Visión y decisión


La fortaleza reside en saber usar lo que se tiene, antes de perderlo sin haberlo aprovechado. El contrasentido es el exceso de confianza, y aún más la soberbia que arrasa activos y minimiza posibilidad de éxito. Por causas insolutas en la historia patria, redujimos la confianza forjada en la intención independentista, reformista y revolucionaria. La ausencia de autodeterminación, a que ahora nos enfrenta circunstancias ajenas y globales, conforma retos y simultáneas oportunidades.

Menos promesas y más propuestas

La selección de candidatos por parte de los partidos políticos, ahora y siempre, es responsabilidad de promover la representación auténtica de los reclamos sociales por distritos, que aunque en sí es la esencia del Congreso, ésta se perdió al paso de años y erosión costumbrista de acatar consignas.

Con el dinamismo propio de esta época plagada de acontecimientos acelerados y aceleradores, se impone mayor autenticidad en cuanto a ocupantes de curules en los congresos: federal y estatales. Y aunque aún no exenta de excesos, diatribas y hasta denuestos, hay la esperanza edificadora del proceso recuperador de la dignidad perdida para legislador.

Aún son altas las dificultades para romper con el corporativismo exigente de “cuotas” en las cámaras federales y estatales. Ceder o no ceder es la cuestión en los partidos. La pena es grande cuando una mala selección de candidato rompe con el objetivo de triunfar, por incapacidad o carencia de propuestas viables.

Durante el mes corriente, con las atribuciones estatutarias de cada instituto político, trasciende a la opinión pública la relación de nombres, hombres y mujeres, aspirantes a alguna nominación. Ésta es la primera instancia hacia los poderes legislativos, federal y estatales, y en el caso particular de Jalisco, adicionalmente a los 125 municipios que al finalizar el año renovarán responsables de Gobierno.

Desde la ruptura con los “septuagenarios” esquemas han transcurrido nueve años y como era previsible, los obstáculos salvados y por salvarse hacia la democracia aún son muchos, variados e incrementados por las circunstancias financieras internacionales que dan un giro inesperado y diferente a las propuestas; ahora exigentes de efectividad acorde a los imperativos de subsistencia en cuanto a economía, empleo, seguridad y educación.

Observadas las proporciones, las corrientes políticas de liberales y conservadores renacen, creando divisiones imprecisas sobre objetivos de acuerdo a necesidades y reclamos de la sociedad, compuesta en 50% por población con carencias básicas de bienestar. Éste es el peligro; insatisfacción expresada en los núcleos de población urbana carente de seguridad y servicios.

Las promesas de los candidatos, ahora deben tener nutrientes de programa, proyecto y compromiso. Para lograrlos, es imprescindible capacidad creativa e información fehaciente, dotada del sustento real para la consecución en tiempo y forma. En primera instancia es responsabilidad de los partidos exigir a los aspirantes la exposición de méritos y propuestas a cumplir en el caso de ser electos el domingo 5 de julio. De otra forma, nuestra democracia dará marcha atrás al ver sólo la sustancia superficial en total desacuerdo con la presión internacional de la incontenible globalización.

Dios nos guarde de la discordia.

CARLOS CORTÉS VÁZQUEZ / Consultor en comunicación.
Correo electrónico: sicpm@informador.com.mx
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