Tiempos de secuestros


A propósito del muy lamentable secuestro del hijo de un destacado empresario, todos hacemos comentarios y reflexiones. La terrible historia del jovencito de 14 años cuyo rescate había sido pagado, parcialmente creo, nos muestra lo que toda la gente murmura; que en el ámbito de la supuesta procuración de justicia, los policías, los agentes del Ministerio Público, y los funcionarios de las procuradurías son simultáneamente ejecutores y vigilantes de planes mediante los cuales, quienes acuden a sus espacios en busca de defensa y justicia, acaban siendo espiados, presionados y chantajeados y en algunos casos, secuestrados y asesinados por los mismos que deberían custodiar su seguridad. No hay influencias, ni partidismos que hagan la diferencia, todo parece estar carcomido por el virus del cinismo, la demagogia, la impunidad y el afán de lucro que proviene, en estos tiempos, de quienes ejercen la función pública, así sean simples policías.

Como siempre los titulares de los poderes ejecutivos Federal y de la Ciudad de México y sus subalternos harán lo posible para aparentar que algo hacen para remediar los males que cada día se producen. El entierro de la víctima contará con la presencia de las más connotadas personalidades del mundo de los negocios y de la política y después todos se irán a casa dejando solos a los afligidos padres.

Como ocurre todo el tiempo, el fondo del asunto queda intocado y oculto, porque los delitos son consecuencia de los males estructurales de un sistema al que se sofoca y acalla, por lo que no surgen a la superficie las causas verdaderas de la tragedia nacional que se vive en que unos victiman a los otros, causándoles un sufrimiento profundo, con el único afán de lucrar con su dolor.

La pobreza incontrolable que padece más de la mitad de la población, la falta de estudios o de un porvenir viable para la mayoría de los jóvenes, la falta de seguridad social decorosa para la población de la tercera edad, los malos ejemplos de un duopolio televisivo que en vez de educar distrae de los asuntos importantes, que en vez de contribuir a la reflexión de los asuntos vitales propone los chismes de moda insustanciales e intrascendentes. ¿Ésta es la vida que presentan a los niños, después jóvenes? ¿Así quieren que piensen y sientan respeto y amor por sus semejantes, por su familia, por el país en el que viven? Por favor, con tantos anuncios sobre cómo la suerte hará llegar a sus manos carretadas de dinero, ¿Cómo podrán los niños y jóvenes pensar que el dinero no es lo más importante? No los dejamos ni que piensen.

No hay remedio a nuestros males si no procuramos el desarrollo social y no su apariencia, mientras llegan las siguientes elecciones, porque los que ahora ejercen el poder, lo que quieren únicamente son votos, votos que los mantengan en el ejercicio de la función pública desde la cual pueden cometer las tropelías necesarias para tener dinero, mientras el resto de la población carecemos de él. Con esa fórmula de “todo para nosotros y nada para las mayorías” no les auguro permanencia en ese poder que tanto aman y que tan mal ejercen.

MARTHA GONZÁLEZ ESCOBAR / Divulgadora científica. UdeG.
Correo electrónico: marthaggonzalez@yahoo.com.mx
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