Una rola por la democracia


Una rola por la democracia es el slogan que el Instituto Federal Electoral (IFE) ha creado para fortalecer la vida democrática del país. Una rola, sin pensar la profundidad de las ausencias existentes para un correcto ejercicio de, precisamente, la democracia. Una rola por la democracia, apelando a la magia de la música, olvidando otras acciones que este Instituto, con importantes recursos del erario público, pudiera realizar para hacer de la democracia un tema de vivencia cotidiana. Acciones que para la ciudadanía debieran estructurarse, pero más aún, que para los funcionarios deben llevarse a cabo en ese urgente integrar una nueva cultura del ejercicio público; acciones alejadas de cantinelas, rolas o, para decirlo claramente, de disfraces publicitarios que dicen hacer lo que no se hace.

Aunque el IFE recientemente ha entregado a concesionarios y permisionarios de la radio y televisión sus “sugerencias de lineamientos generales aplicables en los noticiarios de radio y televisión respecto a la información o difusión de las actividades de precampaña y campaña de los partidos o coaliciones”, pero más allá de esto: poco.

¿Qué no sería más redituable para hacer de la democracia una realidad en el ejercicio público, que el IFE organizara, en todas las regiones del país, cursos y talleres para funcionarios de los distintos niveles de Gobierno, como un requisito previo a su toma de posesión? ¿Qué no sería más productivo que una vez que estos funcionarios hubieran cursado los contenidos mínimos que todo servidor público debiera manejar, el IFE certificara, a través de exámenes, sus conocimientos para gobernar… conocimiento indispensable para, en  el ejercicio público, llevar la democracia a la práctica?

¿Qué no sería más redituable que los candidatos a diputados, senadores, presidentes municipales tuvieran que aprenderse, por lo menos, los puntos básicos de la Constitución Mexicana… y que estos aspirantes tuvieran que estudiar las formas de respeto de los derechos humanos en la aplicación de la ley? ¿Qué no sería más beneficioso para la democracia si antes de acceder a las promesas y al puesto buscado, los candidatos supieran por lo menos cuáles principios constitucionales a los que deben ceñirse en ésta, la nueva, democracia mexicana… acciones éstas mucho más significativas que sólo una rola, por muy rapera que sea?

Sin duda, son muchas las propuestas que pueden darse para los tiempos en los medios y los recursos con que el IFE cuenta; son muchas las propuestas que los estudiosos de la política y la propia ciudadanía pudieran aportar para fortalecer a la democracia; muchas y sin duda mejores que alentar ese publicitar de propaganda musical, cuando no es la música, ni el son que se toca, sino los fondos, los modos y los entresijos los que hay que cambiar para hacer de la democracia una forma de vida.

La ciudadanía merece un trato de mayor respeto para garantizarle el cuidado de la democracia por la que tanto ha trabajado. Merece que sus recursos trabajen en aras de una mejor vida pública, espacios y modos, contenidos y formas que hoy dejan mucho que desear, ausencias que una rola no podrá recuperar, así venga del IFE.

LOURDES BUENO / Investigadora de la UdeG.
Correo electrónico: lourdesbueno03@yahoo.com.mx
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