Economía y fisco
Los secuestros de personas importantes son el detonante que ha sacudido a la sociedad, la cual ha hecho presión a las autoridades para que tomen acción en contra de los secuestradores, ya sea endureciendo las penas o persiguiendo a los delincuentes, como el del bebé del conocido aviador Charles Lindberg que en el siglo pasado, no obstante haber pagado el rescate, ejecutaron a su hijo. La respuesta de la sociedad norteamericana fue el endurecimiento de las leyes y la implantación de la pena de muerte en varios estados de la Unión Americana.
En México, es ahora que los secuestradores ejecutaron al hijo del conocido empresario Alejandro Martí —no obstante que se pagó el rescate—, que se movió toda la sociedad representada por los tres poderes federales, los gobiernos estatales y la iniciativa privada.
Las iglesias se unieron al acuerdo, tal vez por considerar que su función no es juzgar a los delincuentes, sino ayudarles a salvar su alma; sin embargo, como consejeros espirituales tienen una función social que no deben soslayar, por lo que su apoyo es justificado.
El origen del incremento de la delincuencia, al nivel que hemos llegado, se inició con los secuestros entre bandas de delincuentes que levantaban a un miembro de cárteles enemigos afines al lugar en donde se manejaba el dinero para cobrar rescate. En el momento en que se dieron cuenta que la respuesta era bárbara, enfocaron sus baterías a la iniciativa privada, que no contaba con elementos de defensa, toda vez que se abstenían de acudir a las autoridades por considerar que estaban coludidas con los secuestradores, lo cual desgraciadamente se ha venido comprobando.
El Consejo Nacional de Seguridad, organismo creado en el año de 1996 y que a la fecha se ha reunido 23 veces, celebró en días pasados su última reunión en la que se tomaron acuerdos que inexplicablemente no se habían tomado en las anteriores 22 reuniones, o no se les dio seguimiento. Nos da la impresión de que nos están dando más de lo mismo, recordando el principio del “gatopardismo”, que consiste en hacer mucho ruido y abundante publicidad, para que al final las cosas queden como están, o peor aún.
El Lic. Mouriño fijó 100 días para informar de los resultados obtenidos. En estos resultados no esperamos se nos informe que se ha abatido considerablemente a la delincuencia, pero sí que se cuenta con un plan definido para minimizarla. Sería bueno que cada 100 días se nos continuara informando y fijar un plazo de 300 días para recibir un informe de misión cumplida, para evitarnos el engorro de cambiar de presidente. En este lapso, todos unidos contra la delincuencia debemos apoyar al Lic. Calderón en esta cruenta lucha.
Cada ciudadano mexicano de bien, debe tomar cartas en este problema y estar al pendiente de esta cruzada, dando sus opiniones y convirtiéndose en un vigilante de los avances y los logros.
LUIS JORGE CÁRDENAS DÍAZ / Contador Público Certificado.
Correo electrónico: luisjcardenas2@hotmail.com
Los secuestros de personas importantes son el detonante que ha sacudido a la sociedad, la cual ha hecho presión a las autoridades para que tomen acción en contra de los secuestradores, ya sea endureciendo las penas o persiguiendo a los delincuentes, como el del bebé del conocido aviador Charles Lindberg que en el siglo pasado, no obstante haber pagado el rescate, ejecutaron a su hijo. La respuesta de la sociedad norteamericana fue el endurecimiento de las leyes y la implantación de la pena de muerte en varios estados de la Unión Americana.
En México, es ahora que los secuestradores ejecutaron al hijo del conocido empresario Alejandro Martí —no obstante que se pagó el rescate—, que se movió toda la sociedad representada por los tres poderes federales, los gobiernos estatales y la iniciativa privada.
Las iglesias se unieron al acuerdo, tal vez por considerar que su función no es juzgar a los delincuentes, sino ayudarles a salvar su alma; sin embargo, como consejeros espirituales tienen una función social que no deben soslayar, por lo que su apoyo es justificado.
El origen del incremento de la delincuencia, al nivel que hemos llegado, se inició con los secuestros entre bandas de delincuentes que levantaban a un miembro de cárteles enemigos afines al lugar en donde se manejaba el dinero para cobrar rescate. En el momento en que se dieron cuenta que la respuesta era bárbara, enfocaron sus baterías a la iniciativa privada, que no contaba con elementos de defensa, toda vez que se abstenían de acudir a las autoridades por considerar que estaban coludidas con los secuestradores, lo cual desgraciadamente se ha venido comprobando.
El Consejo Nacional de Seguridad, organismo creado en el año de 1996 y que a la fecha se ha reunido 23 veces, celebró en días pasados su última reunión en la que se tomaron acuerdos que inexplicablemente no se habían tomado en las anteriores 22 reuniones, o no se les dio seguimiento. Nos da la impresión de que nos están dando más de lo mismo, recordando el principio del “gatopardismo”, que consiste en hacer mucho ruido y abundante publicidad, para que al final las cosas queden como están, o peor aún.
El Lic. Mouriño fijó 100 días para informar de los resultados obtenidos. En estos resultados no esperamos se nos informe que se ha abatido considerablemente a la delincuencia, pero sí que se cuenta con un plan definido para minimizarla. Sería bueno que cada 100 días se nos continuara informando y fijar un plazo de 300 días para recibir un informe de misión cumplida, para evitarnos el engorro de cambiar de presidente. En este lapso, todos unidos contra la delincuencia debemos apoyar al Lic. Calderón en esta cruenta lucha.
Cada ciudadano mexicano de bien, debe tomar cartas en este problema y estar al pendiente de esta cruzada, dando sus opiniones y convirtiéndose en un vigilante de los avances y los logros.
LUIS JORGE CÁRDENAS DÍAZ / Contador Público Certificado.
Correo electrónico: luisjcardenas2@hotmail.com