Economía y fisco
Algunos columnistas opinan que las marchas que se llevaron a cabo en varias ciudades del país y algunas del extranjero para protestar por la delincuencia no sirven para nada; como no sirvió la que se llevó a cabo hace cuatro años, toda vez que de esa fecha para acá, la delincuencia ha aumentado y la eficiencia y eficacia de las autoridades ha disminuido.
En mi opinión, todas las manifestaciones públicas que convocan a miles de participantes logran influenciar en el ánimo de la gente; la cantidad de energía acumulada que se libera, enfocada a un fin determinado, tiene el poder de unir al pueblo y sacarlo de su zona de confort; tiene el poder de concienciar a los gobernantes para que tomen acción en serio en contra de la delincuencia; tiene el poder de hacer que los delincuentes sepan que tienen el repudio unido de todo el pueblo, que no nada más las personas que agraden son las únicas que los detestan, sino que éstas cuentan con la solidaridad y apoyo de toda la población, y eso es mucho.
Al parecer, la sociedad civil encontró el camino para organizarse contra la delincuencia, bastó el detonante de un secuestro para unir las opiniones dispersas y formar un frente unido. Lo único que necesitan los malos para triunfar, es que los buenos no hagan nada.
El Acuerdo para la Seguridad, la Justicia y la Legalidad nos da la impresión de que, como siempre, el Gobierno montó un espectáculo para calmar los ánimos del pueblo enardecido. Hace falta el “know how”, el cómo hacerlo. El jefe de Gobierno del Distrito Federal fue el primero que aceptó el reto de renunciar si no podía abatir la delincuencia. Esto debió haberlo hecho cuando contrató a Giuliani, ex alcalde de Nueva York, por cuatro millones de dólares para implementar el programa Cero Delincuencia que allá dio buenos resultados. Fue dinero tirado a la calle. Si no contamos con la tecnología para hacerlo, de acuerdo, debemos importarla.
Véase el ejemplo de España, en donde cuentan con un grupo sólido de 11 especialistas negociadores del Grupo de Delincuencia Especializada y Violenta. (“El País Semanal”. Nº 1635).
Se pide a la sociedad civil que además de señalar las deficiencias del Gobierno, ofrezca soluciones, porque no vamos a creer en el combate a la delincuencia y a la corrupción hasta que algunos de los poderosos se encuentren tras las rejas.
La gran interrogante es: ¿Qué vamos a hacer si el Gobierno fracasa en la mayoría de los 74 puntos del Acuerdo; ¿Cómo les pedimos la renuncia? ¿Qué acciones se pueden emprender? Se sugiere el castigo en las urnas en las próximas elecciones de 2009; no pago del Impuesto sobre Tenencia de Vehículos; declaraciones en ceros del IETU, depositando en un juzgado el importe. Todos podemos sugerir medidas efectivas, lo importante es tomar acción.
LUIS JORGE CÁRDENAS DÍAZ / Contador Público Certificado.
Correo electrónico: luisjcardenas2@hotmail.com
Algunos columnistas opinan que las marchas que se llevaron a cabo en varias ciudades del país y algunas del extranjero para protestar por la delincuencia no sirven para nada; como no sirvió la que se llevó a cabo hace cuatro años, toda vez que de esa fecha para acá, la delincuencia ha aumentado y la eficiencia y eficacia de las autoridades ha disminuido.
En mi opinión, todas las manifestaciones públicas que convocan a miles de participantes logran influenciar en el ánimo de la gente; la cantidad de energía acumulada que se libera, enfocada a un fin determinado, tiene el poder de unir al pueblo y sacarlo de su zona de confort; tiene el poder de concienciar a los gobernantes para que tomen acción en serio en contra de la delincuencia; tiene el poder de hacer que los delincuentes sepan que tienen el repudio unido de todo el pueblo, que no nada más las personas que agraden son las únicas que los detestan, sino que éstas cuentan con la solidaridad y apoyo de toda la población, y eso es mucho.
Al parecer, la sociedad civil encontró el camino para organizarse contra la delincuencia, bastó el detonante de un secuestro para unir las opiniones dispersas y formar un frente unido. Lo único que necesitan los malos para triunfar, es que los buenos no hagan nada.
El Acuerdo para la Seguridad, la Justicia y la Legalidad nos da la impresión de que, como siempre, el Gobierno montó un espectáculo para calmar los ánimos del pueblo enardecido. Hace falta el “know how”, el cómo hacerlo. El jefe de Gobierno del Distrito Federal fue el primero que aceptó el reto de renunciar si no podía abatir la delincuencia. Esto debió haberlo hecho cuando contrató a Giuliani, ex alcalde de Nueva York, por cuatro millones de dólares para implementar el programa Cero Delincuencia que allá dio buenos resultados. Fue dinero tirado a la calle. Si no contamos con la tecnología para hacerlo, de acuerdo, debemos importarla.
Véase el ejemplo de España, en donde cuentan con un grupo sólido de 11 especialistas negociadores del Grupo de Delincuencia Especializada y Violenta. (“El País Semanal”. Nº 1635).
Se pide a la sociedad civil que además de señalar las deficiencias del Gobierno, ofrezca soluciones, porque no vamos a creer en el combate a la delincuencia y a la corrupción hasta que algunos de los poderosos se encuentren tras las rejas.
La gran interrogante es: ¿Qué vamos a hacer si el Gobierno fracasa en la mayoría de los 74 puntos del Acuerdo; ¿Cómo les pedimos la renuncia? ¿Qué acciones se pueden emprender? Se sugiere el castigo en las urnas en las próximas elecciones de 2009; no pago del Impuesto sobre Tenencia de Vehículos; declaraciones en ceros del IETU, depositando en un juzgado el importe. Todos podemos sugerir medidas efectivas, lo importante es tomar acción.
LUIS JORGE CÁRDENAS DÍAZ / Contador Público Certificado.
Correo electrónico: luisjcardenas2@hotmail.com