Que hagan algo más

En el artículo anterior, doña Marta charlaba con su patrona sobre la preocupación, de muchas madres, del creciente consumo de mariguana en las universidades. Y por eso le preguntó al maestro, amigo suyo, su opinión al respecto. Pero la preocupación quedó en manos del maestro, quien ahora se lanza a la tarea de investigar un poco más sobre este tema.

El maestro se dirigió a la escuela de arquitectura de una universidad particular, y con mucha curiosidad y quitado de la pena, hizo cita con el director.

—Sr. director, he sabido de que algunos padres de familia ven, con preocupación, el incremento de consumo de mariguana en universidades como ésta.

—Mire usted —contestó el director con franqueza e interés—, no dejamos de reconocer que puede existir un consumo de mariguana en los alumnos, pero al menos nos empeñamos en que esto no suceda en las instalaciones de nuestra institución. Nuestra responsabilidad no puede ir más allá que una vigilancia acorde al reglamento, lo que hagan o no los muchachos ya no es asunto nuestro, es un tema de salud, no un delito que perseguir. Los que quieren fumar cannabis o beber alcohol, lo van a hacer de cualquier modo y donde les plazca. Por eso vigilamos que no lo hagan aquí.

—¿No le parece que no asume ninguna responsabilidad en combatir esta adicción? —inquirió el maestro con marcada ironía—.

—Para empezar, no hemos de asumir que en principio, todo fumador de mariguana es ya un vicioso o un adicto, esa acusación es un tanto peligrosa. Nuestra responsabilidad es más que nada académica. Es intelectual, no moralista. Claro que sostenemos y resguardamos los valores esenciales para el hombre, como la puntualidad, el compromiso, la responsabilidad o la honestidad; pero no es nuestra tarea la vigilancia del comportamiento moral de los estudiantes, eso le corresponde a su propia conciencia y a la educación que sus padres les dan.
El maestro respingó de inmediato, y ya en un tono un tanto molesto, volvió a preguntar:

—¿Entonces, no siente ningún compromiso especial con la lucha por universidades sin drogas?
El director, ya visiblemente tenso por las preguntas, respondió:
—La verdad está usted siendo muy tajante, claro que estamos en favor de todo empeño por disminuir el consumo de drogas, pero es que usted no ha entendido que la mariguana no necesariamente es una droga perniciosa.
—¡Ah caray¡ —respondió agitado el maestro—, ahora entiendo todo, usted separa la mariguana de las demás drogas y le tiene una cierta tolerancia y permisibilidad.

—No lo tome usted así —contestó abruptamente el director—, que le quede claro que tenemos muy bien definido lo que consideramos nuestra responsabilidad. Más allá no podemos hacer algo.
El maestro terminó la charla, ya no había nada más que decir. Esa visión le aclaraba lo que sucede, y por qué no se puede hacer mucho. No pasa de algún antidoping o unas conferencias. En el fondo también se hacen de la vista gorda. No pueden con el problema, concluyó.

GUILLERMO DELLAMARY / Filósofo y psicólogo.
Correo electrónico: dellamar@yahoo.com
Sigue navegando