Se buscan líderes

NUEVA YORK.- México está devaluado hacia fuera y hacia adentro, con pocos signos que indiquen que ello cambiará en el futuro cercano.

La información que sobre México se destaca en el mundo es la que no nos gusta escuchar, pero la que hemos aprendido a tolerar como si fuera la norma, el pan nuestro de cada día.

Los muertos por la “guerra justa” contra el narco del Presidente Calderón, una muerta o desaparecida más en Ciudad Juárez, más secuestros en la capital de Marcelo Ebrard o el impulso que el PRI le ha dado a criminalizar a las mujeres que desean decidir sobre su propio cuerpo.

Y sin embargo la devaluación hacia el interior del país es la más obvia. Está en lo que tú platicas en la mesa con tus amigos o familiares sobre lo que ocurre en el país. Está en tu opinión sobre los políticos, los líderes religiosos, la economía, el futuro.

México camina hacia la celebración del Bicentenario con la cabeza echada hacia atrás. Con poca o nula confianza en la clase política que nos gobierna, con Felipe Calderón que llama a la unidad frente al enemigo interno del narcotráfico, pidiéndole a la gente paciencia ante la violencia, usando la misma política del miedo con la que Bush gobernó Estados Unidos.

Calderón parece un presidente terco. Un hombre que insiste en que su política económica ha funcionado, pese a que México tenga hoy más pobres y más desempleados que en 2006. Un presidente que parece estar tan convencido de que todo va tan bien, que decide poner a otro de sus amigos inexperimentados en la Secretaría de Hacienda.

México también camina de la mano de Andrés Manuel López Obrador, un hombre que ha forjado seguidores capitalizando el descontento, el enojo, el “hubiera” —estaríamos mejor con López Obrador, dice su spot— y dictando el destino de la izquierda institucionalizada.

Y mientras, los priistas vuelven a ser los de siempre. Los que aguardan, calculan, intercambian apoyos con el clero en lo oscurito a cambio de gobernar autoritariamente sobre el cuerpo de las mujeres, hacen alianzas y trueques con el PAN para que no se les investigue el dinero de Arturo Montiel, o las denuncias de abusos a menores de Mario Marín, o la represión de Ulises Ruiz.

Los mismos de siempre que sueltan dinero a las televisoras y a muchos medios más para que se reporten los “logros” de sus gobernadores, y en especial de Enrique Peña Nieto, y para que se escriban historias de la vida de éste con la actriz que ya se ve en el papel de primera dama.

Y mientras México camina de la mano del terco, del enojado y de los de siempre, una ciudadanía joven, mayoritariamente de clase media, que se organiza en las ciudades, dice ya basta a los presupuestos de los partidos, ya basta a la nula rendición de cuentas, ya basta a más impuestos sin representación. En estos grupos se cocinan liderazgos del futuro y tal vez en alguno de ellos esté el Obama, la Bachelet, el Zapatero, la Hillary o el Lula que México necesita.
 
GENARO LOZANO / Politólogo e Internacionalista.
www.twitter.com/genarolozano
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