Las ejecuciones dejaron de ser noticia por su cotidianidad. Cualquier cifra o forma rebasó los límites de la sensibilidad en la sociedad que, como todo, al repetirse reduce su impacto e impermeabiliza respecto a la real importancia que tiene la guerrilla contra la delincuencia.
Ejecuciones y recriminación social
Cerrados los espacios a la comprensión de los valores sociales, se rompe la estabilidad y cuanto sea ilegal pasa a formar parte de la circunstancia y cultura para niños y jóvenes, en quienes la rectitud y el esfuerzo por el desarrollo a través del aprendizaje y práctica de bueno hábitos, adquiere características suficientes para ser motivo de burla y recuerdo de un pasado ridículo. De lo espiritual, ni hablar.
Las tradiciones de septiembre pasaron a segundo nivel; son la oportunidad de “puente” vacacional en el calendario de la desocupación y el Informe presidencial, en teoría rendición de cuentas y mensaje motivador, ocupan la sepultura con la indiferencia ciudadana. Mucho menos tiene lugar en la memoria el desfile del Ejército Trigarante —1821— al triunfar la insurgencia tras 11 años de lucha entre afectos conservadores, afectos a la monarquía hispana y los entonces revolucionarios integrantes del México aquél, que en el siguiente cuarto de siglo habría de perder la mitad de su territorio y una guerra cuyo significado quedó sólo en la gesta de unos jóvenes cadetes defendiendo la sede de su recinto escolar: el Castillo de Chapultepec; otro símbolo de la presencia europea en nuestro territorio que en los siguientes 20 años culminaría con el fusilamiento de Maximiliano y los importadores del Imperio austro-húngaro, por aquel entonces dueño de poder europeo; Miramón y Mejía. Pero la extirpación de la presencia europe
a culminó con la expropiación petrolera que, por desgracia, como gran parte del patrimonio nacional, deja la triste y deprimente estela de la corrupción consuetudinaria.
El resumen de septiembre es rico en anécdotas que la historia oficial deja al margen para satisfacer compromisos y construir imágenes con acontecimientos conducentes a la simulación, la distracción y la indiferencia sobre el valor fundamental de la auténtica identidad. ¿Hasta qué punto la nota roja sirve para restar importancia a la inflación y elevación del precio de los carburantes? La justificación es el ajuste con los precios internacionales (en Europa, un litro de gasolina es cercano a 1.5 euros y en Estados Unidos a un dólar), pero allá no tienen yacimientos y deben importar el petróleo. En cambio, aunque la crítica al presidente Hugo Chávez deje en el terreno de la incertidumbre a Venezuela, con mucho menos que aquí, en Estados Unidos o Europa se llena el tanque del carburante para el automóvil. La razón es que Venezuela sí tiene refinerías y no deben importar a precios globalizados el beneficiado petróleo que extraen de su territorio.
México es sexto productor de petróleo en el mundo, y ¿de qué sirve, si la economía refleja tales deficiencias? ¿Es acaso que la comunicación se aplica a modo de satisfacer los intereses extranjeros y algunos nacionales?
Dios nos guarde de la discordia.
CARLOS CORTÉS VÁZQUEZ / Consultor en comunicación.
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