Vacuna y riesgo

La influenza humana, el padecimiento provocado por el virus denominado A H1N1, ha dejado 61 muertes en Jalisco y el registro oficial más reciente ofrece una cifra de tres mil 695 contagiados en nuestra Entidad. Con todo y eso, después de las críticas a las autoridades sanitarias (federales y estatales), cuando finalmente hay vacunas para enfrentar la pandemia, las personas no acuden a recibirlas.

Este fenómeno, que generó sorpresa y preocupación en la Secretaría estatal de Salud —se pensó que habría filas de mujeres embarazadas frente a los centros de salud, dijeron—, se presenta como un reto para quienes son responsables de fomentar y preservar uno de los bienes más importantes del Estado: la salud de sus ciudadanos.
El secretario de Salud hizo una primera oferta: mayor difusión entre la población sobre el riesgo de la influenza humana.

Es importante recordar que las vacunas traídas a Jalisco y que se aplican gratuitamente, están destinadas a las mujeres embarazadas. Este grupo de población es considerado como de mayor riesgo ante la afectación del virus que se ha extendido por todo el mundo.

Es razonable la postura inicial del titular de la Secretaría. Con más información, las mujeres que esperan un hijo estarán en posición de conocer los riesgos para ellas y su futuro bebé por un contagio de influenza humana.

Habrá que considerar también medidas adicionales. Posiblemente el traslado de las vacunas a más instalaciones de salud, para facilitar el acercamiento a la población objetivo. Para las embarazadas es más complicado el traslado, de manera que facilitarles las cosas será benéfico.

Visto esto, debe recordarse que la mayoría de las políticas públicas, y una campaña de vacunación cumple tales características, sólo tienen el efecto óptimo cuando hay una participación activa de la ciudadanía.

Viene esto al caso porque justo ahora, cuando se reconoce que los contagios de A H1N1 tienden a disminuir, se subraya la necesidad de mantener la prevención y las medidas de higiene elementales para reducir la posibilidad de un rebrote.

Si se ha reconocido que en algunos lapsos quedó rebasada la infraestructura pública para atender a contagiados de influenza humana y dengue —padecimientos que pusieron en alerta máxima al Estado este año—, es imprescindible colaborar con la urgencia y acudir a vacunarse.
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