Circunstancias
La “Gran Guadalajara”, ahora los principales municipios que la integran, Guadalajara, Zapopan, Tlaquepaque, Tonalá, Tlajomulco y el Salto, tienen las mismas raíces y visión política, aunque Enrique Alfaro sea del PRD como hemos dicho antes se formó en el PRI y es una persona muy capaz, con experiencia política y voluntad de coordinarse con los demás alcaldes.
La esperanza renace en la posibilidad de que los municipios estén totalmente coordinados en su desarrollo urbano, económico, social, en seguridad y servicios.
Hay que replantear los conceptos una vez más, de que la “Gran Guadalajara” se maneje como una gran metrópoli, teniendo perfecta coordinación en seguridad, que debe ser un cuerpo de seguridad metropolitano, en un Instituto Intermunicipal de Planeación, para tener eficiente crecimiento urbano, aunque cada Ayuntamiento ejecute sus propias acciones en relación a planeación urbana.
Es indispensable la coordinación de Sedeur con este Instituto Intermunicipal de Desarrollo Urbano, para tener lo que tanto anhelamos los tapatíos, un proyecto factible y real, cuando menos a 30 años, de vialidad, un programa de obras que consoliden paulatinamente esa red vial que tanta falta nos hace y que estamos retrasados por generaciones, naturalmente ésta debe estar coordinada y regida por un ideal proyecto de movilidad urbana, con crecimiento urbano ordenado.
Los presidentes municipales electos tienen obligación con el pueblo, de analizar los proyectos existentes de los actuales ayuntamientos, darles la continuidad necesaria o hacer ajustes convenientes si hay que hacerlos, pero antes de rechazar algún proyecto hay que analizarlo profundamente, por ejemplo hemos escuchado que Aristóteles analiza otras opciones para la Villa Panamericana, en estos momentos que estamos en “tres cuartos para las 12”. Hay que tomar en cuenta que la localización de la Villa sería detonante para una renovación urbana de la zona, que actualmente está muy deprimida, esto independientemente del proyecto arquitectónico, que se puede ajustar para que no parezca un panal de abejas, para eso sí hay tiempo, pero sería una gran desilusión si se pone a discusión la localización y el sentido que tiene realizar la Villa en el lugar que se ha seleccionado; lo que puede suceder si hay discusión sin acuerdos, es que se lleven la sede para otro lado, perdiendo los beneficios que ésta traería para Guadalajara.
Cada municipio tiene problemas que pueden resolverse a través de la formación del Instituto Metropolitano de Planificación como primera etapa, el segundo paso sería que la política de desarrollo de la “Gran Guadalajara” no esté manejada con criterio político, naturalmente que la política y los gobernantes son los que deciden, pero tendrían bases confiables para ejecutar acciones urbanas de acuerdo a la armonía metropolitana.
Otro tema delicado es el transporte colectivo, que tendrán que ponerse de acuerdo y como ya lo he expresado, tanto el Tren Ligero como el Macrobús son proyectos complementarios para lograr mejor calidad de vida en nuestra metrópoli.
En conclusión, es obligación de los seis alcaldes, Aristóteles Sandoval, Héctor Vielma, Miguel Castro, Enrique Alfaro, Antonio Mateos y Gerardo González, con sus respectivos equipos, coordinarse perfectamente y consolidar ese Instituto de Planeación Metropolitana, con un equipo de expertos multidisciplinarios sin fines políticos, que tengan bases firmes y sustentables para la reconquista de la calidad de vida y armonía en el desarrollo de nuestra “Gran Guadalajara”.
JOSÉ MANUEL GÓMEZ VÁZQUEZ ALDANA / Arquitecto Urbanista.
Correo electrónico: primerojal@starmedia.com
La “Gran Guadalajara”, ahora los principales municipios que la integran, Guadalajara, Zapopan, Tlaquepaque, Tonalá, Tlajomulco y el Salto, tienen las mismas raíces y visión política, aunque Enrique Alfaro sea del PRD como hemos dicho antes se formó en el PRI y es una persona muy capaz, con experiencia política y voluntad de coordinarse con los demás alcaldes.
La esperanza renace en la posibilidad de que los municipios estén totalmente coordinados en su desarrollo urbano, económico, social, en seguridad y servicios.
Hay que replantear los conceptos una vez más, de que la “Gran Guadalajara” se maneje como una gran metrópoli, teniendo perfecta coordinación en seguridad, que debe ser un cuerpo de seguridad metropolitano, en un Instituto Intermunicipal de Planeación, para tener eficiente crecimiento urbano, aunque cada Ayuntamiento ejecute sus propias acciones en relación a planeación urbana.
Es indispensable la coordinación de Sedeur con este Instituto Intermunicipal de Desarrollo Urbano, para tener lo que tanto anhelamos los tapatíos, un proyecto factible y real, cuando menos a 30 años, de vialidad, un programa de obras que consoliden paulatinamente esa red vial que tanta falta nos hace y que estamos retrasados por generaciones, naturalmente ésta debe estar coordinada y regida por un ideal proyecto de movilidad urbana, con crecimiento urbano ordenado.
Los presidentes municipales electos tienen obligación con el pueblo, de analizar los proyectos existentes de los actuales ayuntamientos, darles la continuidad necesaria o hacer ajustes convenientes si hay que hacerlos, pero antes de rechazar algún proyecto hay que analizarlo profundamente, por ejemplo hemos escuchado que Aristóteles analiza otras opciones para la Villa Panamericana, en estos momentos que estamos en “tres cuartos para las 12”. Hay que tomar en cuenta que la localización de la Villa sería detonante para una renovación urbana de la zona, que actualmente está muy deprimida, esto independientemente del proyecto arquitectónico, que se puede ajustar para que no parezca un panal de abejas, para eso sí hay tiempo, pero sería una gran desilusión si se pone a discusión la localización y el sentido que tiene realizar la Villa en el lugar que se ha seleccionado; lo que puede suceder si hay discusión sin acuerdos, es que se lleven la sede para otro lado, perdiendo los beneficios que ésta traería para Guadalajara.
Cada municipio tiene problemas que pueden resolverse a través de la formación del Instituto Metropolitano de Planificación como primera etapa, el segundo paso sería que la política de desarrollo de la “Gran Guadalajara” no esté manejada con criterio político, naturalmente que la política y los gobernantes son los que deciden, pero tendrían bases confiables para ejecutar acciones urbanas de acuerdo a la armonía metropolitana.
Otro tema delicado es el transporte colectivo, que tendrán que ponerse de acuerdo y como ya lo he expresado, tanto el Tren Ligero como el Macrobús son proyectos complementarios para lograr mejor calidad de vida en nuestra metrópoli.
En conclusión, es obligación de los seis alcaldes, Aristóteles Sandoval, Héctor Vielma, Miguel Castro, Enrique Alfaro, Antonio Mateos y Gerardo González, con sus respectivos equipos, coordinarse perfectamente y consolidar ese Instituto de Planeación Metropolitana, con un equipo de expertos multidisciplinarios sin fines políticos, que tengan bases firmes y sustentables para la reconquista de la calidad de vida y armonía en el desarrollo de nuestra “Gran Guadalajara”.
JOSÉ MANUEL GÓMEZ VÁZQUEZ ALDANA / Arquitecto Urbanista.
Correo electrónico: primerojal@starmedia.com