¿Resistiremos?

Felipe Calderón anuncio 25 acciones del Gobierno federal. Algunas de estas medidas ya se habían divulgado. Sólo se reempaquetaron en el llamado Acuerdo Nacional a favor de la Economía Familiar y el Empleo. El Presidente fue optimista, pero por fin también realista. Desde los últimos meses de 2008 y a lo largo de todo este año, estamos y estaremos viviendo un periodo de grandes dificultades en términos de crecimiento económico, inversión y empleo. Sí será un largo y difícil año.

Entre las medidas importantes destacó el congelamiento de los precios de las gasolinas durante todo el año y la reducción del gas LP y de las tarifas eléctricas. Aunque en este sentido el simple hecho de congelar el precio de los combustibles no es suficiente; en todo el mundo la gasolina ha bajado su precio a consecuencia del desplome de casi 100 dólares en el precio del crudo. Nuestra gasolina es más cara en 30% que la de Estados Unidos, sin mencionar que los ingresos en el otro lado son mucho más altos, sin comparación. Pero en fin, es una buena medida que incidirá en una baja en el índice general de precios y dará margen para que el Banco de México (Banxico) recorte las tasas de interés de referencia y con ello se incentiven el crédito y la actividad económica. Aunque la verdadera reactivación vendrá sólo cuando la economía de Estados Unidos despegue, lo cual en el mejor de los casos podría suceder hacia finales de 2009.

El Gobierno va a gastar mucho dinero para paliar la crisis económica. En este sentido, me parece que hubiera sido bienvenida la promesa de recortar el gasto corriente gubernamental. En otras palabras, un programa de austeridad. Bien haría el Gobierno en apretarse el cinturón en partidas que en horas de crisis resultan prescindibles, extravagantes y hasta insultantes. Por ejemplo: las fiestas que organizan los gobiernos, o los famosos bonos que se otorgan algunos funcionarios con criterios discrecionales. Tal cual lo hizo Barack Obama. A la par de anunciar un programa mastodóntico de gasto gubernamental en Estados Unidos, creó una oficina que eliminará todo programa público despilfarrador. Aquí en México faltó algo similar; el compromiso de que los tres niveles de Gobierno gastarán el dinero en programas para incrementar el capital físico y humano del país, y no en despilfarros que tanto gustan a nuestros políticos.

Bienvenido el plan de Calderón. Pero por lo pronto, frente a las visiones color de rosa que pretenden transmitirnos, hay datos duros que invitan a una reflexión cuidadosa. Para empezar, el crecimiento de la economía mexicana en 2008 estimado en 2.05%, se halla muy debajo de casi 8% de la India y de 9.74% de China, 9.82 de Uganda, y si hablamos de Latinoamérica, tampoco están las cosas para celebrar; Panamá creció 8.3%, Argentina y Uruguay 6.5%, Venezuela con todo y Hugo Chávez creció 6 por ciento.

El paupérrimo 2.05% al que creció la economía mexicana es consecuencia del proyecto económico monetarista que privilegia las cifras macroeconómicas y sacrifica sin miramientos el bienestar de la población.

CARLOS CORVERA GIBSONE / Analista político.
Correo electrónico: corveracmx@hotmail.com
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