La Universidad de Guadalajara reconoció el valioso trabajo que la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) ha realizado, un trayecto de excelencia que la hizo merecedora del Premio Príncipe de Asturias.
Reconocimiento de labor conjunta, ambas instituciones, universidades públicas en la búsqueda no sólo de la continuación, sino la mejora de sí mismas, en tiempos donde la educación es vista como la innecesaria inversión que el mercado, siempre el mercado, manipula. Un tiempo en el que esta administración sexenal ha puesto el freno a la educación como señal inequívoca de la mutilación de grupos de excelencia, de grupos críticos y, sobre todo, de grupos que ofrezcan, con su formación y capacidades, la posibilidad de un México sin mediocridad… sin pobreza.
Es por ello que el rector de la UNAM, José Narro, señaló: “Una sociedad sin educación, se condena a la maquila”, para agregar: “Para el ser humano el conocimiento siempre ha sido importante, pero ahora es fundamental. No hay campo de la vida en el que no fluya el saber. Por esto preocupa tanto el desinterés de algunos en la materia. Igual que preocupa que en muchos sitios la educación no sea una prioridad, o que se le escamoteen los recursos. Sin ciencia propia, sin un sistema de educación superior vigoroso y de calidad, una sociedad se condena a la maquila, a la medianía en el desarrollo. Para concluir: se condena a la pobreza de todo tipo”.
Nada más claro. Es decir, sin educación superior con calidad y equidad, sin investigación, sin generación de conocimiento, México será un país copiador de errores, sin la posibilidad de construir aciertos propios; porque no hay que olvidar que las únicas instituciones que todavía hacen investigación científica son las universidades públicas, especialmente la UNAM y la UdeG. Las universidades privadas, a pesar de sus altas cuotas, no invierten en investigación, son consumidoras de innovaciones extranjeras, sin desarrollar modelos propios de los que la mayoría de la población mexicana pudiera beneficiarse.
El rector Narro se apoyó en el pilar del desarrollo europeo: toda educación superior debe ser accesible a la población, bajo los mismos criterios de calidad y, sí, equidad; una educación superior laica, gratuita y comprometida con la sociedad a la que debe servir. Una premisa que en Europa se trabaja, pero que en México se quiere sepultar, quizá porque en la mediocridad pueden brillar los actuales cerebros que han olvidado que sólo con educación de calidad para todos, un país puede salir delante de sus retos, por difíciles que éstos sean.
Lo expresado por el rector Narro resulta indiscutible: sólo con una formación basada en el compromiso social, es que México puede avanzar… una tarea seguida por la UNAM y la UdeG. Compromiso que otras muchas instituciones de educación privadas, tienen sólo para con las empresas, egresados muy a modo de las pequeñas islas de desarrollo, pero que desconocen la complejidad de ese México hecho de mosaicos donde, hasta hace tres sexenios todos cabían, pero en el que hoy las mayorías han sido expulsadas del desarrollo y, también, del país, quizá para zafarse de la mediocridad, ésa que desde arriba se procura.
LOURDES BUENO / Investigadora de la UdeG.
Correo electrónico: lourdesbueno03@yahoo.com.mx
Reconocimiento de labor conjunta, ambas instituciones, universidades públicas en la búsqueda no sólo de la continuación, sino la mejora de sí mismas, en tiempos donde la educación es vista como la innecesaria inversión que el mercado, siempre el mercado, manipula. Un tiempo en el que esta administración sexenal ha puesto el freno a la educación como señal inequívoca de la mutilación de grupos de excelencia, de grupos críticos y, sobre todo, de grupos que ofrezcan, con su formación y capacidades, la posibilidad de un México sin mediocridad… sin pobreza.
Es por ello que el rector de la UNAM, José Narro, señaló: “Una sociedad sin educación, se condena a la maquila”, para agregar: “Para el ser humano el conocimiento siempre ha sido importante, pero ahora es fundamental. No hay campo de la vida en el que no fluya el saber. Por esto preocupa tanto el desinterés de algunos en la materia. Igual que preocupa que en muchos sitios la educación no sea una prioridad, o que se le escamoteen los recursos. Sin ciencia propia, sin un sistema de educación superior vigoroso y de calidad, una sociedad se condena a la maquila, a la medianía en el desarrollo. Para concluir: se condena a la pobreza de todo tipo”.
Nada más claro. Es decir, sin educación superior con calidad y equidad, sin investigación, sin generación de conocimiento, México será un país copiador de errores, sin la posibilidad de construir aciertos propios; porque no hay que olvidar que las únicas instituciones que todavía hacen investigación científica son las universidades públicas, especialmente la UNAM y la UdeG. Las universidades privadas, a pesar de sus altas cuotas, no invierten en investigación, son consumidoras de innovaciones extranjeras, sin desarrollar modelos propios de los que la mayoría de la población mexicana pudiera beneficiarse.
El rector Narro se apoyó en el pilar del desarrollo europeo: toda educación superior debe ser accesible a la población, bajo los mismos criterios de calidad y, sí, equidad; una educación superior laica, gratuita y comprometida con la sociedad a la que debe servir. Una premisa que en Europa se trabaja, pero que en México se quiere sepultar, quizá porque en la mediocridad pueden brillar los actuales cerebros que han olvidado que sólo con educación de calidad para todos, un país puede salir delante de sus retos, por difíciles que éstos sean.
Lo expresado por el rector Narro resulta indiscutible: sólo con una formación basada en el compromiso social, es que México puede avanzar… una tarea seguida por la UNAM y la UdeG. Compromiso que otras muchas instituciones de educación privadas, tienen sólo para con las empresas, egresados muy a modo de las pequeñas islas de desarrollo, pero que desconocen la complejidad de ese México hecho de mosaicos donde, hasta hace tres sexenios todos cabían, pero en el que hoy las mayorías han sido expulsadas del desarrollo y, también, del país, quizá para zafarse de la mediocridad, ésa que desde arriba se procura.
LOURDES BUENO / Investigadora de la UdeG.
Correo electrónico: lourdesbueno03@yahoo.com.mx