En un nivel práctico, Estados Unidos ya está exigido al límite militarmente en Afganistán e Iraq, y ahora está exigido al límite financieramente. A nivel filosófico, será más difícil que el país argumente a favor de sus ideas de libre mercado, si sus propios mercados han colapsado.
La era del liderazgo global estadounidense, que se remonta hasta la Segunda Guerra Mundial, se acabó… el credo del libre mercado estadounidense se autodestruyó mientras que los países que han mantenido un control general de los mercados han sido reivindicados.
En un cambio que tiene implicaciones de tanto alcance, como la caída de la Unión Soviética, un modelo completo de Gobierno y de economía han colapsado.
Pero tenemos que separar el momento inmediato del estructural. No hay dudas de que el presidente Bush creó algunos de sus propios problemas. La situación límite del poder militar y la crisis económica pueden achacarse al Gobierno. Su reducción de impuestos no fue acompañada por una reducción de los gastos. El efecto combinado de eventos como los fracasos en Iraq, las dificultades en Afganistán, el golpe que representó la acción de Rusia en Georgia y en otros lados, todo esto da una sensación de que es el final de una era.
Pero hablemos de nosotros, México. A raíz de todos estos acontecimientos y pese al optimismo de nuestras autoridades, México crecerá entre 1% y 2% en 2009, mientras que sólo podrán crearse alrededor de 200 mil empleos, cuando se necesitan mínimo un millón. México depende de Estados Unidos en ventas directas de bienes y servicios en 30% de su Producto Interno Bruto (PIB). Los especialistas pronostican que habrá un desplome a la mitad.
Las remesas que los mexicanos envían a su país registraron la peor caída desde 1995, cuando empezaron los registros. Los mexicanos que han emigrado se han visto forzados a reducir la cantidad de dinero que mandan a sus familias en casa. En agosto se presentó un descenso de 12% en remesas.
La disminución de estos ingresos representa mucho más que dinero que dejará de llegar, sobre todo cuando se calcula que en promedio, una de cuatro familias recibe estos recursos y depende del envío de entre 150 a 300 dólares al mes.
Toda esta gente va a regresar a nuestro país, y en estos momentos México no tiene un programa de empleo para asegurarles un regreso solvente. También habrá de registrarse a la vez un éxodo de centroamericanos y que muchos de ellos no regresarán a sus países de origen, sino que se quedarán en México.
Todo este tipo de migrantes “caerán en redes de trabajo informales o de violencia y delincuencia organizada que abundan en nuestro país. Si ya no podemos con los problemas de inseguridad y económicos que tenemos, ¿qué nos va a pasar?”.
Ante el quiebre de la economía estadounidense, preocupa la inmovilidad de algunos funcionarios del Gobierno federal. Dice el secretario de Economía, Gerardo Ruiz: “Tomar medidas extraordinarias sería anticiparnos a algo que todavía no pasa…” (¡Gulp!).
CARLOS CORVERA / Analista político.
Correo electrónico: corveracmx@hotmail.com