Vientos de guerra...


En el otro lado del mundo se está calentando un problema que tendrá un impacto en la seguridad mundial y podría convertirse en el último dolor de cabeza para el presidente saliente de Estados Unidos, George W. Bush. En los últimos años las potencias mundiales, y los países del Medio Oriente, especialmente Israel, han expresado su preocupación por la insistencia del Gobierno iraní de continuar con su programa de desarrollo de energía nuclear —que muchos temen será para uso bélico, no pacífico—. Si uno le adiciona los recientes comentarios del Gobierno iraní promoviendo la destrucción de Israel, como verán estimados lectores, esta situación es potencialmente explosiva. Y no se vislumbra que a corto plazo se encuentre una solución diplomática al conflicto.

El Gobierno de Irán este miércoles, y otra vez el jueves, realizó una serie de maniobras militares que incluyeron disparar un par de docenas de misiles de distintos tipos, incluyendo algunos de largo alcance, los cuales implican una amenaza no sólo a la región, sino hasta ciertas partes de Europa del Este. Un militar iraní presumió sus misiles más peligrosos afirmando: “Tenemos el dedo en el botón y apuntando miles de misiles a blancos predeterminados…”. Y, con buena razón, el Gobierno israelí teme un ataque, afirmando que un ataque sería un suicidio por parte del Gobierno iraní.

Con estos últimos incidentes por supuesto, aumenta el temor de que Irán pueda usar armas de destrucción masiva, a pesar de cuatro llamados de atención por parte de la ONU y la reciente aprobación de sanciones por parte de la Unión Europea (que prohíben a partir de hoy el funcionamiento de las oficinas del gran banco iraní Melli, ubicadas en Londres, Hamburgo y París). No obstante la comunidad internacional no sólo ha impuesto sanciones, también han ofrecido apoyos económicos generosos, si Irán detiene su programa de enriquecimiento de uranio.

Parecería que el Gobierno iraní entiende bien la dinámica política y económica que vive en este momento su enemigo acérrimo. Ésta es, tal vez, la razón de que se haya envalentonado en el tono y la posición los iraníes. Pero, escuchando a los analistas políticos, en las últimas semanas de los noticiarios estadounidenses, varios expresaron el temor de que un posible ataque podría provenir no de los estadounidenses, sino de los israelitas.

Ante la amenaza que representa Irán para su supervivencia, los israelitas preferirían aprovechar los últimos meses de la administración Bush que esperar a ver cuál va a ser la posición del nuevo inquilino de la Casa Blanca. Atacar primero y después ofrecer disculpas.

Esto claramente pondrá a Bush en una situación muy incómoda, pero finalmente saldría a defender a Israel.

Un ataque a Irán en este momento también empujaría a los virtuales candidatos a la Presidencia, John McCain por parte de los republicanos y Barack Obama por parte de los demócratas, a tener que definir sin ambigüedades cuál es su postura ante Israel e Irán. Esta situación podía ser especialmente benéfica para John McCain, ya que una postura de apoyo a Israel, en su confrontación a Irán, podía incrementar el voto conservador (que sigue desconfiando a McCain por no ser lo suficientemente conservador) y dividir el voto de los judío-estadounidenses.

Estamos a medio año y las cosas están que arden...

ANA MARÍA SALAZAR / Analista política.
www.anamariasalazar.blogspot.com
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