¿Qué se entiende por corrupción?

“Cero tolerancia a la corrupción y a la impunidad”, dijo Felipe Calderón; sin embargo, la vida de este país está permeada por estos males sin que hasta la fecha, y desde el Gobierno en turno, se hayan realizado acciones significativas para eliminar tanto la corrupción, como la impunidad. Muy por el contrario, el ciudadano no sólo los enfrenta de manera cotidiana, sino que es presa de este cáncer, como lo llamó José Ángel Gurría Treviño, secretario general de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).

Y este funcionario urgió a los países latinoamericanos, en la Conferencia Regional Latinoamericana: Compromiso y Cooperación en la Lucha contra la Corrupción y el Cohecho Internacional, a realizar un esfuerzo cierto por erradicar lo que consideró una de las más serias amenazas para toda democracia. Y este señalamiento expone: “El progreso económico y social de América Latina se ve frenado y postergado por la corrupción, al grado que un número importante de ciudadanos ha perdido la confianza en sus instituciones públicas”, una verdad que en México se hace cada día más evidente, aunque pareciera que las autoridades o no ven, o les tiene sin cuidado, hasta que, claro, la OCDE demanda acciones, entonces, las declaraciones aparecen, pero sin el fondo que debiera ir unido.

Y las declaraciones de Calderón se sienten fofas: ¿Cero tolerancia a la impunidad, cuando se construyen dos veces las mismas obras sin que nadie pague las negativas consecuencias, más que los ciudadanos? ¿Cero tolerancia a la corrupción, cuando ésta crece como hierba mala apresando la vida de la población, cuando son las autoridades las que otorgan permisos a fraccionadores sin que cumplan los mínimos para asegurar la sustentabilidad de los conjuntos habitacionales? ¿Cero tolerancia a la corrupción, cuando con recursos del erario se han pagado telenovelas, premios internacionales, y ahora con los impuestos de los trabajadores, de los precarios campesinos y de los esforzados obreros se pagará un torneo, del muy poco democrático juego de golf? ¿Qué no es eso corrupción?

Aunque, quizá, sólo quizá, lo que sucede es que las autoridades entienden otra cosa por corrupción y algo muy distinto por impunidad que lo que la población y la OCDE reconocen. Porque quizá, sólo quizá, lo que sucede es que los funcionarios utilizan un diccionario distinto al que la ciudadanía y la OCDE tienen y las acepciones en los dos libros no concuerdan. O, quizá, sólo quizá, lo que pase es que una vez que se llega a un puesto de funcionario dentro del Gobierno, la visión de ciudadano se transforma para cegarlos en materia de ética política, de ética social, de ética humana… para dar paso a la ambición personal.

Al final, una esperanza que se desea no sea ilusoria: Calderón pidió a la sociedad hacer un frente común para transitar a la cultura de la legalidad, la transparencia y la honestidad; sí, pero para ello habría que enterar a sus subordinados de que este compromiso les atañe a ellos, funcionarios de todos niveles en un país que se hunde en la corrupción, pero sobre todo en la impunidad.

LOURDES BUENO / Investigadora de la UdeG.
Correo electrónico: lourdesbueno03@yahoo.com.mx
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