Productos industriales sintetizados de baja, media y alta peligrosidad y riesgos para los organismos vivientes; compuestos químicos que combaten las plagas (el término sigue siendo ambiguo), supuestamente las que atacan en específico cultivos y ganado. Se usa también el término pesticidas, igualmente ambiguo por no quedar definida la “peste” que supuestamente controla o erradica. Invitamos a nuestros amigos involucrados en la producción agropecuaria a utilizar cualquiera de los dos términos aludidos.
Pesticidas
Fue el párrafo con que cerramos la colaboración próxima pasada (EL INFORMADOR, 25-10-08). Exponiendo, que no denunciando, el complejo mundo de los compuestos químicos, que se comercializan en el mundo entero y, que en el contexto México ofrece un campo amplio de oportunidades.
Tocando las estadísticas llevadas por el Gobierno de los Estados Unidos de Norteamérica, a través de su Agencia de Protección al Medio Ambiente; este organismo tiene un registro que rebasa los 35 mil compuestos químicos y, cada año, se inscriben por lo menos mil sustancias nuevas. Los registros de esa entidad oficial catalogan una serie que llamaríamos espantosa de efectos tóxicos: capacidad de matar, deformar, producir mutaciones, lesiones cerebrales, cáncer en las generaciones vivas y en las siguientes, tanto en animales como en seres humanos. Como en donde quiera se cuecen habas, la EPA está limitada en sus recursos económicos, que para trabajar en el aspecto plaguicidas, son con mucho, menores que las de una sola de las 12 grandes compañías que dominan la industria que la EPA debe fiscalizar.
Los patios traseros
Esta es una frase que con frecuencia escuchamos, y que se refiere a que “recibimos las sobras” del vecino del Norte; en este caso se trata de México.
Lamentable el hecho de que en un momento determinado, el organismo federal encargado de proteger el ambiente en los Estados Unidos, se vea delimitado y por ello autorice numerosos registros “condicionales” de plaguicidas que todavía no se han probado a fondo. Lo anterior está referido en los “informes de juicio bajo el acto federal sobre insecticidas, fungicidas, y rodenticidas”.
Los informes mensuales del control de la EPA se exponen como una historia interminable de violaciones mayores y menores de parte de las compañías, e ilustran cierta incapacidad o falta de deseos de la agencia para castigar las violaciones. En el contexto de presencia de uso y control de los compuestos que nos ocupan en la presente colaboración, después de todo se pensaría que por qué “hemos de ser diferentes”, siendo que no tenemos la estructura que los primos sí tienen; eso marca una diferencia, además la continuidad laboral permite estadísticas serias de seguimiento y, podríamos agregar una inexistente corrupción.
Seguimos pues
Las escasas multas generalmente menores de cinco mil dólares son insignificantes para una empresa trasnacional. ¿Qué sanción económica aplican los responsables de Semarnat, aquí entre nosotros?
Un ejemplo: a la empresa Chevron se le puso una multa de sólo tres mil 200 dólares por exportar Dieldrin (un insecticida altamente tóxico y residual que a pesar, no se ha retirado del mercado mexicano pues todavía se le encuentra en pequeños negocios establecidos en las áreas rurales y de cultivo), violando la orden de suspensión de la EPA. Y una orden de suspensión en aquel país es una de las medidas más enérgicas que puede tomar el organismo oficial. En contraste en nuestro país suceden casos extraños; un verdadero “enjambre” de inspectores –cuando menos así se presentan- pulula al acecho de dizque irregularidades de manejo de pesticidas en los comercios establecidos. ¿Quién tiene la responsabilidad del uso de los compuestos tóxicos? Las empresas productoras aclaran no ser directamente responsables por el mal uso que se dé a sus productos. ¿Acaso el vendedor de mostrador lo es, cuando solamente se atiene a las indicaciones impresas en las etiquetas de venta? Parece ser que el fondo del asunto es el costumb
rismo que tiene sus bases en la ignorancia del usuario y en la frecuente propaganda comercial de las distribuidoras.
Ejemplo: hace algún tiempo, se empezaron a ver carteles ubicados en postes y troncos de árbol a lo largo de las carreteras y de los caminos vecinales; la propaganda anunciaba herbicidas específicos para el mezcal. ¡Hágame usted favor! Como si en las plantaciones de agave creciera una o dos especies de malezas únicamente; el material técnico del anunciado producto es un glifosato que, utilizado adecuadamente, elimina malezas tanto herbáceas como leñosas; el requisito es la humedad y la luz calor solar, pero como nuestros respetables usuarios no interpretan las instrucciones que, por otro lado están impresas en pequeñísimas letras, se agrega el factor pues, de que muchos de los trabajadores no saben leer y, el encargado del cultivo no tiene tampoco la atingencia y capacitación de un mayordomo consciente del manejo de la economía del cultivo y del bolsillo.
Fallas humanas por desconocimiento
La aplicación, principalmente rociada o por aspersión, requiere del conocimiento pleno en el uso del equipo correspondiente; las aspersiones tanto aéreas como terrestres pueden agredir el medio ambiente si los equipos no son calibrados adecuadamente. Tanto los técnicos, como los inversionistas, y los trabajadores responsables de las aplicaciones deben ser capacitados en el trabajo específico. Veamos: la mayoría de las familias vegetales, a excepción de las cactáceas, mantienen sus estomas abiertos durante las horas de luz, cerrándolos con la oscuridad; sin embargo, el vegetal, salvo los períodos de latencia o dormancia, mantiene un metabolismo fisiológico tanto a la luz con la fotosíntesis, como a la oscuridad con la quimiosíntesis. Cada hoja vegetal tiene un número de estomas por centímetro cuadrado y estos poros están localizados a diferentes profundidades dentro de la lámina foliar. El mecanismo de transpiración de la planta se lleva a cabo de acuerdo a las características y ubicación de los estomas; en el
primer caso se trata de especies diversas en cultivo y en el segundo que los estomas estén ubicados por el haz de la hoja o sea hepistomáticos; si están colocados por el envés entonces decimos que la hoja es hipostomática; y si los estomas se encuentran por ambos lados de la hoja, entonces se dice que ésta es anfistomática. Al respecto se diseñaron boquillas para atender las necesidades en estos tres casos descritos.
La agresión al medio ambiente por el uso de pesticidas, principalmente, herbicidas e insecticidas se produce con el rociado de gota gruesa sobre la hoja, conteniendo el número de estomas como ya hemos dejado asentado; no olvidemos que la partícula de agua que es el vehículo del producto, más la cadena molecular de este mismo, forman un complejo de resistencia al chocar con las partículas de transpiración. El rociado debe ser fino y con la presión correspondiente puesto que de persistir la gota gruesa, ésta se integra a las partículas del aire que, con cierta velocidad puede llevar el producto a contaminar los hábitat de especies diferentes a las de cultivo en cuestión.
Aspectos controversiales
Hace varias décadas se encontró el DDT en el pan cocido que se vendía en los Estados Unidos; rápidamente las autoridades de la Oficina de Alimentos y Drogas prohibieron a los agricultores trigueros aplicarlo en sus cultivos, dentro del país. Curiosamente este producto tóxico se sigue utilizando y hasta produciendo cuando menos en mezclas en países como el nuestro; ¡ah! pero los primos del Norte aceptan productos agrícolas que han sido tratados con DDT. Productos con base en los fenoxis; así como los clorados y órganos fosforados, son de uso común entre nosotros; igualmente se puede decir de los parationes. Pero aquí no pasa nada, excepto en su momento la extorsión de mano a mano.
Políticas gubernamentales
Si hay algún factor que estimule al Gobierno a limitar la “descarga”; uso con abuso de plaguicidas, probablemente será su preocupación por los efectos nocivos que pueda tener en la política internacional; pero en verdad creemos que es la sociedad mexicana la que más presiona para establecer leyes y reglamentos de equilibrio. La perspectiva de que hay una bomba de tiempo química en marcha por todo el mundo debe alarmar a la mayor parte de los gobiernos del tercer mundo que no cuentan con tecnologías para manejar la solución del problema.
Un sentido de culpa deben tener los industriales de plaguicidas de los Estados Unidos de Norteamérica, especialmente por las muertes de campesinos egipcios y miles de carabaos (ganado vacuno asiático), producidas por el Fosvel y los envenenamientos en Pakistán de cientos de personas con malatión. Si bien el departamento de Estado convocó a una conferencia especial para discutir el tema, invitando a los representantes de Latinoamérica, Asia y África. Un reconocimiento se debe dar a los ambientalistas dirigidos por Jacob Scherr, del Consejo de Defensa de los Recursos Naturales, quienes se opusieron enérgicamente a que el país allende el Río Bravo continuara exportando plaguicidas peligrosos.
Reafirmamos nuestro interés técnico en el tema que hemos venido tocando en esta amable página dominical, en virtud de la exposición que nuestra experiencia nos aconseja y respalda.
ROBERTO SIERRA B. / Ingeniero agrónomo, asesor y consultor.
Correo electrónico: ing.sierra@yahoo.com