Economía y fisco
Entre las reformas que simultáneamente está abordando el Ejecutivo, no es menos importante la educativa, que debe abordarse cuanto antes para evitar que se siga desperdiciando el potencial intelectual de los mexicanos. La reforma debe ser integral, reinventando todo el sistema desde sus cimientos para eliminar los viejos vicios que nos mantienen rezagados a nivel internacional, colocados en el nivel 36 entre l00 países escogidos por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).
Por razones de espacio concretaré este comentario a las instituciones y a los maestros: el paradigma del neoliberalismo nos indica que las Instituciones de Educación Superior (IES) no deben subsidiarse por el Estado. Estos recursos deben canalizarse a mejorar la educación básica primaria, secundaria y bachillerato. El autofinanciamiento como solución para las IES públicas, y el financiamiento de la iniciativa privada para las IES privadas.
Las IES públicas pueden impulsar la firma de convenios con los sectores público, privado y social, nacional e internacional para ofrecer servicios de capacitación profesional, evaluar proyectos de inversión, reingeniería, peritajes técnicos, cursos de diplomados y postgrados acordes a las necesidades del mercado. Pueden buscar el incremento ponderado de las cuotas de inscripción y colegiaturas. La educación gratuita no debe llegar hasta este nivel. La titulación automática en licenciatura y postgrado autorizada por la Secretaría de Educación Pública (SEP) a unas cuantas instituciones, es una aberración que debe desaparecer. Se puede buscar el apoyo de las asociaciones de egresados, patronatos, fundaciones, Banco Interamericano de Desarrollo y Banco Mundial; financiamiento a los estudiantes de buenos promedios y bajos recursos para que paguen sus estudios después de graduados.
En cuanto a los maestros, deben cambiarse los sistemas educativos, la calidad de los mentores es una condición básica para la reforma educativa. No es válida la posición de los estudiantes normalistas de que los acepten sin importar su promedio de calificaciones. Un promedio de ocho que se les solicita es más que benévolo dado el número de plaza de que se dispone; las medidas de selección deben ser más rigoristas, complementarse con los exámenes psicológicos y psicopedagógicos, para prevenir conductas indeseables en los mentores, de los cuales se han tenido bastantes quejas.
Se requiere defender a los maestros, restaurar su competencia, apoyarlos para que recuperen su dignidad, su posición de mentores, para que reaprendan el sentido de su dignidad. Ser profesor era un apostolado, al maestro se le respetaba, se le veía como la segunda figura paterna. En la jerarquía de valores el maestro se ha devaluado, ha renunciado a imponer la autoridad, se ha minimizado. Ser maestro dejó de ser el oficio más bello del mundo. Ahora se ha convertido en una herramienta para buscar puestos burocráticos mejor remunerados. Los maestros ya no lo son por vocación, se han politizado, importa más su gremio que la educación del pueblo, se han vuelto mediocres, por eso se les falta al respeto. Con la salvedad de los que aún quedan por vocación, que sí los hay.
LUIS JORGE CÁRDENAS DÍAZ / Contador Público Certificado.
Entre las reformas que simultáneamente está abordando el Ejecutivo, no es menos importante la educativa, que debe abordarse cuanto antes para evitar que se siga desperdiciando el potencial intelectual de los mexicanos. La reforma debe ser integral, reinventando todo el sistema desde sus cimientos para eliminar los viejos vicios que nos mantienen rezagados a nivel internacional, colocados en el nivel 36 entre l00 países escogidos por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).
Por razones de espacio concretaré este comentario a las instituciones y a los maestros: el paradigma del neoliberalismo nos indica que las Instituciones de Educación Superior (IES) no deben subsidiarse por el Estado. Estos recursos deben canalizarse a mejorar la educación básica primaria, secundaria y bachillerato. El autofinanciamiento como solución para las IES públicas, y el financiamiento de la iniciativa privada para las IES privadas.
Las IES públicas pueden impulsar la firma de convenios con los sectores público, privado y social, nacional e internacional para ofrecer servicios de capacitación profesional, evaluar proyectos de inversión, reingeniería, peritajes técnicos, cursos de diplomados y postgrados acordes a las necesidades del mercado. Pueden buscar el incremento ponderado de las cuotas de inscripción y colegiaturas. La educación gratuita no debe llegar hasta este nivel. La titulación automática en licenciatura y postgrado autorizada por la Secretaría de Educación Pública (SEP) a unas cuantas instituciones, es una aberración que debe desaparecer. Se puede buscar el apoyo de las asociaciones de egresados, patronatos, fundaciones, Banco Interamericano de Desarrollo y Banco Mundial; financiamiento a los estudiantes de buenos promedios y bajos recursos para que paguen sus estudios después de graduados.
En cuanto a los maestros, deben cambiarse los sistemas educativos, la calidad de los mentores es una condición básica para la reforma educativa. No es válida la posición de los estudiantes normalistas de que los acepten sin importar su promedio de calificaciones. Un promedio de ocho que se les solicita es más que benévolo dado el número de plaza de que se dispone; las medidas de selección deben ser más rigoristas, complementarse con los exámenes psicológicos y psicopedagógicos, para prevenir conductas indeseables en los mentores, de los cuales se han tenido bastantes quejas.
Se requiere defender a los maestros, restaurar su competencia, apoyarlos para que recuperen su dignidad, su posición de mentores, para que reaprendan el sentido de su dignidad. Ser profesor era un apostolado, al maestro se le respetaba, se le veía como la segunda figura paterna. En la jerarquía de valores el maestro se ha devaluado, ha renunciado a imponer la autoridad, se ha minimizado. Ser maestro dejó de ser el oficio más bello del mundo. Ahora se ha convertido en una herramienta para buscar puestos burocráticos mejor remunerados. Los maestros ya no lo son por vocación, se han politizado, importa más su gremio que la educación del pueblo, se han vuelto mediocres, por eso se les falta al respeto. Con la salvedad de los que aún quedan por vocación, que sí los hay.
LUIS JORGE CÁRDENAS DÍAZ / Contador Público Certificado.