Piedras para la Villa Panamericana

Circunstancias

“En todos lados se cuecen habas”, dicho popular que a veces produce habas podridas. Sucede que algunos regidores encabezados por Leobardo Alcalá Padilla, están poniendo trabas a uno de los proyectos más importantes que ha tenido en los últimos años nuestra metrópoli.

Primero, tener la fortuna que Guadalajara sea sede de los Juegos Panamericanos; segundo, el procedimiento y desarrollo atinado que se ha seguido para realizar esta Villa Panamericana (ejemplo nacional).

Es un verdadero proyecto de renovación urbana, tan difícil de realizarse en nuestra floreciente “desmagracia”, donde cualquier ciudadano se puede oponer a un proyecto, por más positivo que sea para la comunidad, en este caso por supuestas formalidades, según dicen algunos regidores que presentaron ante el Tribunal de lo Administrativo del Estado un juicio de nulidad, para que el Ayuntamiento tapatío reponga el procedimiento hecho en la contratación de un crédito por mil 700 millones de pesos, que hará posible la realización de este gran proyecto y diferentes proyectos de obra pública.

Declaró Leobardo Alcalá: “Lamento la poca sensibilidad que se tuvo cuando manifestamos en el pleno que cuando menos se observara la forma de cómo la Tesorería del Ayuntamiento de Guadalajara manejó las cosas”. Pues yo lamento y los tapatíos también, que pongan este tipo de dificultades, basado en informalidades inocuas para bloquear un gran proyecto, espero que no sólo busquen entorpecer la realización de un Gobierno de otro partido al que ellos militan.

Recalco la trascendencia que tiene un proyecto de esta magnitud para Guadalajara; como ejemplo, nunca en México se han realizado proyectos de renovación urbana, ha habido remodelación urbana en diferentes capitales de la República, algunas en que nos ha tocado participar, como Tuxtla Gutiérrez, Aguascalientes, Zapopan, Guadalajara, etc.

En países desarrollados es lo más común realizar proyectos como éste; en Estados Unidos intervienen los tres niveles de Gobierno, primero el condado (municipio) define y escoge el área a renovar, entonces condado, Estado y Gobierno nacional unidos, expropian el área ya deprimida pagando a los propietarios, desarrollan un plan maestro, realizan la infraestructura requerida y venden a desarrolladores prestigiados con experiencia para la realización del nuevo proyecto inmobiliario, habiendo solucionado en el mismo proyecto la vialidad, impacto urbano, impacto ambiental y sustentabilidad que regirá al nuevo proyecto.

Aquí en México, por dificultades de nuestras leyes y oposiciones continuas de los mismos regidores o legisladores del partido contrario al que está en el Gobierno, se ha bloqueado cualquier intento de renovación urbana en la República.

Hay un ejemplo exitoso que realizó Manuel Bartlett siendo gobernador de Puebla, donde expropió ejidos urbanos, alrededor de tres mil hectáreas, creando el nuevo centro de desarrollo de Puebla denominado Angelópolis; eso no fue renovación urbana sino un exitoso nuevo proyecto. En Jalisco jamás se ha dado y nunca se ha tenido visión para realizar estas acciones, como debe suceder hoy en día.

Esperemos que la queja de estos “bien intencionados” regidores sea desechada, y no un obstáculo para la realización de ese gran proyecto, en beneficio de los tapatíos y nuestra metrópoli.

JOSÉ MANUEL GÓMEZ VÁZQUEZ ALDANA / Arquitecto Urbanista.
Correo electrónico: primerojal@starmedia.com
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