Visión y decisión

Ésta es, posiblemente, la fecha más polémica de nuestro calendario reciente. Durante los últimos 41 años se caracterizó por abrir espacios a reproches con reclamos de justicia para las víctimas de la Plaza de las Tres Culturas.

Don Gustavo Díaz Ordaz, presidente; licenciado Luis Echeverría, secretario de Gobernación; general Marcelino García Barragán, secretario de la Defensa Nacional, entre otros, se ganaron el cuestionamiento sobre los hechos de un parteaguas en la vida nacional.

2 de octubre: la fuerza de la razón

Adjetivos sobran, lamentablemente insuficientes, ya no a la reparación de daños humanos, sino útiles provocadores de reflexión serena sobre el pasaje inserto en la historia, sino con la determinación de enfrentar el precario ambiente actual de inseguridad bordeando guerrilla de impredecibles consecuencias.

El 2 de octubre de 1968, a unos días de satisfacer el compromiso de los Juegos Olímpicos, al borde del caos, el presidente Díaz Ordaz se pronunció por asumir: “Responsabilidad, personal, ética, jurídica, política e histórica”. Los medios de comunicación dieron difusión mundial a las palabras y a la imagen de Queta Basilio encendiendo el pebetero Olímpico en el Estadio México 68.

La precaria seguridad actual con provocativas actitudes de grupos subversivos, que en fechas señaladas de septiembre abrieron fuego contra seres inermes en Ciudad Juárez, como en aquellos días, inquietan. El empleo de armas de procedencia extranjera y su incesante tráfico es común y obliga la salida del Ejército de sus cuarteles a las calles para controlar la violencia, aunque también establece la eventual dificultad de su retorno.

Si el recuerdo y hasta conmemoración del 2 de octubre ha de dar alguna utilidad, ésta será o debe ser en el sentido de ver en la intranquilidad un sentimiento que obliga a la solidaridad con apego a las instituciones, en tanto por los mismos cauces se alcanzan soluciones restauradoras de la confianza, respaldo y credibilidad.

La fuerza de la razón es el valor supremo de los pueblos. Hoy tenemos un reto enorme en la superación de obstáculos en el escenario internacional, como para dilapidar tiempo y esfuerzo. Las provocaciones en diferentes puntos del país con acciones bélicas alimentadas por obscuros intereses, son los focos de infección a vencer en corto plazo para determinar acciones posteriores de desarrollo estabilizador —valga un poco más de historia— como lo promovió hace 60 años el presidente Adolfo Ruiz Cortines.

Las conmemoraciones del Centenario y Bicentenario con premoniciones negativas, dolosamente pretenden incitar a la inquietud en la mentalidad de la población, mayoritariamente ignorante de hechos y más aún del pregonado 2 de octubre con fines de clientelismo político. Por ahora es la economía el factor determinante en el plano soluciones prácticas de trabajo.

Dios nos guarde de la discordia.


CARLOS CORTÉS VÁZQUEZ / Consultor en comunicación.

Correo electrónico sicpm@informador.com.mx
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