Por fin la Secretaría de Educación Pública (SEP) se acerca a la realidad y reconoce que 10 millones de jóvenes no tienen posibilidades de ingresar a la educación media superior ni a la educación superior. De la misma manera oficializa que los porcentajes de deserción siguen subiendo alarmantemente, ya que para 2006 alcanzaron el 17%, pero para estas alturas esta cifra ha aumentado. Y, si se apura la estadística, de los seis millones que están en edad para estudiar el bachillerato, 2.4 millones están fuera del sistema de educación media superior; pero las cifras son peores respecto a la educación superior, pues de 10 millones de jóvenes en edad de cursarla, 75%, es decir 7.5 millones, no lo hacen; lo más grave es que tampoco encuentran sitio en el sector laboral. Más aún, de los mexicanos de entre 16 y 18 años, más de 35% no terminó siquiera su educación básica. Todo lo que dice de una población de jóvenes que se ha dejado perder por las erráticas políticas sexenales que han privilegiado al mercado en detrimento de la educación.
Entonces habla bien de la actual dirección de la SEP, la apertura para reconocer que lo que, durante los últimos 28 años, se ha hecho ha ido contra la posibilidad de contar con una población de jóvenes formados; ha ido contra los beneficios del bono demográfico, uno por el que los países europeos pagarían cualquier precio, uno que podría ser el sostén de México en los próximos años, pero que se ha tenido en total abandono.
Y dentro de la realidad hoy “descubierta” está que los jóvenes de familias con menores recursos son los más castigados, a pesar de las becas o quizá, sólo quizá, porque estos sexenios han preferido la dádiva, a manera de caridad, en lugar de elevar la plataforma social para todos los mexicanos. Las cifras lo dicen todo: de los grupos poblacionales más favorecidos están dentro del sistema de educación 58%; en cambio de los grupos menos favorecidos sólo están dentro 4.9%y, si esto no es determinismo… quizá sea destino fatal al mejor ejemplo del medioevo.
Así, las familias pobres tendrán los mayores obstáculos para salir de la pobreza, un duro círculo vicioso que frena el desarrollo, sacrificio elegido por quienes han dirigido a este país desde hace 28 años.
Pero parece que se pretende enderezar el barco, que ya hacía agua, y este año se abrirán 100 mil espacios en educación media superior, a través de 320 bachilleratos en el país. Lo que sería deseable, aparejado con la apertura de planteles, sería incluir una currícula que posibilitara a los jóvenes una formación con salidas alternativas, una desde luego para continuar a la educación superior, pero otras que posibilitaran que estos estudiantes pudieran insertarse en la planta laboral de mejor y más preparada manera.
De cualquier forma, la noticia resulta bienvenida; ahora hay que esperar la manera de llevarla a cabo, pero se desean todos los parabienes necesarios para lograr una mejora en la política sexenal, una que ahora sí favorezca a la educación.
LOURDES BUENO / Investigadora de la UdeG.
Correo electrónico: lourdesbueno03@yahoo.com.mx
Entonces habla bien de la actual dirección de la SEP, la apertura para reconocer que lo que, durante los últimos 28 años, se ha hecho ha ido contra la posibilidad de contar con una población de jóvenes formados; ha ido contra los beneficios del bono demográfico, uno por el que los países europeos pagarían cualquier precio, uno que podría ser el sostén de México en los próximos años, pero que se ha tenido en total abandono.
Y dentro de la realidad hoy “descubierta” está que los jóvenes de familias con menores recursos son los más castigados, a pesar de las becas o quizá, sólo quizá, porque estos sexenios han preferido la dádiva, a manera de caridad, en lugar de elevar la plataforma social para todos los mexicanos. Las cifras lo dicen todo: de los grupos poblacionales más favorecidos están dentro del sistema de educación 58%; en cambio de los grupos menos favorecidos sólo están dentro 4.9%y, si esto no es determinismo… quizá sea destino fatal al mejor ejemplo del medioevo.
Así, las familias pobres tendrán los mayores obstáculos para salir de la pobreza, un duro círculo vicioso que frena el desarrollo, sacrificio elegido por quienes han dirigido a este país desde hace 28 años.
Pero parece que se pretende enderezar el barco, que ya hacía agua, y este año se abrirán 100 mil espacios en educación media superior, a través de 320 bachilleratos en el país. Lo que sería deseable, aparejado con la apertura de planteles, sería incluir una currícula que posibilitara a los jóvenes una formación con salidas alternativas, una desde luego para continuar a la educación superior, pero otras que posibilitaran que estos estudiantes pudieran insertarse en la planta laboral de mejor y más preparada manera.
De cualquier forma, la noticia resulta bienvenida; ahora hay que esperar la manera de llevarla a cabo, pero se desean todos los parabienes necesarios para lograr una mejora en la política sexenal, una que ahora sí favorezca a la educación.
LOURDES BUENO / Investigadora de la UdeG.
Correo electrónico: lourdesbueno03@yahoo.com.mx