Polémica, horror y rabia

En esta época clásica y bendita de la Humanidad, tiempo en que debería brillar la paz y el amor, surgen como contraste negativo y reto al Creador hechos terribles de un horror espeluznante que no son comunes, ni en los países sin desarrollo y civilización en el planeta, como hace unos días esos ocho militares patriotas que fueron decapitados con toda la maldad y crueldad posibles.

Lo anterior demuestra que los que lo hicieron están dispuestos a todo lo más abominable, que declararon la guerra desde hace tiempo, una guerra despiadada contra al Gobierno de la República y a todo el país.
Estos sucesos continuos de horror, unidos a los asesinatos en los secuestros, han conmocionado a todos los mexicanos.

Han surgido la polémica, el horror y la rabia, pero también la duda, ¿cómo hacer para disminuir estos terribles hechos que cada vez son más violentos y desalmados?

Existen varias corrientes que proponen diferentes acciones, una de ellas es que el Gobierno, a través del Ejército, responda con hechos y acciones definitivos con políticas de guerra —sin escrúpulos—, como una guerra verdadera en defensa de la Patria y los mexicanos.

Otros grupos o regiones piden que se estudie seriamente el imponer la pena de muerte a los secuestradores que asesinen o mutilen a los secuestrados. Paro eso tendrían que ser confesos y sin duda de que son culpables.

Pero surge la pregunta: ¿Está capacitado el Poder Judicial para ejercer correctamente su trabajo, la justicia, con mínimo porcentaje de error y sin corrupción? Ya el Estado de Coahuila mandó una iniciativa al Congreso de la Unión (aunque como Estado libre y soberano, puede modificar su propia Constitución). Muchos están en contra, diciendo que México retrocedería en su desarrollo, civilización y democracia.

A ese argumento, otros pusieron de ejemplo a Estados Unidos, país demócrata y ejemplar en civilización, donde la pena de muerte acabó con los secuestros.

Otra opción para disminuir la violencia y asesinatos sería legalizar la droga. Los que proponen esto, como el Estado de Sinaloa, entre otros mexicanos, expresan que esta violencia galopante empezó por las guerras entre los cárteles de la droga, y si se legalizara, estos capos que hoy son delincuentes, se incorporarían al sector productivo, convirtiéndose en empresarios, pagando impuestos, aunque seguirían compitiendo, ya sin balas, sino con sus diferentes marcas.

Esta posible legalización la comparan con la anulación de la ley seca en Estados Unidos, a principios del siglo XX, cuando al legalizar las bebidas alcohólicas se acabó la guerra entre bandas de contrabandistas que las vendían, y se hicieron hombres de negocios.

Esto sería ideal, pero habrá que pensar en los consumidores, que aumentarían sin duda.
En este tema es donde las familias y la sociedad tendrían que ser más conscientes y responsables y trabajar más.

Por el otro lado, dicen que el que lo hiciere, sería por su voluntad y responsabilidad absoluta.
¿Creen ustedes que estas propuestas serían positivas para México y disminuiría la violencia, rescatando la paz y seguridad para los mexicanos?


JOSÉ MANUEL GÓMEZ VÁZQUEZ ALDANA
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