problemas, rezagos e injusticias sociales, que nos abruman”.
Y tiene razón, la actual crisis lo demuestra. Porque en el pasado México tuvo épocas difíciles, 1954, con una devaluación, 1974 con otra devaluación; hubo tiempos de inflación acelerada, pero nunca un desempleo como el que hoy se vive, nunca una crisis de la profundidad y de las dimensiones actuales.
El rector Narro continuó: “Es una paradoja que la información no sirva para prever los problemas, y que los trabajadores tengan en riesgo sus fondos de retiro”. Porque hoy el fondo de los trabajadores tiene una pérdida de 30 mil millones de pesos, mientras que por el alza de comisiones quienes manejan las Afores tienen un aumento en sus ganancias de nueve mil millones de pesos.
Entonces, dice Narro: “Las medidas que deben tomarse no pueden quedarse sólo en la parte económica, se hace necesario llevar a cabo un rescate social, porque el tejido, la cohesión de esta sociedad, está deshilvanado y requiere toda la atención para implementar programas de empleo emergente y masivo para quienes pierdan su trabajo y para las personas que buscan incorporarse al mercado laboral, así como mantener la cobertura de los servicios de salud a quienes dejen de cotizar ante las instituciones de seguridad social; tratar de alfabetizar, con proyectos de gran magnitud, a los casi seis millones de mexicanos que no saben leer ni escribir: reavivar el Programa de Apoyo a la Infraestructura que debería contemplar el mantenimiento y remozamiento de los centros de salud y de todas las escuelas públicas en las zonas deprimidas, así como la construcción de caminos rurales. ¿Por qué no una política pública que favorezca la distribución equitativa de la riqueza, el fortalecimiento del mercado interno? Porque se deb
e entender que la época de las aperturas comerciales indiscriminadas se han terminado”.
Y no se puede más que estar de acuerdo; si bien todo esto debe entrar en un plan estratégico, por qué no iniciarlo con la voz de las universidades públicas del país; esta vez fue la de la UNAM, pero ciertamente la Universidad de Guadalajara tiene mucho que decir y su voz necesita ser escuchada como un sólido apoyo a la población.
Porque como expresó el doctor Narro: “Resulta imperativo colocar a la ciencia y la tecnología entre las prioridades del país; la ciencia debe tener un lugar preponderante en nuestro futuro. La crisis actual no sólo es económica, también es una crisis de valores; para salir de ella se debe trabajar en el fortalecimiento del sistema de valores laicos”.
LOURDES BUENO / Investigadora de la UdeG.
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