Una mejor actitud, aptitud y altitud de miras

México tiene prisa

Sin duda alguna estos son tiempos en que mucho reflexionamos sobre lo que queremos hacer realmente en torno a un cambio de calendario, a un año nuevo que mucho promete, siempre que uno mismo ponga de su parte y se esfuerce por honrarlo, no que lo tomemos como un simple cambio de fechas, sino que verdaderamente aspiremos a tener un cambio de actitud, una mejora de aptitud y una consolidación en la altitud de miras que estamos desarrollando para nuestra persona y a favor de nuestra familia y la comunidad en que vivimos.

Yo nunca he pensado que las cosas se dan automáticamente, nunca he creído que por el cambio de año voy a tener un cambio de circunstancias mejores o peores, nunca he sentido que las cosas se nos dan por automático, y no es falta de gratitud, ni de reconocer las muchas cosas que en absoluto Dios me ha dado, mi familia me ha dado, mis amigos me han dado, o la vida me ha brindado… lo que pasa es que fui educado, y estoy convencido de que ésa es la forma en la que quisiera educar a mis hijos, y compartir con mis amigos, que la mejor fórmula para obtener lo que uno quiere, es trabajar duro por ello.

Y cuando digo trabajar significa que tenemos que tener bien claro qué es lo que pedimos, porque como valga la expresión, corremos el peligro de obtenerlo, y es por eso que uno siempre tiene que tener muy en claro lo que uno piensa, con lo que uno habla y ejecuta, y si esos tres vectores son similares o parecidos, podemos aspirar a ser congruentes y principalmente ser consistentes. Hoy en día no basta decir solamente yo puedo, sino también es yo quiero, y voy a hacer mejor las cosas, ésta es la mejor estrategia para ser trascendente… si quieres ser el mejor, tendrás que esforzarte.

En consecuencia, el inicio de un nuevo año nos invita a reforzar nuestra marcha para lograr con mayor oportunidad las metas que nos hemos planteado a favor de los nuestros y nuestra comunidad; renovados bríos que incrementan nuestra competencia para salir adelante y sobrepasar las afrentas que coyunturalmente se nos presentan. No cabe duda que los tremendos costos que pagamos las anteriores generaciones por las históricas y recurrentes crisis de antaño nos enseñaron a distinguir las competencias entre servidores públicos; antes una crisis significaba perder todo el patrimonio, y ahora a lo sumo nos representará menos utilidades, pero seguimos firmes y en la lucha.

Recordemos que lejos de bajar la guardia en época de crisis, acaso debemos recuperar aliento y desde ahí remontar el vuelo en la firme convicción de que México tiene prisa por emprender una mejor actitud, así como una mayor aptitud y altura de miras, que sin duda alguna son garantía de que lo mejor está por venir.

RAÚL ALEJANDRO PADILLA OROZCO / Representante ciudadano y empresario.
Correo electrónico: rapo@rapo.com.mx
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