El panorama político de Jalisco es cada día más desalentador, pero quienes creen que tienen todo el poder, precisamente por eso, no se dan cuenta que están en marcha varios movimientos y otros en gestación, por las inconformidades que sus estilos, sus maneras y sus decisiones están generando.
Sus acciones autoritarias, arbitrarias, discrecionales, soberbias y alejadas de la ciudadanía organizada, ya no se diga de la que no lo está, están moviendo a la sociedad jalisciense a tal grado, que a lo mejor llegará un día en que lejos de reclamar, debamos agradecer.
Lo bueno de todo esto es que, sintiéndose con todo el poder, ignoran olímpicamente a las voces ciudadanas que se manifiestan de diversas formas y no se callarán.
Y aquí entran todos los que tienen algún puesto de poder, incluso desde la oposición. Gobernador, presidentes municipales y diputados con sus respectivos equipos.
Están metiendo en serios problemas a Jalisco. Desde hace meses, en diferentes ámbitos, personas con intereses y preocupaciones distintas, confiesan serias dudas con respecto a las próximas elecciones. En algo coinciden: no volverán a votar por PAN (aun cuando algunos se reconocen panistas), no obstante, en la mal llamada oposición no hay opciones, no se avizoran alternativas en el futuro inmediato ni mediato.
Actores del PRI y el PRD, sin olvidar a los partidos con todavía menor representación, se concretan a reaccionar ante temas de coyuntura y están dejando de lado los asuntos verdaderamente urgentes para los jaliscienses. Y los más visibles de este desastre son los diputados de los partidos ya citados, más los del Trabajo, Nueva Alianza y Verde.
Igual que el gobernador Emilio González, están haciendo lo que les da la gana, y además descalifican intentos serios por retomar el camino de la democracia en la Entidad. A los movimientos ciudadanos que han tomado las calles, se ha sumado la Junta de Gobierno de una universidad que con más de 50 años de presencia en Jalisco no ha hecho sino aportaciones, el ITESO. Sin embargo, Eduardo Rosales, presidente del PAN estatal, reduce la preocupación legítima, profunda y auténtica de esa institución, a una intención de imponer a “su gente” en los organismos ciudadanos.
¡Qué miseria de ideas y conceptos los de este dirigente!, ¡qué falta de conciencia! Todo el poder que cree tener le impide ver que el Estado al que se supone sirve, enfrenta una grave crisis política propiciada por él y por los demás que en esa arena se mueven y, estoy segura, si no reconsideran, se hundirán.
¡Qué pobres nuestros dizque líderes políticos! Y egoístas y ambiciosos y soberbios y enfermos, también, por todo el poder.
LAURA CASTRO GOLARTE / Periodista.
Correo electrónico: lauracastro05@gmail.com